En Azuqueca, seguro que el rock no falta

En Azuqueca, seguro que el rock no falta

Lo de Azuqueca con el rock es la historia de un idilio y parte de ella fue protagonista en el concierto central de las fiestas de Azuqueca de Henares. Shock, Tierra Santa, Medina Azahara y Mago de Oz desplegaron sus repertorios para completar cinco horas de rock  en las instalaciones deportivas de San Miguel donde acudieron más de 3000 personas.

Siempre se ha dicho que Azuqueca de Henares ha cuidado mucho la música; sus conciertos son memorables desde los setenta y sus gustos, aunque de todo hay, se decantan por lo fuerte, lo duro. Hay una buena cantera y siempre se ha incentivado desde el Ayuntamiento la actividad musical; eso hace que la gente sea muy activa ya sea tocando en una banda o simplemente siguiendo al amigo, novio/a, pariente. Consecuentemente se nota en los conciertos y en el trato que los músicos sienten cuando llegan. Las mejores vivencias que algunos relatan se han dado en Azuqueca porque se sienten respetados pero a la vez colegas. Celtas Cortos, que prácticamente se “inauguraron” en Azuqueca, comentaban que en vez de venir de gira volvían a casa. Eso mismo y cosas similares han salido de boca de muchos y buenos músicos, sin ir más lejos de los que componían las tres bandas nacionales; de los invitados también, pero estos son de casa.

Aún con todo esto y el buen cartel sorprendía encontrar hasta las trancas el campo de fútbol del Azuqueca, porque en su césped pueden caber quince mil personas... Pero no, un momento. Es que este año han habilitado el campo de fútbol 7 cubriendo su césped artificial con una lona azul; un emplazamiento más coqueto y apañado y más que suficiente para albergar a alrededor de tres mil personas dispuestas, muy dispuestas.

Cayendo la noche, con el consabido retraso notable de todo buen concierto, los invitados se presentan aunque  todo el mundo los conoce. Son gente que hace su vida por aquí y en los círculos del rock ya van sonando. Se llaman Shock y hacen ese rock indefinible pero puro en cualquier caso. No son pipiolos que acaban de colgarse una guitarra y lo hacen de manera espléndida. Abajo ya casi está lleno y la gente bota. Sin duda pueden tener aún poco recorrido o alcance pero eso ha de cambiar tal y como movieron Azuqueca. La formación está compuesta por Luis Escoz (Bajo), Nacho Lozano (Lead Guitar), Daniel Salinas ( Rhythm Guitar & Vocals) y Pedro Peña Del Amo (Drums & Percussion). Bien en general, pero algo raro el sonido, cosa que empeoró con algunas bandas.

Ayer había calma en los descansos entre bandas pero daba igual porque era noche de buen ambiente. Buenas conversaciones sobre música, buenos tentempiés y brebaje suficiente eran buenos argumentos para esperar con calma los cambios, que llegan finalmente y ponen en escena a Tierra Santa. Esta es una banda poco recomendable para pasmaos.

Los riojanos son heavy's de cuento. Es emocionante ver al personal siguiendo las evoluciones de unos juglares enchufados a corriente contando leyendas de forma tan emocionante que es impepinable cantar los coros y las canciones enteras; incluso los que no se la saben en la primera vuelta mueven la boca y bailan, para ya en la segunda encajar el texto. Mucho de ese público ya era un enamorado de las leyendas; Alfalto y Ñú les enseñaron en los 80, así que de escuchar Capitán Trueno a ver a Espronceda en versión Hard Rock no hay más que un paso natural. No es difícil ver a algún heavy de bucles piratas y encuerado hasta el DNI soltando lagrimones emocionado por el continuo crescendo de las épicas canciones de Tierra Santa. Su música es de esas que ponen el ánimo a doscientos; se las puede imaginar uno como el discurso del líder ante la empresa heroica, la inyección de coraje. El trepidante directo de esta banda de músicos sin mácula es de una solidez descomunal. De lo visto ayer Tierra Santa se llevó de calle el premio a la energía, que no es que le faltase a los demás en absoluto o, es que son pilas nucleares.

