El historiador Aurelio Gracía junto al alcalde de Tamajón Eugenio Esteban. El historiador Aurelio Gracía junto al alcalde de Tamajón Eugenio Esteban.

Matías Vinuesa, el cura de Tamajón con sotana y trabuco

Aurelio García presentó ayer tarde en la Biblioteca Pública de Guadalajara su libro 'Matías Vinuesa, cura de Tamajón: Héroe de la Religión y del Trono' (Editorial Fanes, Santander, 2016). El historiador alcarreño, lo hizo, al igual que sucede en el libro, prologado por el alcalde de la villa agallonera, Eugenio Esteban.

Esteban agradeció ayer el trabajo documental exhaustivo del estudioso para desmadejar, en cuantas fuentes ha sido posible, la historia de este controvertido personaje, y señaló que también es obligación de la administración local colaborar en la medida de sus posibilidades para divulgar el pasado. En este sentido, experto y Ayuntamiento han colaborado ya en anteriores ocasiones, y aún lo hacen ahora en la publicación de una historia de Tamajón en la  edad moderna, que actualmente García completa en los últimos dos siglos.

El regidor recordó que “todas las formas de dar a conocer Tamajón son importantes, para luchar con ellas, desde todos los frentes posibles contra el despoblamiento, que de no ponerle remedio, en poco tiempo se convertirá en despoblación, del medio rural”.

El libro es una biografía de un personaje famoso entre los historiadores por lo representativo que fue en la historia de la España Contemporánea. Este trabajo de García ha sido el último de los nueve que ha publicado en 2016.  Físicamente, lo primero que llama la atención del libro es su portada, un detalle de una pintura al fresco que se conserva en la ermita de Nuestra Señora de los Enebrales, y que aunque representa a un párroco, no es Matías Vinuesa. “No he querido reproducir en la portada la imagen del famoso grabado que refleja el asesinato de Vinuesa, que es  más que conocido y ha sido publicado cientos de veces”, confesó el autor.

El historiador aludió a las dificultades encontradas en el proceso creativo, debidas a la escasez de documentación que en Tamajón se conserva sobre los años en que vivió Vinuesa (1776-1821). “En otros archivos sí he encontrado muchos más datos que el desaparecido archivo parroquial de Tamajón, destruido en la Guerra Civil”, explicó.

En la estructura del libro, su autor ha insertado documentos, muchos de ellos ya publicados, que acompañan o apoyan a la narración. “He creído oportuno adjuntar al material de archivo publicaciones periódicos o libros editados en los mismos años en los que vivió el protagonista, aunque, por diversos motivos, he dejado de lado la narración de hechos referidos a la vida del personajes que hacen algunos escritores como Mesonero Romanos, o Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales”.

El libro se divide en dos partes. Una primera trata del nacimiento, formación académica y años que ejerció como párroco en Tamajón (1804-1811), periodo que termina cuando deja la sotana y coge el trabuco.  En ese punto, el texto aborda su enfrentamiento con El Empecinado, y su posterior conversión en afrancesado.

Matías Vinuesa López de Alfaro, conocido como Cura de Tamajón, nació en Neila (Burgos), el día 22 de abril de 1778. El municipio de Neila está situado en la montaña burgalesa y era un pueblo pastoril. La mayor parte de sus vecinos se dedicaban de una u otra forma a la actividad ganadera. Curiosamente, por sus características orográficas tiene un cierto parecido a Tamajón, donde también primaba la actividad ganadera.

La vida de Vinuesa fue la de un joven ambicioso en un tiempo donde había que aprovechar las oportunidades. Por razones económicas estudio en tres universidades: Alcalá, Toledo y Sigüenza, alcanzando el grado de doctor en Teología.

En 1804 fue ordenado sacerdote y nombrado cura de Tamajón. En 1807 opositó a  canónigo lectoral en la catedral de Sigüenza, puesto que no consiguió. Su fracaso hizo que continuará ejerciendo en Tamajón hasta finales de 1811, momento en el que abandona el curato en la villa agallonera eligiendo como sustituto, o cura ecónomo, a Vicente Gamo Montúfar. Vinuesa siguió teniendo el curato de Tamajón hasta 1814, cuando fue nombrado capellán real.

