"Duden cuanto quieran, pero no dejen de actuar"

"Duden cuanto quieran, pero no dejen de actuar"

El Auditorio Buero Vallejo ha acogido hoy el acto institucional que inaugura de forma oficial los actos programados para homenajear la figura de Antonio Buero Vallejo a cien años de su nacimiento. Numerosas autoridades, miembros del consistorio local, representantes de la Diputación y la Junta de Comunidades, personajes del mundo del teatro y la cultura y amigos y familiares del dramaturgo se han dado cita para honrar su memoria en un acto privado al que solo se podía acceder con invitación.

En una sala con luz tenue, unas proyecciones con el apellido y el rostro del homenajeado y música de piano, la actriz alcarreña Abigail Tomey ha sido la encargada de arrancar esta ceremonia retrocediendo en el tiempo al 29 de septiembre de 1916, en una Guadalajara de apenas 13.000 habitantes pero con una gran relevancia, dado que aquí se ubicaba la Academia de Ingenieros Militares y el Servicio de Aerostación Militar. En esta fecha venía al mundo “el niño Antonio” hijo del militar Francisco Buero y de Mª Cruz Vallejo que, con el tiempo, se convertiría en Buero Vallejo un hombre “que hizo algo relevante” y “digno de ser recordado” con su especial don para la palabra, capacidad que puso de manifiesto en sus obras teatrales que, más allá de la distracción y el entretenimiento, nos acercan distintas realidades humanas, nos enfrentan a nuestras miserias y nos obligan a afrontar preguntas y debates, hecho que han destacado los distintos invitados que han tomado la palabra en este acto.

El primero de ellos ha sido Luís María Ansón, miembro de la Real Academia Española, que tuvo el honor de compartir tiempo en esta institución con Buero Vallejo. Ansón ha elogiado la producción de su compañero asegurando que “desde Calderón ha sido el dramaturgo más importante que ha tenido España” y que era fascinante verle trabajar: “era la pura ciencia del lenguaje, un enamorado de la palabra, de la literatura y de su propia profesión”. Luís María Ansón nos ha mostrado también a un Buero comprometido siempre con el pueblo, con el desfavorecido, un Buero que, ha dicho, “estaba al lado del pobre y contra el rico, al lado del negro y contra el blanco, al lado de la mujer y contra el hombre, al lado de las naciones débiles y contra las opresoras”, un Buero que incluso después de la Segunda Guerra Mundial y el descrédito del comunismo, “no podía consentir la explotación del hombre por el hombre”.

Un hombre que se comprometió también con el ecologismo porque comprendió que era necesario “frenar la destrucción de la Tierra por la voracidad económica del hombre”. Pero además, el desparpajo y la cercanía con la que hablaba Ansón, nos ha permitido acercarnos a un Buero con un “extraordinario sentido del humor” que despertaba las carcajadas de sus compañeros de Academia y con una lengua rápida y sagaz que ha quedado demostrada con una anécdota sobre la respuesta que dio a una falangista que decidió transmitir al dramaturgo sus deseos de envenenarle. Además, ha querido destacar “el profundo sentido del amor” que Buero profesaba a su mujer, Victoria, a quien en su nombre Ansón ha dedicado unos versos de “amor constante más allá de la muerte”, de Quevedo. “Dentro de doscientos años nadie conocerá a Montoro, al actual presidente o a Pedro Sánchez” ha señalado el académico sin dudar que, pasado el mismo tiempo, seguiremos representando, disfrutando y estudiando las obras de Antonio Buero Vallejo para quien ha solicitado un fuerte aplauso que ha conseguido levantar al público de sus sillas.

Ana María Leyra, profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y antigua amiga de la familia de Buero Vallejo, ha sido la siguiente en subir al atril y recordar al Antonio que ella conoció gracias a su, entonces novio, Enrique Pajón Mecloy, un joven escritor invidente al que impidieron acceder a la obra de Buero por resultar “muy oscura”, pero que no cejó en su empeño de conocer a Buero hasta el punto de acabar siendo un buen amigo del dramaturgo. Leyra ha recordado los encuentros en el Café Gijón y otras anécdotas de una amistad muy duradera y es que, ha dicho, “el tiempo es un crisol que hace que los buenos amigos permanezcan”. Además, la experta en filosofía ha hablado de la obra de Buero como algo más que espectáculo y ha reivindicado la necesidad de leerla y comprenderla ya que en ella hay mucha filosofía. “Los problemas de los filósofos son los problemas del ser humano” y la obra de Buero “enseña a pensar y a convivir”.

Por último, la actriz y directora Paloma Pedrero ha conmovido a los presentes hablando como “alumna y compañera de Buero” y compartiendo con ellos la primera de las cartas que le escribió después de morir y en la que le prometía seguir escribiéndole. Paloma Pedrero hablaba directamente con Buero, con su amigo al que había despedido en “el acto final de la obra de su vida”, un amigo del que había aprendido, que había creído en ella y por el que profesaba afecto y admiración. Un Buero Vallejo al que, de tanto talento, se le había terminado por “desbordar la imaginación, el pensar hondo y toda la existencia” que empapaba sus obras.

Y es que, tal y como se ha leído en pequeños fragmentos durante el acto, Buero Vallejo consideraba que su obra podía ser un revulsivo para el cambio, pues “el hombre y la sociedad no podrán superar sus miserias sin tenerlas muy presentes”.

El alcalde de la ciudad, Antonio Román ha sido el último en intervenir, agradeciendo la colaboración de todas las personas y asociaciones involucradas en la celebración de este homenaje y en todos los actos programados para ello. Román ha recordado que la ciudad ya guarda la memoria de Buero con una calle en el Barrio de Escritores, con el instituto que lleva su nombre y con el propio Teatro Auditorio que acogía el acto; pero, además, mañana se inaugurará una placa en su casa natal con la frase del autor “Guadalajara está siempre al fondo de mi porque allí fue donde tuve las vivencias decisivas de mi infancia”.

Para concluir, el alcalde ha echado mano del pregón oficial de las Ferias y Fiestas en el que, el hijo de Antonio Buero Vallejo, hablaba del escenario de la vida en el que todos somos un poco actores, un poco personajes y ha dado pie a que, acompañado del piano, se levantase el telón para dejar al descubierto el patio de butacas del teatro y, ya conscientes de estar en el escenario, los amigos de Buero han podido leer proyectado en las sombras la frase del dramaturgo: “Duda cuanto quieras, pero no dejes de actuar”.

GALERÍA GRÁFICA HOMENAJE A BUERO VALLEJO


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