Investigadores y narradores han diseccionado las novedades de este campo. Investigadores y narradores han diseccionado las novedades de este campo.

La narrativa oral el los cursos de verano de la Uned en Guadalajara

El Centro Asociado de la UNED de Guadalajara, a través del Departamento de Filologías Extranjeras y sus Lingüísticas, ha organizado un curso de verano en el que durante tres días han analizado los catálogos y otros mapas de los cuentos tradicionales de la mano de Marina Sanfilippo, profesora de Filología Italiana de la UNED, como directora y de Pep Bruno, narrador oral, escritor y editor, como coordinador. 

Sanfilippo, que impartió la primera conferencia, comenzó explicando que el curso es “multidisciplinar”, ya que abarca tanto la teoría como la práctica y dijo que “los cuentos fuera de la persona que lo narra pierden su sentido”. Recordó que la catalogación de los cuentos tradicionales comenzó en el norte de Europa, pero que ahora existen en todo el continente. “Una catalogación es un mapa reducido y simbólico y esto hay que tenerlo claro”, aseguró para continuar explicando que en cada catálogo se introduce algo nuevo.

Carme Oriol, catedrática de Filología Catalana de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y autora del catálogo tipológico del cuento folclórico, habló sobre ‘Los catálogos tipológicos: historia y actualidad’. Oriol es conocida por sus investigaciones sobre Joan Amades y sobre la literatura de la tradición oral en la sociedad contemporánea. Junto con Josep Maria Pujol y Sanmartín, trabajó en la clasificación de más de 2.000 fábulas catalanas desde mediados del siglo XIX.

Natalia Cantero, investigadora y periodista Máster en Gestión de Proyectos y Espacios Culturales independiente, abrió la segunda jornada dedicada a las diferentes clasificaciones de los cuentos tradicionales con una disertación sobre ‘El catálogo ATU vs la morfología de Propp. Un caso práctico’. La investigadora repasó la historia de la catalogación internacional, pero se centró en el trabajo de Vladimir Lakovlevih Propp, que se mostró crítico con las catalogaciones anteriores. “Si un cuento es de animales, ¿no puede ser maravilloso?, se preguntó el investigador ruso y realizó otro tipo de catalogación”, explicó Cantero. Propp postuló que los personajes de los cuentos siempre hacen lo mismo, es decir, tienen la misma función, que concretamente son 31.

Los folcloristas y autores del ‘Catálogo tipológico del cuento folclórico hispánico Vol. V -Cuentos del ogro tonto’ Anselmo Sánchez Ferra y Ángel Hernández Fernández tomaron la palabra para explicar el proyecto de catalogación del cuento panhispánico, ahondando en su problemática y en el futuro del trabajo de catalogación de relatos anecdóticos.

Pep Bruno, narrador oral profesional, escritor y editor, además de licenciado en Literatura Hispánica, declaró que el cuento tradicional ha pasado a ocupar un lugar preminente entre los narradores contemporáneos. “Ahora mismo, un 86% de las 92 personas que participaron en la encuesta tenían material narrativo tradicional en su repertorio”. Sobre los catálogos declaró que son un recurso “alucinante”. Tienen ventajas como la bibliografía del final, compuesta casi íntegramente por cuentos primarios, “que son casi invisibles”. Además, las categorías están relacionadas con las diferentes edades de los niños y niñas, apuntó de forma práctica. 

Silvia Anabelle Castaño, narradora oral y colaboradora en la Universidad de Buenos Aires y en el Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti, presentó el museo, donde organizan encuentros de narrativa oral en los que participa ella y otros colegas. “Los museos de antropología son los que más se parecen a las colecciones de cuentos”, afirmó mostrando elementos (máscaras maoríes) de una de las salas que enmarcan historias y que, precisamente, es donde comenzó con la actividad de la narrativa oral.

Alexandra Chereches, profesora de enseñanza secundaria e investigadora de la literatura oral. Con su conferencia “Había que clavarle una aguja en el corazón…”: una antología de seres sobrenaturales en la literatura rumana, se centró en la mitología popular rumana y los cuentos que ha inspirado. La investigadora habló del trabajo realizado con emigrantes que viven en Madrid y que testimoniaron las creencias populares que recuerdan. Estos ciudadanos provienen de pueblos montañosos y apartados e influidos tanto por los romanos como por los eslavos.

Nono Granero, narrador oral, ilustrador y escritor, está embarcado en el proyecto artístico de cartografiar el cuento popular, realiza un trabajo multidisciplinar que pretende ofrecer un soporte visual en forma de mapa para facilitar el recuerdo, la recreación o la reconstrucción oral de algunos de los cuentos de tradición. El objetivo es incorporar la imagen para compartir el cuento, explicó.

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