Gabilondo: “La palabra más revolucionaria del mundo es fraternidad”

Gabilondo: “La palabra más revolucionaria del mundo es fraternidad”

Ángel Gabilondo mira seriamente a la audiencia, “señores yo estoy fastidiado, lo he estado desde pequeño, por el espanto, el desarraigo y la injusticia, creía que se me pasaría con los años pero se ha agudizado y he comprendido que tengo que vivir con ello”. Este Catedrático en Metafísica había sumergido a un público silencioso y asombrado, en un cautivador laberinto de ideas filosóficas sobre la política y la ética y no rebuscó textos metafísicos desconocidos de autores perseguidos, se basó en Sócrates, Platón, Aristóteles, Plutarco, Nietzche, Hegel… los clásicos, porque las ideas están expuestas desde el principio. “Aquellos que sean plenitud, luminosidad, sin contradicciones se han equivocado de sitio, aquí sólo vamos a hablar entre hombres insignificantes, que están fastidiados y buscan un sentido a todo lo que les rodea y lo que son, algunas razones para vivir”.

La sala Tragaluz del Teatro Buero Vallejo quedó literalmente desbordada por la gran afluencia de público, todas las localidades estaban ocupadas, todos los pasillos, las escaleras centrales, las puertas, incluso detrás de ellas se situaba gente que no podía ver, pero sí escuchar. Entre el público se encontraban caras muy conocidas del Partido Socialista, como la consejera de Fomento, Elena de la Cruz, la diputada Mari Luz Rodríguez, la senadora Riansares Serrano y varios alcaldes, aunque la mayoría del público no eran conocidos, venían llamados por la carismática presencia del doctor en Filosofía, catedrático de Metafísica, ex ministro de cultura, Ángel Gabilondo.

Agradeció al público su presencia, no sin preguntarse antes ¿a qué han venido? .Y les pidió parafraseando a Plutarco que preparasen bien la conferencia, porque está dependía de su disposición para dejarse decir algo.

Gabilondo explicó que nosotros estamos espantados ante la miseria, el sufrimiento y el dolor humano que sólo se pueden vencer con la cultura y la educación. “Aquellos que no hayan experimentado el dolor ajeno como propio, les queda camino por recorrer”.

Por todo ello, el ex ministro comenta a los políticos que ellos no son periodistas, que su labor no es contar lo mal que está todo, eso ya lo sabemos, más o menos, su cometido es aspirar a una sociedad justa, libre, con igualdad y crearla, transformar la realidad, no escribirla. Deben ser buenas personas que acudan a la llamada, porque además han de ser llamados.

Para la transformación de la realidad el ex ministro recuerda que “las cosas no son realmente lo que parecen, necesitamos un trastorno de la mirada, probablemente la política sea eso, al igual que la filosofía, aprender a mirar de otra forma. No podemos decir que no nos habíamos dado cuenta de la pobreza o del drama de la inmigración”.

“Yo estoy fastidiado por la situación actual y decía Nietzche que El fastidio es un trastorno debido a unas causas, que son eliminadas y el fastidio persiste”, dijo el catedrático en Metafísica. Él manifiesta que tenemos que vivir sabiendo que “somos seres insignificantes y no tenemos sentido, pero tenemos libertad y con ella podemos dar sentido al ser humano”.

Gabilondo define al filósofo como un enamorado, pero el amor es hablar de algo que eres, no que posees, el verdadero amor no es el que guía a un enamorado hacia el otro, sino el que guía a los enamorados hacia un mismo fin, aquí está la palabra más revolucionaria del mundo, “fraternidad. Nadie es superior, todos somos iguales, ninguno es un medio, todos somos un fin. La transformación social debe ser una tarea compartida, esa es la verdadera dimensión del amor”.

Para la transformación se debe llegar a acuerdos, para el doctor en Filosofía, esta es la verdadera tarea de un negociador, conseguir acuerdos con alguien que piensa lo contrario que tú, ese es el verdadero mérito. Hay que comenzar por lo que nos une e intentar llegar a una solución.

Durante su intervención, Gabilondo disertó sobre la filosofía del derecho de Hegel. En ella se encuentra el derecho abstracto, todos somos personas; la moralidad, a esas personas que sufren hay que darles cobijo, alimento y una manta y finalmente la ética, esas personas deben obtener un trabajo, una vivienda, escolarizar a sus hijos… “claro ante esto, a lo mejor queremos volver a lo de la manta y el cobijo”.

Para terminar manifestó, que  “quien no se gobierna a sí mismo no puede gobernar a la sociedad. Los que no han cuidado de sí mismos, son incapaces de cuidar de los demás. Y no cuento esto porque yo lo haya hecho, sino porque voy a ver si algún día soy capaz de hacerlo”.

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