Rafael Soler presentó ayer su último libro en Guadalajara de la mano de Fundación Siglo Futuro. Rafael Soler presentó ayer su último libro en Guadalajara de la mano de Fundación Siglo Futuro.

“No eres nadie hasta que te disparan” o de cómo los muertos consiguen su historia

“No eres nadie hasta que te disparan” es el título del nuevo poemario del valenciano, ya casi alcarreño de adopción, Rafael Soler, quien lo presentó ayer de la mano de la Fundación Siglo Futuro, a la que pertenece, en la Sala Tragaluz del Auditorio Buero Vallejo.

Para presentar su obra el autor se rodeó de bueno amigos: Juan Garrido, presidente de la Fundación Siglo Futuro; Antonio Daganzo, que acudió en representación de la editorial Vitrubio ya que su director, Pablo Méndez, no pudo asistir a la cita y, por último, Ramón Hernández, maestro y amigo del autor desde hace largos años.

Entre los tres consiguieron introducir al personaje y su obra, regalándole elogios en lo humano y lo profesional que acabaron alternados con los recuerdos de infancia de Ramón Hernández, que pasó los primeros años de su vida en Guadalajara y a quien le costaba (y no tenía ninguna gana) de autocensurarse ante la alegría de volver a su “patria espiritual” y de hacerlo para presentar el libro de un amigo.

Rafael Soler, ese hombre combinación de “escritor, poeta, novelista, ingeniero, sociólogo y profesor de universidad”, que inició su producción literaria en los ’80 siendo recibida “como una de las más interesantes de la nueva literatura española”, nos dio luego veinte años de silencio editorial en los que se dedicó a “bibir con b” que viene a ser “beber con los que viven”. No dejó de escribir, pero se escabuyó del mapa para volver en 2009 eligiendo la poesía, el género que él prefiere aunque su maestro insista en que en su ser encierra a un gran novelista.

Cuatro poemarios ha publicado desde entonces y, este último, “No eres nadie hasta que te disparan” no es un poemario al uso, no es una selección de poemas, sino una historia perfectamente tramada contada a través de 75 poemas, por lo que todos ellos son imprescindibles para la entera comprensión de la obra y el conjunto de sus partes.

Una historia contada a lo largo de seis capítulos y tres voces, las de tres personajes cuyas vivencias se desenredan en los primeros capítulos: “Cuaderno de Elvira”, “Cuaderno de Martín” y “Cuaderno de Abel”. La primera es una mujer desencantada con su matrimonio, “que ha pasado de la pasión total a preguntarse qué hago yo con este señor en la misma cama” y que “ha pasado por tantas cosas” que el deterioro de su relación le lleva a contratar a un sicario para acabar con la vida de su Martín.

Martín es el marido, que sufre de incontinencia verbal aun después de muerto y que, aunque se pasa toda la obra de cuerpo presente, no se resigna al silencio y mezcla sus recuerdos con sus vivencias actuales: disparo, bolsa para cadáveres, autopsia, vísceras y formol… todo sin perder la calma ya que, tras perder la vida y a su mujer, es de lo poco que le queda.

Abel no habla, pero el poeta le escribe a él y le trata de usted. Es el sicario, un hombre gris, “un titán con pies de bailarina” a quien le pesa un pasado que irá desentrañando el autor interpelándole para que recuerde, hasta que comprendamos cómo ha llegado ejercer de verdugo aquel joven acomodador de cine.

En los otros tres capítulos, que quedan para la sorpresa y el descubrimiento del lector, tenemos un encuentro con la cuneta en “Accidente de coche”, un capítulo titulado “El cine en el cine”, pues toda la trama y el libro tienen cierta “respiración de guión cinematográfico” y un capítulo de cierre que nos despierta las dudas de si realmente es tal, ya que lleva por título “Epílogo y no”.

 

En algún momento de la presentación el autor se declaraba enamorado del personaje de Martín, pese a ser “un canalla”, y aseguraba que le hubiera gustado otro final. Sin embargo, la idea de la historia surgió de un personaje muerto de un disparo que llegó a manos de Soler en forma de poema que él no entendió y del que Ramón Hernández quería saber más ¿quién era? ¿qué le había pasado? Y Soler tuvo la idea y decidió escribirle una historia a ese personaje que ya estaba muerto y que ahora tiene un libro que habla de él y de su vida ficticia. Está visto que sí, que “No eres nadie hasta que te disparan”.

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