TJ Jazz, una señora Jazz-show woman FOTOS: Jesús R. Valero Díez.

TJ Jazz, una señora Jazz-show woman

Ya no es noticia ir un sábado por las inmediaciones del Palacio del Infantado y ver centenares de personas camino de la obligada cita musical en los jardines. La estadounidense T.J. Jazz, venía avalada de prestigiosas críticas pero nadie nos dijo que es una excelente pedagoga musical con una voz magnífica y un combo de jazz de categoría que además de un concierto, un show, regala conocimiento.

Te Jota, que “ti yei” no le gusta nada, trabaja en España desde 2007 y ha cogido tal maña con el castellano, aunque a veces  no encuentre la palabra exacta, que uno no sabe si encandilarse con su encanto personal al relatar sus vivencias o el origen del tema que se va a interpretar o directamente dejarse llevar por su voz delicada, suave, enérgica, dulce... y es que hace con ella lo que le viene en gana; es un instrumento y ella lo maneja con la habilidad de un virtuoso aportando tanto brillo al resto y con tanta libertad, como debe ser en jazz, que es imposible sustraerse al emocionante divertimiento en que se convierte el concierto.

Ella narra, canta e implica a todo el mundo,   TJ se baja del escenario a buscar bailarines y halla a un señor que acaba más feliz que comiendo perdiz, aplaudido por el respetable;  entabla conversaciones con niños y los sube al escenario para enseñarles en un instante su otra faceta: es Tap dancer, o lo que es lo mismo bailarina de tap... o de claqué; ella con esto no está de acuerdo y dice que los franceses se apropiaron del invento pero que el tap es anterior al claqué... Y el público asumiendo instantáneamente que Fred Astaire y Giger Rodgers bailaban tap y no claqué, ¿Vale?. “Pues eso, ahora a bailar niñas y si no os acordáis de los pasos hacéis lo que os dé la gana...” estas niñas quieren a T.J. de profesora de todo de por vida.

Podría parecer una crítica absurda porque no hablamos de música, pero ¿como que no?; la personalidad de esta joven artista de Massachussets es impresionante porque en su repaso a los clásicos de Jazz lo importante no es como los interprete, que los borda, sino lo que hace con ellos, como los siente y quiere que sientan los que tiene enfrente.

Su pasión la lleva a abroncar cariñosamente al público que no chasquea dedos al unísono o es cobardón por no atreverse a salir a bailar, cosa que aceptan con humor encantados con esta manera de vivir un concierto magistral de Jazz; son detalles en una velada en la que una corte de músicos de altura también aportan su parte de frescura y buen humor, además de su calidad profesional,

Quien quiera un a conclusión final, podría pensar en la diversión de una Jazz session popular donde el público a menudo bailaba con los músicos, allá por principios del XX en Estados Unidos. Lo que pasa es que esto es Guadalajara y aún es un poco pronto para cogerle el tranquillo, ahora que aprende pronto, porque ya tenemos a un señor y dos pequeñas melómanas.

Todo un placer el disfrutado en los jardines con TJ Jazz; así sí que se va uno a gusto a casa... o a una terraza, que es verano.

GALERÍA GRÁFICA TJ JAZZ

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