Los Secretos eternizan el pop Foto: PMC.

Los Secretos eternizan el pop

Todo vendido. Un cartel que van a tener que fijar con algo a la pared del Teatro Buero Vallejo cuando vuelven Los Secretos, o bien renombrar así a la propia banda cuando viene a Guadalajara, porque lo de aquí es más que devoción.  Elegancia, pureza y recuerdos, muchos recuerdos acumulados en cuarenta años de pop que ayer muchos revivieron al tiempo en un concierto de alta alcurnia y enorme madurez.

Cuentan que el triunfo en el Ppop viene joven y dura lo que una burbuja. Es precisamente una de las razones por las que las primeras radio fórmulas en los 50 designaron a la música popular más juvenil de esta  manera, que además coincidía con el apócope de “popular”.  Fresca, explosiva y efímera la música pop se supone que debe incorporar la rebeldía y locura juveniles que se pasan con los años. Pero el pop y el adolescente, no tienen por qué ser un “ trastornao” ocasional si no más bien los contrario y desde aquéllos años son innumerables las obras de arte, tanto musical como literario que llevan la etiqueta pop en su lomo.

Es es caso de Los Secretos, que nacieron tormentosos, atribulados y geniales.  Los tres hermanos Urquijo eran conocidos como TOS, etapa que terminó mal con la muerte de Canito, su batería.  La llegada de Pedro A. Díaz, nuestro paisano, aportó caña y letras que se han demostrado himnos con los años. Era 1980 y  comenzó la gloria para la banda por entonces madrileño-arriacense. Hablan de un quinto secreto también de Guada y a sus teclas que decidió no seguir pero que tuvo mucho que ver en esa etapa. Empezaron a frecuentar Guadalajara y fue nuestra ciudad una de las primeras en ver sus conciertos.

Vuelven a la cabeza los dos celebrados en las discotecas ZOYKA en 1980 y recordaba perfectamente a la mitad del auditorio de ayer, con más años, menos “cuerpipoppis” y sentados con los ojos acuosos mirando al escenario en busca de los mismo protagonistas que hace treinta y siete años. Sabían que no vendrían en carne y hueso, pero se las apañaron para estar presentes durante las dos horas largas de música.

La ctuaci´ñon de Los Secretos este miércoles en Guadalajara era pop adulto, serio, de sonido limpio y erudito con piano de cola incluido. Álvaro Urquijo    prosigue en su afán de llevar el legado SECRETO y como en esas aventuras épicas es el pionero superviviente que va encontrando nuevos héroes que le acompañen. Ayer era pop de gala, de gusto por ver el bien valorado presente de. unas canciones sentidas como adolescentes. Ayer era un concierto íntimo pese a ser tantos, porque son íntimos esos que te  sacan el Bufff y el lagrimón demostrando que la patata no se ha quedado aún sorda.

Pero siguen componiendo y creando nuevas obras. Se adaptaban y siguen haciéndolo hipnotizando con un repertorio  de himnos nacidos de influencias british pop, otros que apreciaban al pop-country americano e incluso las rancheras que cantaba el padre Urquijo por casa. Cercanías con Sabina u otros grandes... y lo rodado, que es lo que vale, hacen que esta banda sea una de las más antiguas en activo con atractivo para su generación y las siguientes.

El concierto técnicamente no tuvo un pero, ni tampoco la cercanía, el feeling. Alguno dudaba poco antes del éxito porque tantas veces y tantos años... Pero es que pese Pedrito fue apenas un paréntesis en la larga trayectoria de los Secretos, fue en el momento fundamental para la banda y para una ciudad provinciana y desconocida que por primera vez veía a un paisano en el número uno. Era nuestro Beatle, nuestro Ringo Star en uno de los momentos del más brillante  pop en el panorama nacional. Y se fue demasiado pronto, así que no dudamos en acudir que cada vez que pisan por aquí, porque entre guitarras y bombos, entre acordes y pentagramas está el pelirrojo de las baquetas invisibles.

Y sobriamente pero animados, felices tras otro inolvidable encuentro en que Álvaro desvelaba algún misterio, como la doble “ nacionalidad” Sabina-Secretos de algunas canciones o pequeños detalles de cuando componían Cedrito, Enrique y él. Mientras, el grupo del paisano aquí, Escarcha, andaba por la reunión  igual que la familia, algún urbano libre de servicio o el Alcalde, quienes como tantos otros en los 80 disfrutaron  de esos sonidos tan importantes en muchos momentos de su vida.

Así pues fácil crónica.  Todo bien, todos bien... pero ojo, nos acabamos de cargar los arquetipos de pop y de adolescente: Es perdurable y puede ser serio, profundo, emotivo... ¡ Y pasar de los 50!

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