Hoy se cumple el centenario de la muerte de la Condesa de la Vega del Pozo

Hoy se cumple el centenario de la muerte de la Condesa de la Vega del Pozo

Lo recuerda el cronista provincial, Antonio Herrera Casado, hoy se cumple, exactamente, el centenario de la muerte de doña María Diega Desmiassières y Sevillano, condesa de la Vega del Pozo, que falleció en Burdeos el 9 de marzo de 1916. Una figura que, más para bien que para mal, forma parte de la historia de esta ciudad, y de esta provincia. "Ni una palabra, ni un gesto, desde las instancias oficiales", se lamenta Herrera Casado. Y es que salvo una reseña en el boletín electrónico de la Biblioteca Pública, y en algunos medios de comunicación, el centenario de quiencreó el colegio Adoratrices y que fue nombrada hija adoptiva de la ciudad en 1888, ha pasado desapercibido para Guadalajara.

María Diega Desmaissières y Sevillano nació en Madrid en 1852, perteneciente a una noble familia, poseedora de numerosos títulos aristocráticos y de una inmensa fortuna material, permaneció siempre soltera, quedando en posesión a lo largo de su vida de una inmensa fortuna, que ella destinó en buena medida a la fundación de centros benéficos en diversos lugares de España.

La figura de María Diega Desmaissières y Sevillano, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano, es una referencia obligada para entender la historia y la monumentalidad de Guadalajara en el último siglo. Heredera de una inmensa fortuna, la dedicó a mejorar las condiciones sociales de los alcarreños pobres. Proyectó construir en los alrededores de la ciudad un gran complejo educativo y de acogida: lo que serían la Escuela-Modelo y el Asilo, que estaría acompañado de una iglesia conmemorativa de su tía, y de un gran panteón donde fuera enterrado su padre, y que sirviera para acoger los restos de toda su familia, y los suyos propios.

Muy joven aún, en 1882, se puso a la tarea, encargando el proyecto al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, quien desarrolló en Guadalajara una idea arquitectónica que le consagró definitivamente como uno de los mejores arquitectos de la historia de nuestro país. En 1888, el Ayuntamiento de Guadalajara, agradecido a su bondad y desvelos por los pobres de la ciudad, la nombró Hija Adoptiva de la misma, siendo alcalde constitucional don Ceferino Muñoz, y entregándola en solemne acto protocolario un hermoso diploma en el que aparecía el escudo heráldico completo de la señora y diversas alusiones a sus desvelos en pro de las artes, la ciencia y la Caridad. El diploma, obra maestra de José María López‑Merlo y Pascual, académico de la Real de Bellas Artes, se conserva todavía en poder de las Religiosas Adoratrices.

Por haber fallecido de forma inesperada en Burdeos, en 1916, sin haber realizado previamente testamento, y al no tener hijos ni sobrinos directos, la inmensa fortuna de María Diega Desmaissières quedó en poder del Estado francés en lo relativo al vecino país, y en el de algunos remotos parientes, Congregación de Religiosas Adoratrices y Estado Español, en lo referido a nuestro país. Del apellido Desmaissières no quedó en Guadalajara sino el recuerdo de esta mujer ejemplar. 

La Fundación de la duquesa de Sevillano

Entre las múltiples posesiones de doña María Diega Desmaissières y Sevillano por tierras de la Alcarria, y aparte de tener su gran palacio residencial en el centro de la ciudad, figuraba una extensa finca en los alrededores más inmediatos de la ciudad, al final del llamado paseo de San Roque, porque desde el parque de la Concordia llegaba, entre densas filas de árboles, hasta la ermita del querido Santo de los caminantes y sufrientes, San Roque.

En esa finca, de más de 50 hectáreas de extensión, imaginó construir un complejo de múltiples usos y tan grandioso en sus dimensiones y aspecto, que dejaría boquiabiertos a cuantos lo contemplaran. Era su esperanza no tanto deslumbrar y dejar que las futuras generaciones recordaran con admiración su nombre, como dar cobijo y prestar ayuda a esa gran cantidad de indigentes, parados y menesterosos con que Guadalajara contaba en su padrón municipal de pobres. Mandó al arquitecto Velázquez Bosco diseñar esa serie de edificios que aún hoy vemos en pie: el Asilo principal, la iglesia de Santa María Micaela, y el gran Panteón central, cuya cripta fue inaugurada en 1921.

Para conocer más de la Condesa de la Vega del Pozo: http://www.aache.com/alcarrians/diega.htm

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