Afincado en Guadalajara junto a su madre desde su niñez, Miguel Picazo siempre se sintió alcarreño. Afincado en Guadalajara junto a su madre desde su niñez, Miguel Picazo siempre se sintió alcarreño.

La Biblioteca de Guadalajara homenajea a Miguel Picazo

En reconocimiento a la figura de Miguel Picazo,  uno de los directores más importantes del cine español, fallecido en 2016 y ligado a Guadalajara durante la mayor parte de su vida, la Biblioteca de Guadalajara dedica durante este mes de marzo, durante este mes de marzo, en el que se cumplirían 90 años de su nacimiento, una programación especial con varias actividades que persiguen divulgar su legado personal y su obra cinematográfica.

El primer acto de homenaje cserá este mismo jueves, nueve de marzo con la Proyección de La Tía Tula en pantalla grande en el patio central de la biblioteca y el coloquio Picazo y Guadalajara, con la participación de Blanca Calvo y Alberto Sanz, presidente del Cineclub Alcarreño.

Además habrá una proyección, el jueves 30 de marzo, del documental Miguel Picazo, un cineasta extramuros, dirigido por Enrique Iznaola, con la conferencia previa El cine de Miguel Picazo, a cargo del propio director.

Por ultimo la Biblioteca ha preparado dos exposiciones, una sobre el 50º aniversario de La Tía Tula, que rescata las secuencias de la película prohibidas en su día por la censura. y otra sobre el legado de Miguel Picazo, que reúne los libros, revistas y objetos que forman parte de su donación a la biblioteca. Ambas estarán presentes durante todo el mes de marzo en la segunda planta de la Biblioteca.

Miguel Picazo Dios es uno de los directores más importantes de la historia del cine español. Fallecido en 2016 y ligado a Guadalajara durante la mayor parte de su vida, su gran amor por los libros le llevó a reunir en su casa una importante biblioteca, en la que quedan reflejados todos sus intereses: el cine, el erotismo, la psicología y la gastronomía conviven junto con obras de autores clásicos, literatura contemporánea, obras de carácter histórico y poesía. Todos ellos tratados con gran mimo, ocupando un gran espacio dentro de su casa. La concebía como un todo y estaba muy orgulloso de ella.
 
Hacía 1999 comenzó a donar su colección a la Biblioteca de Guadalajara, en recuerdo de aquellos tiempos en que su único acceso a la cultura era a través de ella. En 2002 esta donación se formalizó, poniendo como única condición que se mantuviera unida bajo su nombre y que estuviera disponible, como de hecho está a día de hoy, a todos los ciudadanos de Guadalajara.
 
Afincado en Guadalajara junto a su madre desde su niñez, Miguel Picazo siempre se sintió alcarreño. Aquí fundó un cine club y ejerció la crítica cinematográfica en una emisora de radio local, además de desarrollar su pasión por la pintura, la literatura y el cine.
 
De su presencia en la vida alcarreña queda el recuerdo de su figura enmarcada en el Patio de los Leones del Infantado, contando al público en el Maratón de los Cuentos o participando como jurado en la primera edición del Festival de Cine Solidario de Guadalajara (Fescigu).
 
Guadalajara también fue el escenario del rodaje La tía Tula (donde aparece la Concatedral de Santa María, la fachada del teatro Moderno, la entrada al cementerio, una antigua pastelería de la calle Mayor y la calle Juan Bautista Topete
En 1976 volvería a buscar escenarios arriacense para Los claros motivos del deseo (la ya desaparecida confitería Villalba , muros exteriores del colegio de las Adoratrices , la piscina de San Roque y la calle y plaza de San Juan de Dios , en donde vivió.
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