No son setas, es música de Guada que crece en otoño

No son setas, es música de Guada que crece en otoño

Los músicos “made in Guada” andan de un laborioso que da gusto. Varias bandas presentan sus discos en estos días. La sala Fever es el centro de estas presentaciones que comenzaron la noche del sábado con Yo Estratosférico, cuarteto indie, cien por cien arriacense, que durante casi dos horas relataron las novedades de su segundo álbum “Potencialmente infinitos”.  El próximo sábado serán Nudos, Juan Causapié y José de Lucas, quienes presenten a sus paisanos su primer larga duración.  Éste último, músico multitarea, también es protagonista con Pistones, la mítica banda madrileña que ya contaba con el alcarreño Ambite miembro desde su nacimiento en los 80. Tras su retorno hace unos meses, después de años de silencio, retoma el protagonismo con la aparición de un nuevo video clip.

Yo, estratosférico se presentaban anoche en Fever ante unas cien personas con “Potencialmente infinitos”, nombre que más que una declaración de intenciones es casi un vaticinio de lo que estos muchachos, Óscar Múñoz, Manu González, Diego Pérez y José Salcedo pueden hacer en los próximos años en el mundo indie del que son militantes, sin ambages y a mucha honra.

El disco se trabajó a lo largo del verano y apareció apenas hace quince días, así que con tiempo para digerirlo perfectamente, era cuestión de comprobar en esta presentación si el cuidado producto de estudio tenía su correspondencia en el directo, que necesita de algo más que precisión interpretativa y buenas mezclas. Hemos de decir que sí, que con todo el equipo suenan completos, con todas las frecuencias puestas y con necesidad de escenarios grandes para que pueda desplegarse la banda, especialmente su cantante, José Salcedo. Es una máquina frenética y sin anclajes, que se mete en sí mismo y vive las canciones como si las cantara por última vez y no cesa en sus movimientos y poses un pelín histriónicas -lo justo y necesario- mientras relata con épica y credibilidad sus letras, de surrealismo y realidad al tiempo. 

La banda tiene tan sólo tres años y en ese tiempo ya van por su segundo trabajo, siendo los temas de ambos lp's la estructura de su contundente directo que los “estratosferiquers” más veteranos corearon de principio a fin.

Como hemos dicho, son indies de manual y sus canciones no pueden ser excesivamente complicadas, por eso del minimalismo inherente a este tipo de música, pero llenan todo. Los gorgoritos en la voz de José nos recuerdan tienen aires de Héroes del Silencio, pero hay que ir más allá. Si se buscan referentes podemos llegar al inicio de los 80 y a los primeros indies aunque no lo supieran, como Comité Cisne, pero hay muchos más que no vamos a relatar, porque ellos han sabido hacerse con su propio concepto y tienen claro que hacer. Además la incorporación de teclados con el habilidoso Ricardo Castro completa las composiciones elaboradas para batería guitarra y bajo.

En fin, casi dos horas de pasarlo bien con un público que se fue entregando tras examinar el producto y ver que la denominación de origen es competente y competitiva. Potencial tienen, infinitud... están en ello y creemos que van a estar en muchos carteles de festival. Que mueva el culo el manager que tienen madera.
 
Salimos de la sala pero sólo hasta el próximo sábado porque será entonces cuando Los Nudos se presentan con su rock elegante pero de garaje, que para eso son ochenteros de toda la vida. Juan es el padre y madre de la historia y comenzó su proyecto hace ya muchos meses. La incorporación del omnipresente José de Lucas, –ahora entenderán por que le llamamos “Motor”-  que al tiempo está con Cadillac, Los Pistones, Estudio 80 y a veces La Década prodigiosa, ha permitido finalmente el lanzamiento. Lo hacen con una discográfica de relumbrón y con músicos de categoría, y es un trabajo que merece la pena escuchar y ver.

Hace unos días salió también el video clip y en él pudimos ver otros músicos paisanos acompañándoles. Con este avance podemos hacernos una idea de que va, aunque según Juan ”es el momento de que la elegancia recobre su protagonismo en el rock & roll y en la música en general pues llevamos años de desierto". Y es verdad, porque es evidente la ausencia de grandes creativos en lo que va de tercer milenio, lo que no nos saca de la reminiscencia de las tres décadas doradas 60, 70 y 80. Ellos vienen de ahí, pero su música es una regreso al futuro, aunque en este los abuelos sean los hijos, por las pintas de 1908 o así, y los padres son los rockeros, eternos, fantásticos, amigos. Los vemos la semana que viene.

Estamos de suerte, Guadalajara es otra vez Guadamúsica.

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