La utilidad de las instituciones analizada con lupa en el debate de Siglo Futuro

La utilidad de las instituciones analizada con lupa en el debate de Siglo Futuro

La utilidad de nuestras instituciones fue sometida ayer a debate en el coloquio organizado por la Fundación Siglo Futuro que llevaba por título “Son necesarios en España el Senado, las autonomías y las Diputaciones”.

En el debate participaron los periodistas Raúl Conde y Javier del Castillo, ambos muy vinculados a la provincia, así como el también periodista  Carmelo Encinas, que sustituyó a un ausente Arcadi Espada. La cita, que reunió a unas pocas decenas de vecinos en la Sala Tragaluz del Auditorio Buero Vallejo, fue presentada por Juan Garrido, el presidente de la Fundación Siglo Futuro, y moderada, no siempre con éxito, por Jesús de Andrés, el director de la UNED en Guadalajara.

Si bien el debate transcurrió de forma ordenada y con posiciones más o menos acordes durante la mayor parte del acto, el nivel de las disensiones fue subiendo hasta alcanzar puntos de divergencia clara entre los participantes y un público deseoso de participar también en esta intensa discusión.

Los periodistas aceptaron que el debato en torno a la necesidad de ciertas instituciones se había intensificado a raíz de la crisis económica por el exceso de gasto administrativo que suponen; no obstante, los tres consideraron que la cuestión responde a una necesidad real de reformar estas instituciones.

En cuanto al Senado, parecía haber acuerdo. Javier del Castillo comentaba que “la gente no sabe siquiera para qué sirve el Senado” y que a menudo acaba siendo “un retiro para los anteriores presidentes regionales”, es decir, “un cementerio de elefantes”. Raúl Conde señalaba que es un órgano “obsoleto y anticuado” y Carmelo Encinas explicaba, en la misma línea, la poca funcionalidad que presenta ya que fracasa en su función de órgano de segunda lectura, pues sus decisiones no son vinculantes y su veto solo retrasa la acción del Congreso. Por otro lado, Encinas argumentaba que tampoco sirve como órgano territorial debido a la fuerte “partitocracia” y echaba en falta un modelo de políticos que conozcan su territorio, sus problemas y necesidades y lo defiendan por encima de disciplinas de partido”.  Declarada su inutilidad, se valoraba la reforma dotándolo de algún tipo de función práctica real ligada a la discusión y solución de cuestiones entre territorios, aunque la opinión generalizada aceptaba que era un órgano “caduco” que se mantenía por “la necesidad de colocar a viejas glorias y cuadros” y de “financiar a los partidos”.

Parece que, tal y como comentaba el moderador, que no se resistía a veces a implicarse en el debato “una institución que llevamos cuarenta años diciendo que hay que reformarla y aún no se ha hecho, igual lo que hay que hacer es cargársela”.

En cuanto el sistema autonómico, Raúl Conde, aunque reconocía los “vicios” del “café para todos”, consideraba que el modelo autonómico había sido un “éxito” ya que la descentralización y el reconocimiento de las regiones con peculiaridades propias históricas, lingüísticas, culturales…etc. había logrado “la cohesión estatal” durante varias décadas. Carmelo Encinas valoraba positivamente la “proximidad” de las comunidades autónomas con los ciudadanos aunque también cuestionaba el traspaso de ciertas competencias como Sanidad o Justicia, ya que “no resulta operativo”, y señalaba un “exceso de autonomía” que le hacía percibir “que ya nadie se ocupa de España, de lo común”.

Javier del Castillo apuntaba que, en ocasiones, la realidad geográfica de las autonomías impide esa “proximidad” que comentaba Encinas y ponía de ejemplo Castilla-La Mancha y el aislamiento de Guadalajara y lo absurdo que resulta ser desplazado a Albacete por cuestiones médicas, teniendo Madrid al lado. Conde compartía la percepción de que hay autonomías, como la nuestra, que son “realidades ficticias y artificiales” pero mantenía, en cualquier caso, la “mejora en los servicios con la descentralización de competencias”.

Sin duda el punto candente llegó con el cuestionamiento de las Diputaciones. Raúl Conde señalaba los problemas que mostraba en su opinión está administración. Cuestiones como que “la elección de diputados no es democrática y que al presidente lo eligen los propios diputados”, que a menudo se produce “una duplicidad entre las funciones” de la comunidad autonómica y la Diputación, que es un órgano “infrafinanciado” y que su eliminación realmente no supondría un ahorro en personal ya que habría que recolocar a los funcionarios. Conde se mostraba a favor de mantener las diputaciones aunque reformándolas, mientras que sus compañeros de profesión abogaban por la supresión.

“No estamos discutiendo la funcionalidad de las diputaciones sino el aparato en sí”, comentaba Encinas señalando que “lo que ellas hacen lo pueden hacer otras administraciones”, especialmente las autonomías ya que, según señalaba, “sus funciones se solapan” y estamos “sobreadministrados”. En la misma línea se mostraba Javier del Castillo quien aportaba el dato de que el 37% del gasto de las diputaciones es para “mantenerse a sí mismas” y que a menudo son “estructuras sin contenido” de las que es fácil hacer “mal uso”, ejemplificando sus palabras con casos de nepotismo. No obstante, reconocía que era un problema de “diseño y de gestión” y que pueden ser útiles aunque no es necesario que sean “mastodónticas”.

Desde el público se hicieron varias aportaciones, mucha de ellas dirigidas a la mala práctica de los políticos, el ego y la partitocracia que generan a menudo relaciones de competencia entre instituciones y que son contraproducentes. Cuestiones como los consorcios y mancomunidades entre pueblos se propusieron como alternativa para suplir a las Diputaciones, así como el hecho de que las funciones de los diputados provinciales podían asumirlas los directores delegados de la Junta en cada provincia.

La situación especial de Guadalajara, con una densidad poblacional muy desigual, aislada geográficamente en Castilla-La Mancha y con la particularidad de estar pegada a Madrid, atrajo pronto la atención de los distintos participantes que apuntaban a cuestiones relativas a la Sanidad, a los convenios universitarios y, en definitiva, a las distintas trabas que en ocasiones ponen las distintas administraciones y que perjudican el bienestar de los habitantes de la provincia. Parece que, de forma general se percibía la existencia de asuntos poco o mal atendidos en las provincias, a pesar de todas las administraciones que se encargan de cada territorio por lo que, aparentemente en base a las intervenciones escuchadas ayer, sí sería necesaria una reforma profunda de las instituciones.

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