Jazz, hablamos de jazz

Jazz, hablamos de jazz

Abriendo el ciclo de Jazz en el Moderno Speak Jazzy presentaron ayer noche su trayectoria musical de forma brillante ante un auditorio repleto y entusiasmado por la brillantez de un espectáculo brindado por cinco maestros del jazz.

Noviembre, otoñal y laborable jueves; casi las ocho y media de la noche y la imagen es la esperada: Es otoño y cuatro gatos pasean una calle mayor con un fantástico músico callejero que toca para un caballero que le da las gracias y un euro...  Poco más allá el Teatro Moderno se ha convertido en caja de Música, de música de Jazz.

El programa lo anunciaba como muy aconsejable y si se indaga un poco sobre los músicos que iban a estar sobre el escenario, acudir se hacía muy apetecible. Este magnífico combo de jazz está formado desde 2014 con los componentes de la Larry Martin Band, un año después del fallecimiento de su líder. Casi como un homenaje  son la continuidad de una extraordinaria trayectoria de más de 25 años que la noche de este jueves llegó a la audiencia guadalajareña.

Puntualmente  sonaron los primeros acordes del quinteto inaugurando el ciclo de Jazz en el Moderno, una buena idea que tras tan solo un minuto escuchando se ha tornado brillante. El auditorio, lleno, al terminar el primer tema aplaude... o se pregunta que si es verdad. “¿Esto que suena es verdad? ¿ Y estoy yo aquí?”. Es de entender. Es que ni el tema de calentamiento para extasiar al personal... No se puede hacer tan bien...

No puede ser que una voz de Salamanca, la de Sheila Blanco nos cante con los ojos cerrados invitando a hacer lo propio y dejar al oído que trabaje mientras viajamos a ese bar de  pianista y singer, de jazz y América.  No puede ser que la guitarra  de Enrique García se estremezca  generando esas esencias Bossa en las que se acurruca la dulce voz, mientras Antonio Calero amasa y abre la conversación de  sus baquetas con el contrabajo del magistral Richie Ferrer.  Swing, Blues, un poco de rythm &blues, cualquier ritmo sonando con la capacidad de hacer viajar a la audiencia.

Poco a poco uno se da cuenta que no está en casa viendo un vídeo de alta definición, no. La música se cuela por los poros y Sheila ejerce de anfitriona llevándonos por la historia de sus canciones, de su banda. Recuerda a su querido Larry y pregunta si el público está bien, que si se hace largo.. “ Siiii, nooooo”, por fin pueden articular palabra tras los que están viendo.... algún emotivo  no puede evitar “ Yeeahhh” tras el brutal subidón de tres escalas de Sheila, o cualquiera de los maravillosos riffs de los músicos.

Como enseñaba Sheila,  este fue el concierto de los ojos cerrados, el de notar subir los acordes por la piel hasta  resoplar.. “ ¡Uffff, Vaya!. Habrá que comprarse su cd.

Buen comienzo sin duda que pone muy alto el listón en este ciclo jazzístico en el Moderno y que viene a sumarse en el magnífico año en lo que se refiere a conciertos que lleva Guadalajara.


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