Mauro Sanchis abrío el ciclo de "Músicias del mundo" en los jardines del Infantado. Mauro Sanchis abrío el ciclo de "Músicias del mundo" en los jardines del Infantado.

Un genio en los Jardines del Infantado

Puestos a describir lo que sucedió anoche debemos estar dispuestos a desplazarnos en el tiempo. No es difícil si ya de lejos escucha el inconfundíble sonido Hammond, el mítico órgano que hizo furor en los 70 y 80 en el universo del rock sinfónico y también en el Funk y soul. Más fácil todavía si estas escuchando a un autodidacta que no sabe leer música y se aburre en los ensayos porque lo suyo es crear. Y como crea oíga.

Mauro Sanchis es todo un crack en lo suyo; sentado tras un Hammond demuestra porque medio mundo del Jazz, del soul, del funk y de casi todo, dice que estamos ante un genio del peculiar teclado –por usar una modernez- . Hasta la propia marca le ha nombrado Endorser o imagen de marca, dado el extrordinario dominio del alcoyano.

Pero es que desde su enamoramiento con ese sonido agudo, largo y denso, escuchando sonidos setenteros, pues encontrábamos Hammond en los Doors, Stevie Wonder, José Feliciano, Brown. Led Zeppelin con un John Paul John ejerciendo de teclista y bajista....

Bebió de sus fuentes y no quiso otra cosa hasta conseguir ser uno de los grandes en el sonido Groove, la disco de los 70  que evolucionó hasta el disco-Funk, hard funk o eléctric Funk en los 80 y que lleva unos añitos recuperándose con gente como Jamiroquai. Pero Mauri es purista. Cerrando los ojos vuelve la sicodelia y el soul en impactantes recorridos de sus manos por las teclas de ese “tocho” de madera que es un Hammond, dicho sea por lo voluminoso, que lo hacen centro físico del espectaculo.

El público casi llenaba la plazuela del jardín del Infantado y disfrutó atenta a las genialidades y buen humor del alicantino, cómplice siempre de sus magníficos acompañantes Greg Razl a
la guitarra eléctrica y Blas Fernández, a la batería, tanto que los presentó cuatro veces.

Tras una primera parte instrumental llegó el momento de completar el escenario con la voz cantante. No, el jefe seguía siendo Mauri, es que se incorporaba Damon Robinson con su voz impecable de brillos soul de la vieja escuela. Colaboran desde hace tiempo y eso es algo que demostraron en el repertorio interpretado compuesto de una mixtura de temas propios con otros de peso en la música que recorren. También pudimos comprobar su faceta de letrista en uno de los temas de Mauri dedicado a su Hijo, the shark 

La cosa fue magnífica pues este año el público anda  animoso y hubo feeling, eso que se busca en todo concierto; hasta la apertura inoportuna de los aspersores se tomó como una divertida anécdota por las víctimas del riego inesperado... y por los demás.

Sí hacemos un balance diremos que éste es positivo pese a que se echó en falta la enjundia que aporta un bajo y quizás, aunque Sanchis alababa el sonido general entre butacas sonaba un pelo agudo, más de lo que de por sí ya es el sonido Hammond; pero nada perfectamente disculpable tras la experiencia.

En resumen, otro acierto más en la diana de las músicas; una enorme alegría contar en España con músicos de semejante talento y finalmente, como dijo Mauri Sanchis, “ que bonito escenario para disfrutar de un concierto”

Pues ya ven, eso lo tenemos en casa.... ¡ qué gozada!

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