Durante la contienda contra los franceses, fue comisionado de la Junta de Guadalajara y Sigüenza; además, como se manifiesta en la Gaceta de Valencia del 30 de marzo de 1810, fue jefe guerrillero con sus propios hombres; teniendo algunos enfrentamientos con los franceses en Buitrago y Alcalá de Henares. También fue obra suya la detención del bandido Velasco, que estaba haciendo la guerra con su cuenta en la comarca de Tamajón. A pesar de todos estos éxitos, tuvo desavenencias con El Empecinado, que hicieron que abandonase las armas y fuera poco después apresado por los franceses. Al ser detenido por las tropas napoleónicas, en 1812, se convierte en afrancesado. En  febrero de 1812 estaba residiendo en Carabaña en la casa de su primo, José Vinuesa, párroco de la localidad. Desde allí escribió varias cartas al ministro del Interior de José Bonaparte.

La segunda parte del libro se desarrolla a partir de 1813. En aquel momento, Vinuesa le da un nuevo giro a su trayectoria política, y se convierte en un conservador a ultranza, en un auténtico defensor del Altar y del Trono. Su apoyo incondicional a Fernando VII se hizo más profundo cuando fue nombrado capellán de Honor el 27 de junio de 1814.

Es posible que Vinuesa, al establecerse en Madrid, tuviera problemas económicos por las cargas familias, la adquisición de casa y los excesivos gastos por el expediente de limpieza de sangre que tuvo que hacer para ser admitido como capellán de honor. Esto explica que tuviera cierta ansiedad por conseguir nuevas rentas. Es nombrado en 1815 calificador del Santo Oficio y en 1816 arcediano de Tarazona.

Al regresar Fernando VII a España se traslada hasta Valencia para recibir al Rey y se convierte en un seguidor del absolutismo defendido por el monarca. Fue partidario del Manifiesto de los Persas y, colaboró en la redacción del Decreto de 4 de mayo de 1814, por el que el Rey suprimió la Constitución de 1808.

Matías Vinuesa fue autor de numerosos artículos y de varios libros con contenido sobre doctrinas religiosas y de fuertes ideales tradicionales.  En 1814 es nombrado Capellán de Honor de Fernando VII y posteriormente  arcediano de Tarazona y calificador del Santo Oficio. En 1821, en pleno Trienio Liberal, ideó un plan de conspiración para derrocar al gobierno Constitucional que llevaba como título: "Plan para conseguir nuestra libertad". Se trataba de una estrategia para dar un Golpe de Estado, volviendo de nuevo al absolutismo de 1814. Sin embargo, fue descubierto y detenido. Al poco tiempo se le abrió un proceso judicial por el que fue castigado a diez años en presidio. La sentencia no gustó a las masas populares, que reunidas en más de un centenar y medio en la Puerta del Sol, se dirigieron a la cárcel donde estaba Vinuesa y asaltaron la prisión y asesinaron a Vinuesa el día 4 de mayo de 1821. Vinuesa no se salvó de la atroz muerte que venía incubando desde hacía meses. El horroroso asesinato del Cura de Tamajón hizo que se convirtiera en un mártir de la causa absolutista.  Una vez finalizado el Trienio Liberal, la vuelta de Fernando VII al absolutismo, hizo que Vinuesa fuera reconocido como mártir de la causa. Por decreto de 21 de febrero de 1824 ordenó el Rey Fernando VII hacer unas exequias fúnebres en memoria de su capellán.

Matías Vinuesa fue probablemente uno de los clérigos más osado y valiente de la España de las primeras décadas del siglo XIX y por ello fue duramente castigado. En el fondo, el destino de Vinuesa estaba sellado desde su origen: no fue un personaje ejemplar durante la Guerra de la Independencia, ni tampoco después destacó como intelectual. “En cierto modo, su historia fue un disparate”, resumió García.

El asesinato fue conocido con detalle por todo el pueblo de Madrid, y se hizo un grabado en el que se recrea el momento en que la muchedumbre, dirigida por exaltados, con la complicidad de la Milicia Nacional irrumpe en la prisión donde está preso Matías Vinuesa. La multitud se hace con él, y lo lincha.  Desde el mismo día de su trágico asesinato la prensa se hizo eco de este horrible suceso. También se publicaron folletos que narraban como fue su muerte, y se hizo una estampa con la escena del crimen.

Su asesinato ha sido muy discutido por la historiografía desde el mismo día que se cometió. Tenemos autores que hablan de justicia revolucionaria, que hizo que para los absolutistas Vinuesa se convirtiera en un mártir. Aunque otros autores, como es el caso de Alberto Gil Novales, hablan de una muerte provocada en la que además de la masonería como autora del crimen pudo estar la misma mano del Rey.  Aunque hubo juicio en 1824 para averiguar quién cometió el crimen, la justicia absolutista cargo más contra los liberales, y fueron ejecutados el 24 de junio varios individuos. Nunca se ha sabido quiénes fueron los autores del mismo.
  

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