Pablo Carbonell o la historia de un farandulero

Pablo Carbonell o la historia de un farandulero

De nuevo cita con la música en la noche del jueves, esta vez en el Tyce con uno de los nombres de referencia en la movida y en la cultura de los últimos treinta años: Pablo Carbonell.

El que fuera fundador de los eclécticos TOREROS MUERTOS, que fueran, y siguen siendo protagonistas en todas las fiestas con sus humorísticas, a veces ácidas y siempre surrealistas letras, se presentaba dentro del ciclo de Música en Primavera, aunque no exactamente con un concierto sino con una performance monólogo que repasaba su vida en el mundo del artisteo en compañía de su amigo Pedro Reyes, el humorista  fallecido recientemente, con el que partiría de su tierra natal. Andalucía para llenar, según él, de diversión las caras de otra gente.

En tono familiiar, muy apropiado para los escasos cincuenta de siempre, fue relatando su vida; desde la infancia, con un padre abogado muy recto , una madre muy al uso español y unos hermanos, parientes y conocidos que siempre eran mencionados en anécdotas divertidas, surrealistas... 

Y es que el poliédrico artista no tiene que tirar de imaginación para hacer una película; con su vida, justo en el momento más efervescente de la cultura democrática española, Pablo nos lleva de Cádiz a Huelva, pasando por Madrid y recorriendo varias veces España en compañía de renombradísmas figuras de cultura, o la política, ò... para crear un interesante retrato de la vida que tenemos más cerca y que nos resulta tan conocida; de hecho muchos de los pasajes que relata  sobre  Madrid, lugares y gente  podríamos firmarlos personalmente porque en nuestra tarea de contar músicas fueron muchas las veces en las que coincidimos.

Charlando sobre ello, Pablo nos recordaba su presencia en Guadalajara con Toreros Muertos allá por el 86, en un sitio feo, rectangular y con mucho cemento que sonaba fatal. Se refería al felizmente fallecido auditorio torturaconciertos que ahora es parque... (¿Donde van a poner el nuevo?).

Bueno, la verdad es que ésta banda era más banda que orquesta y no eran precisamente un dechado de perfección lo que les caraterizaba, cosa que siempre se perdonaba porque el personal iba a divertirse, de juerga. Y eso lo bordaban.

Tampoco el monólogo de ayer era un ejemplo; de hecho Carbonell se auto suspendía al final: “Perdonadme, ha salido fatal”, cosa que nadie había pensado hasta entonces, al menos en voz alta porque sí que se le fue “la olla” varias veces con alguna letra de canción y con saltos del elástico guión un poco cantosos, también disculpados por mor de la afabilidad y enorme magnetismo del protagonista.

En fin, la conclusión podría indicar que estuvimos en un espectáculo que acabó en fracaso, porque no hubo público, porque no fue el mejor día del actor/cantautor/director. Pero no, creemos que ayer se hizo un ejercicio de humor paisano, del cotidiano. Ayer ejercitamos la experiencia de ver la vida a través de las anécdotas contadas como en el bar de un español con guitarra, un farandulero,  que quería homenajear a su amigo del alma ido a contar chistes a Dios, Pedro Reyes.

Buen encuentro, si señor. Gracias por tu empatía Pablo; eso vale un mundo.

{module Robapaginas Google}

Visto 968 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.