Grease o la fuerza del sino

Grease o la fuerza del sino

La cosa pintaba bien. El Multiusos ofrecía un espectáculo musical que ha hecho furor durante los últimos años: Grease, el musical. La presentación espectacular, la parafernalia en el exterior con photocall incluido, asombrosa. Incluso había prevista una limusina para el marketing  y un cadillac en el escenario. Un gran trabajo ejecutado por jóvenes estudiantes de una asociación cultural sin ánimo de lucro, Ritmo musical. Los responsables de llevarlo a cabo eran veinticinco  chicos y chicas pertenecientes al Instituto Aguas Vivas, los últimos veinticinco alumnos de más de ochenta que en cuatro años. han interpretado alguna de las treinta actuaciones llevadas a cabo por esta Asociación. Un trabajo del instituto que ha brillado tanto que lo han llegado a ver más de cinco mil espectadores en nuestra provincia. Ayer era el último día para Grease, porque piensan en otra obra y querían despedir este montaje de manera espectacular, con más público que nunca en las gradas y formando parte de la programación de Ferias de su ciudad, pero no pudo ser. Quiso Murphy  sumarse a la obra y el caos se coló en la escena.

Deberíamos estar escribiendo la crónica de una despedida y un éxito atronador, pero desgraciadamente no es posible. El público llegaba expectante, casi entusiasmado, pasando entre enormes banderolas mientras accedía al Palacio Multiusos, donde se había dispuesto todo un lateral como patio de butacas, con casi 3.000 localidades.

Ya en el interior la grada estaba casi repleta, con mucha gente animada porque conoce de alguna forma a los artistas. En taquilla  dicen que pasan de mil las entradas vendidas, cosa normal a los precios que se compraban, de 6 a 12 euros.

Pero la cosa se torció apenas dio comienzo el show. Enseguida comenzaron a apreciarse deficiencias técnicas, que se podían soportar mientras la música era protagonista, pero que hizo imposible seguir los diálogos. Los primeros en darse cuenta fueron los jóvenes artistas, quienes tuvieron que actuar y entablar batalla con los problemas de audio. Pero el tal Murphy, que es tipo activo, decidió sumar dos cortes de energía y un calor tirando a insoportable en buena parte del graderío que puso a muchos de uñas.

Por si fuera poco, no todo el público acudía sabiendo que la representación no era profesional, así que sumado todo, la protesta comenzó a ser notoria. Una protesta legítima, que derivó en la devolución masiva de entradas, hasta agotar la recaudación obtenida en taquilla. Unos metros más abajo los actores trataban de continuar pese a todo, pero el murmullo, en ocasiones molesto y maleducado vocerío, les impedía abstraerse del desastre. Algunos hasta querían tirar la toalla...

Fernando Manso, el joven y único director que ha tenido el musical, además de actor, sacaba un momento en el descanso para comentar “no sabemos qué está pasando pero nosotros no podemos encontrar los motivos; en todos estos años nunca habíamos tenido tantos problemas”. Estaba desolado, se le notaba, pero tiene un tesón formidable y siguió echándose todo encima. Los compañeros no paraban de preguntarle y ninguno se quedó sin recibir respuesta... Tienen asamblea. Hay unos cuantos que no tienen ganas de seguir, pero siguen y terminan.

Y lo hacen estupendamente, como siempre; incluso mejor porque dieron igual los acoples, las protestas de los descontentos y  el Murphy de las narices... Alguno será gato escaldado y huirá del próximo montaje...  Lo comentaba  en los pasillos bajo gradas a otro compañero dolido por lo pasado, pero hará mal, porque muchos se fueron, sí, pero quedaron otros quinientos allí sentados, sin moverse, olvidando molestias y culpables para ver el enorme coraje de veinticinco chicos de un instituto. Sus padres, sus hermanos, sus amigos y algunos paisanos que celebraron la despedida de un musical brillante, Grease  “de la Alcarria”.

Pero se ha metido la pata a nivel “trending topic”, así que sin señalar a nadie enmienden la cosa, dejen a estos chicos resarcirse en un sitio donde la cosa luzca. ¿Se acuerda alguien del auditorio del Alamín ?. Que el sonido se adecue a la instalación  y que la gente sea más comprensiva ya que algunas actitudes por mucha razón que demuestren provocan vergüenza ajena.

En cuanto a ellos, Grease fue la ley, en el último show, desgraciadamente la de Murphy, pero a rey muerto rey puesto, así que a pensar en el futuro… ¿Cuándo empezáis a trabajar la nueva? ¿Con qué montaje? ¿Cabaret, Moulin Rouge, High School musical?... Estamos ansiosos fenómenos, no desesperéis.


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