Screaming Headless Torsos en "Las Noches del Infantado". Screaming Headless Torsos en "Las Noches del Infantado".

Fussion Jazz en el Patio de los Leones

El estreno de "Las Noches del Infantado" vestía de fussion Jazz el Patio de los Leones, este miércoles, con la banda de rock de culto neoyorquina Screaming Headless Torsos dentro de la gira que viene realizando por Europa en su 20 aniversario con temas de sus cinco discos, especialmente su último trabajo, Code Redtras, publicado en 2014 despues de 9 años sin tocar estudio de grabación si no era para que algunos de sus componentes publicasen trabajos propios o colaborasen con otros músicos y bandas. 

La formación, aunque ayer no tuviese su mejor día con el sonido, es definitivamente de lo más brutal en los directos, fama que la precede de otros encuentros y que ayer no fue posible.

Screaming Headless Torsos fue fundada en los años  90 por el prestigioso guitarrista de la escena musical neoyorquina David Fiuczynski ( David Fuze) . Aunque se insista en su entronque rock, es el sonido Soul y Rythm & Blues, Jazz-fussión de la Costa Este que hiciera furor con maestros como George Benson  a finales de los 70 y que al nivel más popular conocimos como Sonido Philadelphia, auténtico cajón desastre en el que podíamos encontrar desde el funk coral de Earth Wind & Fire al pasteleo romántico de Barry White. En el caso de los TORSOS la enorme calidad de cada componente les permite pasearse sin miedo por los caminos del Jazz Fusión, donde la improvisación, el juego de voces e instrumentos, la sorpresa y la calidez del directo son fundamentales, pasando con nota las dificultades sin despeinarse a la hora de Hip-hopear, celebrar duelos de voz-guitarra o hacer una variación de Jimi Hendrix, que hubiese aplaudido si no fuera un bonito cadáver de 27 años, los que tenía cuando se fue al guá como  el Morrison o la Winehouse... era eso de vivir deprisa y morirse joven y  guapo.

Decíamos que no fue posible el despliegue habitual  porque como viene siendo costumbre la gente estaba en cualquier sitio menos en un concierto y éramos algo más de un centenar cuando empezaba, pero entre el misterioso retraso de la banda, que con el alcalde en el escenario aún andaba de merienda en el bar de al lado, y la malísima sonorización, incontrolable en el patio de los Leones sobre todo si hay más leones que personal, lo cierto es que fue un mal trago difícil de pasar del tirón. Eso sí, a 10 metros del escenario aún se podía disfrutar de la voz enorme de su vocalista Freedom Bremner, los inacabables paseos por el mástil del Fuze con riffs que a más de uno de nuestros paísanos músicos le tenía embelesado, o energética y virtuosa disposición de  Daniel Sadownick, percusionista que hacía música hasta con un patito de goma y una cuchufleta.

En resumen, muchísima miel servida en plato de paja –muy bonito eso sí – para unos cuantos melómanos que ya casi podríamos entrar en nómina como clac, ya que somos los que siempre estamos. Yo no sé si es que no nos gustan los conciertos de alto nivel, pero el caso es que esto sigue como siempre; con el programa musical que tenemos por delante y que os iremos contando desde estas páginas es imprescindible encontrar una solución que evite auditorios vacíos, músicos desilusionados y unos dirigentes que se hacen cruces pensando si estos gastos merecen la pena para la respuesta que tienen, con la consiguiente duda de los ciudadanos amantes del musiqueo de sí se estudian las posibilidades, entornos y difusión de los eventos.

Sea como fuere, por favor no tiren por la tangente y opten por lo que podría parecer lo lógico ante la poca respuesta popular, pasar de todo. Los 40 gatos, a los que ya urge un homenaje, seguiremos acudiendo... y si nos enteramos antes, incluso trataremos de llevar más gente. 

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