Tras ellos la solera con acento. Medina Azahara llegaron con su rock andaluz de toda la vida. Han venido tantas veces que se presentaron con un “Hola, Yaztamo aquí otra vez, ea”, y se pusieron a hacer un recorrido por el almacén discográfico que estos tíos han publicado desde el 79. Con Triana y Alameda son las una de las patas del rock andaluz; precisamente la banda sevillana será homenajeada por los cordobeses que han preparado hasta siete temas míticos en un álbum que se titulará Se abren las puertas y está dedicado al rock andaluz.  Algunos fueron escuchados aquí. Por lo demás el concierto fue amable, muy seguido y musicalmente perfecto, salvo el sonido que tenía momentos de saturación.  Ya tienen años como para donar pero no dejaron de hacer su desempeño de manera impecable; la gente seguía enchufada y agradecían el esfuerzo de los cordobeses que volvieron a dejar una agradable huella en los escenarios azudenses y guadalajareños.  En resumen, bien tirando a normal; que el  guitarra  no presente al cantante porque a los quince minutos de motivos y agradecimientos ya la gente ha perdido el interés.

Tras un prolongado intermedio motivado por el montaje le tocaba el turno a Mago de Oz. La banda es algo más que eso.... es una troupe y además con invitados. Y es que de la mente de Txus Di Fellatio, un ex-futbolista del Real Madrid reconvertido a baterista y creador de pócimas, tiene algo más que una banda de rock. Lo suyo es una obra musical en la que puede participar en primera persona porque hace protagonista a un conjunto de músicos. En ella interpretan sus creaciones hechas a base de folk y rock con letras cantadas por voces espectaculares.  Esas ideas cada vez son más ambiciosas y eso requiere gente y parafernalia porque Mago de Oz es un espectáculo con entidad propia que consume lo que necesita. Lo más llamativo un terrorífico payaso dominando el decorado y la enorme movilidad  de los componentes que no paran cruzarse, de mover el escenario para hacer de él el epicentro de una fiesta.

Se trata de un show que aparte de ofrecer su indudable calidad instrumental y vocal  rompe con el concepto clásico y recuerda a algunas puestas en escena de grupos setenteros en EE.UU como Meat LOAF o algunas formaciones Soul y funky.  Hubo un momento en que había cinco guitarras, un bajo, una batería, con doble bombo, eso sí, dos cantantes un pianista y el técnico de tirar cohetes. Y estuvo chulo, aunque un pelo excesivo, como el volumen que atronaba sin conseguir discriminar en el batiburrillo guitarras, flautas, teclado, bajos.... La gente lo pasó bien y no les preocupó mucho por considerarlo aceptable, pero no sonó bien en muchas zonas. Sin embargo las brutales voces de sus singers se escuchaban divinamente; en un momento dado la cantante, Patricia, hizo un sólo que todavía tiene buscando a unos cuantos en  el San Miguel a Janis Joplin. 

Fueron casi dos horas muy intensas de caña, caña y caña en un concierto muy apropiado para insuflar buen rollo, aunque los puristas del heavy, del rock duro, no las tengan todas con ellos y les cueste aceptar  tanta innovación, pero del mismo modo que existen los “tributos” hay que empezar a pensar que los músicos mueren pero las bandas no, así que lo mismo vemos a  Txus el baterista de productor y autor del ente con un Mago de Oz actuando en 2040 y él   tranquilamente jubilado en las Bahamas .

Al final, y serían casi las tres de la mañana, el personal desfiló sin prisas en dirección  al ruido; esta vez  había mucho donde escoger pues era la noche grande de la fiesta azudense. Aún quedaban horas por delante y los rockeros son duros así que a visitar amigos.  Seguro que rock no falta.

GALERÍA GRÁFICA CONCIERTO AZUQUECA

Visto 1855 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.