Guadalajara entró en el agujero

Guadalajara entró en el agujero

Seis sesiones sesiones con un práctico lleno ha ofrecido el espectáculo The Hole en el Teatro Buero Vallejo de Guadalajara, con un show sin tapujos y sin complejos, en el que nos proponían bebernos la vida a tragos, vivir la fiesta y entrar en el agujero para salir del agujero, con una provocación gamberra, que a alguno escandalizó, pero que a la mayoría del público le desató la carcajada.

Este espectáculo inclasificable de Yllana, cuenta con un tercio de cabaret, otro tercio de circo, y otro más de musical, aderezado en el diez por ciento restante de monólogo, donde hay constantes guiños a la plaza donde toca la representación, en este caso la "Castilla sin Mancha",  la Alcarria de los " borrachosbizcochos" y el Mangurrino, como  decía Víctor Massán, el anfitrión de esa irreverente fiesta, que realizó una gran demostración de improvisación, tras el guión es de Secun de la Rosa, colocando al propio alcalde, Antonio Román, "sosoman", en mitad de su historia de amor con un rata "pepera", María del Mar, o poniendo parentesco al Pony Loco, con el concejal Armengol Engonga, "y sus atributos heredados".

Asistimos a la primera representación del jueves, donde costó subir la temperatura y el ánimo al "público extraño" de Guadalajara, como reconocía el maestro de ceremonías, a pasar de que el espectáculo llegaba avalado por más de 2.700 representaciones que han visto un millón y medio de espectadores desde que inició su gira en 2013.

El patio de butacas se mostraba más enganchado con los números circenses y a las interpretaciones musicales de los mayordomos, que con los sugerentes stripteases, o los gags picantones, pero al final el espectáculo crecía, y en la segunda parte, Massán se metía en el bolsillo a esa mitad del aforo encorbatada (trabajadores e invitados de Tecnorete) e incluso conseguía la complicidad de uno de ellos (Albert Rivera, le llamó toda la noche), para que participara de manera activa en el espectáculo, aguantando estoico el chaparrón de una burla sarcástica.

Otros en el patio de butacas también supieron aguantar las arremetidas del Pony Loco, la provocadora sensualidad de la gobernanta, o la picardía de la albóndiga roja. Impresionantes los números aéreos de las Supernenas, de una Marylin de rotundas curvas o del propio Pony Loco, Óscar Kapoya, pero también impresionante el canalleo y el humor, en los monólogos, o la etiqueta musical de los mayordomos, con el culo al aire.

Se trataba de disfrutar con un espectáculo muy gamberro, y para ello había que desinhibirse bastante y no poner límites preconcebidos, y aunque la mayor parte del público lo hizo, incluso dos señoras tras mi butaca estoy convencida de que se herniaron con tanta carcajada, también vimos a alguno que abandonó la sala, tras el descanso, y se marchó muy ofendido con lo que tildaron como "una falta de decoro".

El balance global era un teatro lleno y en pie, aplaudiendo a rabiar al final de la función, porque la vida son dos días, y este había sido uno de pasarlo en grande, con un público extraño como el de Guadalajara.

GALERÍA GRÁFICA THE HOLE

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