"Desde el mundo y desde París sobre todo, Regino retornaba constantemente a Castilla, a la Alcarria, a Guadalajara cuando no en persona sí en el corazón, pues nunca nos abandona nuestra tierra, aunque estemos pintando o describiendo cosas y personas al parecer muy otras". Con estas palabras homenajeaba Antonio Buero Vallejo a Regino Pradillo, a quien conoció en su juventud, después de la guerra,  en los frecuentes viajes de Buero a su ciudad natal, cuando ambos, aún desconocidos, compartían la misma pasión por los pinceles. Después la vida les uniría y separaría en varias ocasiones, pero Buero conservaría siempre en su casa un pequeño paisaje pintado por Pradillo gracias al cual "recobro siempre el entorno campestre de mi infancia", como confesó en más de una ocasión.

Publicado en Cultura
Página 2 de 2