Buero Vallejo y José Luis Sampedro en el primer Maratón de los Cuentos. FOTO: Álvaro Díaz Villamil. Buero Vallejo y José Luis Sampedro en el primer Maratón de los Cuentos. FOTO: Álvaro Díaz Villamil.

Hoy se cumplen los 25 años del Maratón de los Cuentos

Hace 25 años, un 24 de abril de 1992, a las 12 de la mañana, comenzaba el primer maratón de los Cuentos de Guadalajara, sin que nadie pudiera imaginar que el empeño imaginativo de unos clubes de lectura y de una bibliotecaria, Blanca Calvo, y a la sazón alcaldesa en esa fecha, pudiera convertir a Guadalajara, en la ciudad de los cuentos y que ese primer Maratón de Cuentos, que aspiraba a entrar en el Libro Guinness con 24 horas de narración entraría en los libros de historia de nuestra ciudad con 25 años de existencia.

Aquel 24 de abril de 1992 era un viernes, como todos los inicios del Maratón de Cuentos, aunque dos meses antes de su cita actual, y Guadalajara se había engalanado para celebrar su primera Feria del Libro en la Plaza Mayor, con nueve casetas de libreros y una exposición sobre la conmemoración de la muerte de Cervantes y de Shakespeare. El Maratón de Cuentos, que se había planteado como una actividad de acompañamiento a esta Feria del Libro, para narrar cuentos bajo una carpa instalada en la Plaza Mayor, cobró desde el principio el máximo protagonismo. Al aliciente de que Guadalajara entrara en el Libro Guiness, se sumaba la presencia de tres de grandes escritores, Antonio Buero Vallejo (1916-2000), Ramón de Garcíasol (1913-1994) y José Luis Sampedro (1917-2013), los tres sentidos como propios de Guadalajara, aunque Sampedro tuviera su ciudad natal en Barcelona y el eco mediático de la misma en los medios de comunicación nacionales y hasta en el telediario.

No crean que el Maratón de los Cuentos nació con todos los aplausos, que en el Ayuntamiento de Guadalajara, desde los grupos de la oposición, entonces PSOE y PP, pues gobernaba Blanca Calvo con IU aunque ya acorralada en su minoría (presentó la dimisión como alcaldesa el 16 de julio de ese mismo año), llovieron críticas contra este "experimento", que consideraban extrafalario. Las críticas quedaron acalladas tras el éxito del mismo, que no fue precisamente el Guinness, ya que este no se consiguió por defecto de forma en los cronometrajes, sino la implicación de todo el colectivo cultural de Guadalajara en la participación como cuentistas, y la enorme respuesta del público a esta primera narración de cuentos ininterrumpida. Las veinticuatro horas previstas inicialmente se sobrepasaron en media más, y hubo quienes se quedaron con las ganas de contar.

En 1993, el Maratón cambió de ubicación y de fecha: se celebró en el Palacio del Infantado, entonces sede de la Biblioteca Pública, en el tercer fin de semana del mes de junio, fecha que se ha mantenido fija desde entonces. Duró treinta y seis horas y media y sí logró inscribirse en el Libro Guinness de los Récords.

Pero además de los tres escritores nombrados, el primer Maratón de Cuentos tuvo otros mucho pratagonistas: el cineasta Andrés Berlanga, los escritores Francisco García Marquina, Marta Antonia Velasco, Antonio Pérez Henares, el poeta Fernando Borlán, el cantautor Alberto Pérez con su guitarra, los actores de "Fuegos Fatuos", el alcalde de Marchamalo Fernando Olalla,... Hasta Camilo José Cela quería estar en este primer Maratón de los Cuentos, y como se encontraba de viaje y no podía, mando un cuento suyo para que se leyera.

Y como no, allí estaban los miembros de los Clubes de Lectura de la Biblioteca y la cuentista Estrella Ortiz, que sujetaron la larga noche de cuentos, y que han mantenido su compromiso durante este cuarto de siglo, y Blanca Calvo, que fue la primera cuentista, como alcaldesa, hábito que sigue manteniendo el Maratón de los Cuentos, que sea el alcalde el primero en contar.

La periodista Conchi Balenzategui, que entonces escribió una completa crónica del evento en el extinto Guadalajara 2000, nos contaba que los colegios de Guadalajara elaboraron, 52 murales que representan portadas de libros y que el Maratón tuvo pasacalles inaugural con la Banda de Música, desde la Concordia.

También dejó reseñado que Buero Vallejo, que contó junto a su mujer, Victoria Rodríguez, lo hizo dutante más de media hora,  con cuentos de Well, que algunos se les hizo soporífero, o que el primer cuento erótico llegó por boca de Antonio Pérez Henares, "Chani", ya en el horario nocturno. 

Pero lo mejor de esta crónica fue el premonitorio titular: Guadalajara ya es la ciudad de los Cuentos, porque efectivamente hoy podemos decir, 25 años después, que así es.

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