Durante siglos, los magos han aprovechado los resquicios creados por nuestra percepción del mundo, han explorado sus límites de la conciencia para crear ilusiones a partir de falsas realidades, para hacernos vivir experiencias que nos dejan perplejos y, con frecuencia, también con la boca abierta. Hoy son los científicos quienes se interesan por el trabajo de estos artistas de la conciencia, buscando nuevas líneas de investigación en las ciencias cognitivas.

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