Rozalén fue el plato fuerte en la primera jornada del Festival Gigante 2019 en Guadalajara. Rozalén fue el plato fuerte en la primera jornada del Festival Gigante 2019 en Guadalajara. Foto: B.C. / Guadaqué.

Rozalén, como en casa, en la primera jornada del festival Gigante

Tiene el mentón de su padre y los ojazos de su madre. Esto es lo que piensa la periodista, venida también a fotógrafa, a los pies de Rozalén, en el foso del escenario, cuando comienza su concierto en la primera cita con el Festival Gigante 2019, este jueves en la Fuente de la Niña. 

“Guadalajara es un poco como mi casa, pues aquí vivieron algunos años mis padres…” explica Rozalén a un público ya alborotado, para el que el comentario pasa desapercibido. No para mí. María es un poco como de la familia, y aunque ella no me conoce, yo a ella sí. Mis padres fueron cómplices de ese Amor Prohibido que hizo colgar los hábitos a su padre y que dio fruto a dos hijos y una canción maravillosa. 

Yo misma estuve como adolescente en la boda de sus padres en Torrejón de Ardoz. Fue mi primera borrachera rebañando a escondidas copas de chinchón, que es lo que servían antes en los postres de la bodas. Cómo para no acordarme. 

Después siguieron muchos años recibiendo los achuchones y los recuerdos para la familia de Cristóbal, cuando Bono era protagonista de las noticias y coincidíamos a menudo. Pero las amistades se enfrían con la distancia… hasta que Rozalén pisó los escenarios y la “chica de Cristóbal” se ganó un club de fans con los Corrales, que para eso somos unos cuántos. Y ella creó un lazo musical para esa antigua amistad.

Cómo le hubiera gustado a mi madre estar en este concierto. No se atrevió, porque la edad y las muletas la han hecho un poco cobarde, algo que nunca fue. Y en todo esto pensaba cuando Rozalén ya había avanzado dos o tres temas en su concierto, sin que me percatara ni siquiera de cuales eran, hasta que entonó La Llorona y me di por aludida. “Después del sofocón vamos reponernos con algo más alegre, que la vida es eso, un sube y baja constante”, decía Rozalén en el escenario. 

Y allí estaba la “chica de Cristóbal” a corazón abierto, por primera vez con toda su banda en Guadalajara, metiéndose a los festivaleros en el bolsillo, con esa magnífica voz, que al igual que los ojos, también heredó de su madre y esa empatía, que sin duda viene del gen paterno. Quién nos lo iba a decir que iba a ser cantautora, y de las buenas, pero Cuando el río suena, agua lleva. Dos Discos de Platino y uno de Oro,  por lo pronto, y el orgullo por una familia que no se cansa de pregonar encima y abajo de los escenarios, y que algunos sentimos como propio.

Salgo de mi ensimismamiento y empiezo a tomar notas mentales para mi crónica de ambiente, que no musical. Soy dura de oído y casi analfabeta musical, que diría mi hijo. Las crónicas musicales se las dejo a Ruidos y zumbidos. Por si no lo conocen es un blog, GTV, de Guadalajara de toda la vida, y no vean lo que saben y lo bien que lo cuentan. También, todo lo que pasa en el Gigante.

Público millennials, anoto. Es vocablo aprendido para definir a estos jóvenes nacidos a partir de los 80 que son una generación digital, hiperconectada y con altos valores sociales y éticos. Con esto se explican las miradas emocionadas cuando Rozalén canta La puerta violeta, o el empeño de muchos por grabar con sus móviles en vídeo Los Girasoles. Mientras yo vuelvo a caer en mi melancolía, acordándome de mi estrella que más brilla, que no es la de Gabriel, sino la de mi Óscar,  que para mí es sinónimo de valiente. “Pero sonreímos…”sigue cantando Rozalén y viendo a estos jóvenes bailar al ritmo caribeño, me sacudo la tristeza, sonrío y trato de acompañar. Y al final disfruto como la que más del concierto y eso que estábamos trabajando.

Hay muchos niños, anoto, un Gigante lleno de enanos. Los menores de 8 años no pagan. Y es que esto es algo que no deja de sorprenderme en los conciertos de ahora. Me gusta esa tribu de enanos, desde apenas 1 año hasta media docena, encaramados a los hombros de sus padres, con los cascos puestos,  o retozando por el césped, o bailoteando en sus sillitas, en sus primeras trasnochadas festivaleras. Me río sola imaginándome con mi retoño de 31 años ya, encaramado a mis hombros. Y es que contagiada por la energía de Rozalén me siento menos viejuna. Como además voy tropezando con algunos de mi quinta acodados en  las barras, se me quita el complejo.

Bien de público para ser jueves, anoto. Qué manía tenemos los periodistas con calcular siendo de letras. Habría como tres mil en la hora punta. El Gigante ya se anotó los 16.000 espectadores como cifra récord hace dos años y hay quien quiere que no crezca mucho más. Dicen los entendidos que los festivales masificados tienen más masa que calidad y el Gigante, mientras Alfonso aguante, parece que ha encontrado su curva de equilibrio, sobre todo por un público mayoritariamente madrileño. Con este son seis años, y que cumpla muchos más, espero. Abonos desde los 25 euros, si uno lo reserva bien pronto o de 40 euros, si es al final, por tres días y 62 actuaciones. Ustedes opinen si es asequible. La ofertas de grupos en cartel, ya va por gustos, pero no suelen tener mala crítica. Bueno conocido y mucho por conocer, nos apuntan.

Tuents by Tuenti, anoto. Esto solo es para explicar a los viejunos que la bebida y el merchandising se paga en tuentis, la moneda de los festivales, una especie de “tazos” de plástico psicodélico que se venden en tiras de cinco. Un tuenti son dos euros y una caña de cerveza, en vaso reciclable (se recicla el vaso y las babas), cuesta dos tuentis, cuando por primera vez pagas el vaso. Luego ya, si aportas el vaso usado, es tuenti y medio. Te parten el tuenti por la mitad y sueles perder la vuelta. En eso y en que el cambio de moneda no es reversible, va un pico del beneficio. Amén del precio. Y si lo pides, hasta te lo lavan; el vaso, que no el tuenti, que ese ya llega blanqueado.

Comida sobre ruedas, anoto. No encontré ninguna pancarta de protesta a la entrada del Gigante, a pesar del bolo que se le ha dado a la denuncia de Facua, por eso de no dejar entrar comida de fuera, ni tampoco observé ningún bocata confiscado por los seguratas. Dentro había buen surtido de comida sobre ruedas o Food trucks, desde pizzas, hasta hamburguesas, pasando por el bocata de panceta, los fideos chinos o un gran costillar de cerdo. Un poco cara, pues sí, pero depende del comparado con qué. Cuatro euros por un buen trozo de pizza o un bocata de lomos con queso. Aquí no se paga en tuenti, sino en euros. Comparado con la caña reciclable, ya me dirán. Había colas para las pizzas, pero poco público para las carnes. Será la histeria de la listeria, o la histeria del animalismo. ¡Vaya usted a saber!. 

Tartán enfundado, anoto. Después de la polémica por el hecho de que las Pistas de Atletismo de la Fuente de la Niña recién reformadas se inauguraran con estos conciertos, era de rigor comprobar como estaba protegido el nuevo tartán. Y sí, en todas las zonas de paso estaba perfectamente enfundado y mullido, con un suelo de goma por encima. Habrá que esperar si aguantan los otros dos días de Gigante y lo que queda de Ferias. A lo hecho, pecho y lo mismo seguimos así algún año más, porque faltan ideas sobre dónde celebrar los conciertos en Guada, aunque sobren críticas. Las de los atletas bien justificadas, las de otros, más bien aprovechadas.

Mónica Chaparro, anoto. Por lo visto no era yo la única periodista "solitaria" en el Festival Gigante. Que allí me encontré a Mónica Chaparro, crónica en ristre, fotografiándose o fotografiándola junto a la mascota del Gigante. Hablamos de las penurias del periodismo, de sus monólogos y de su veranillo en Ser Guadalajara que le ha dejado sin playa. Fue un encuentro fugaz, pero intenso que se dice. Encantada de conocerla en directo, o en persona, que la radio siempre es en directo.

Y además de estas anotaciones y de lo que les he contado de Rozalén ¿qué?. Pues no les voy a engañar, que yo no estuve las ocho horas de conciertos de esta primera jornada del Gigante. Llegué cuando tocaba Cooper, en el escenario Gigante, y le vi más viejuno aún que yo y demasiado nostálgico. Un pop dulzón que tenía al público como en gimnasia de mantenimiento. Con un pasito a la izquierda y otro a la derecha, pausado pero sin perder el ritmo. Acabó el concierto y la gente se dio media vuelta y a cincuenta pasos ya estaba en el otro escenario con los primeros acordes.

Aquí me sorprendí con la fuerza de Rayden, en este escenario Guadalajara, el mediano, al descubrir que el rap también se baila y mucho y que la canción protesta lleva ahora ritmos de base. Éstos despertaron a los de la gimnasia de mantenimiento y los pusieron a tono. También fue sorpresa ver como Rozalén saltaba a este escenario, y me dijeron que antes lo había hecho con el concierto de Colectivo Panamera. Acaparadora que fue la manchega, que bien explicó que los escenarios no están para competir, sino para compartir.

En el escenario Cocacola, el de al lado de la comida, me perdí a The Veroñas, las rockeras autóctonas, y me dio rabia porque me contaron que estuvieron muy bien y hubiera querido catarlas. A cambio me encontré con Carmencita Calavera, un terremoto granadino, del que no había oído ni hablar (ya dije que soy analfabeta musical), pero que tenía un tono punk muy interesante. También me perdí a Los Níxon, Glytch Glyas y Monterrosa, pero cómo esta última dicen que dijo, hay que vivir el momento.

Y en el Escenario Mahou, como siempre los amigos de Radio Arrebato con sus incondicionales bailones al refugio y con el litro en la mano. Allí vi a Mr Roses a DJ Panalero y pDTK. Otros viejunos como yo.

Bueno y esta noche más. Y el sábado también. Ya veremos si podemos contarlo. 

Recordar para aquellos que tienen alergia a la taquilla que el sábado hay matinal gratis del Gigante en la Plaza Santo  Domingo. Con solana y vermú, a partir de las 12 horas, en el que actuarán Surflamingo, Beluga, The Garlic Phantoms y Última Experiencia,.

Además CMMPlay retransmitirá en directo cuatro conciertos: el de La Habitación Roja de hoy, día 30, a partir de las 21.15h, y el de Embusteros a las 01h de la madrugada. También mañana día 31, el de Second, a las 21,30 y el de We Are Scentists, a media noche.

GALERÍA FOTOGRÁFICA FESTIVAL GIGANTE 2019 JUEVES

Visto 1732 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.