De izquierda a derecha, Alerto Sanz, Sergio Alberuche y Rafel Sanz en la presentación de "Una canción", en la ballena de los cuentos. De izquierda a derecha, Alerto Sanz, Sergio Alberuche y Rafel Sanz en la presentación de "Una canción", en la ballena de los cuentos.

"Una canción", que no es felicidad pero podría serlo

Dice por ahí, uno de esos miles manuales que navegan por google, que el protocolo para la presentación de un libro ordena que hablen el editor, el autor, algún crítico literario y si acaso un amigo. En tres de los cuatro casos (retiramos al autor por creador), ellos se habrán acercado a la lectura con la obligación y no con el rumbo imprevisto de que el libro te encuentre.

 Usar a dos lectores ocasionales para presentar un libro, tiene un plus añadido, pues la ocasión la pintan calva, y así se habla más de la lectura para desembocar en el libro, algo que encaja con el propósito de que se lea, por efecto contagio. Y así pasó este jueves, cuando en la librería de la Ballena de los Cuentos, en Guadalajara, se presentaba la primera novela de Sergio Alberuche “Una canción”.

A Rafael González, profesor del Instituto Cervantes de Argel, se le puede considerar crítico literario, y buen crítico, pero presentaba el libro por haberlo leído y no a la inversa, al igual que Alberto Sanz, que se confiesa cinéfilo, y dice no saber nada de literatura, pero que supo transmitir muy bien su impresión sobre la lectura. Y aunque el uno se declaraba conocido y el otro amigo, ambos estaban en condición de lectores, en la ocasión de esta novela, y al final todo era como una charla en un club de lectores.

“Soy un lector bastante exigente y debo reconocer que no me importa abandonar un libro si no me gusta, pero el libro de Sergio lo leí muy rápido, también la relectura, con la que casi he disfrutado más”, apuntaba Rafael González y advertía, que aunque la novela no está ambientada en Guadalajara, “a mí me olía a Guadalajara, no es Guadalajara pero podría serlo”.

Además lanzó la pregunta que se cocía en el ambiente, ¿qué hay de Jairo en tí? (el personaje de la novela, un veinteañero lleno de intentos de huida) y obligó al autor a confesar que aunque Jairo no era él, en su visión del mundo si son sus pensamientos. No es Jairo pero podría serlo.

Y González analizaba las referencias de la novela, como Bukowski o Trueba, “que vida más horrible es la de aquella persona que no comete una locura, –decía citando a Chinaski– y la locura de Jairo es renunciar a la felicidad, huir de ella”. Hasta llegaba a aseverar en tono de humor “que es una novela cervecera, también para leerla con una cerveza, por empatía con el personaje”.

También comentaba esos dos libros que están dentro de la novela, uno con una prosa dinámica, ágil y hasta atropellada y otra parte más lírica, más reposada y llena de pensamientos “la mezcla de ambos da momentos de lectura muy placenteros”.

“El personaje de Jairo está muy bien dibujado, arrastra el síndrome de Piter Pan, y por lo tanto es también una novela generacional que desvela mucho esas contradicciones de los treinteañeros”, añadía González.

“El ser humano está obsesionado con ser feliz y eso precisamente nos trae la infelicidad”, apuntaba el autor, Sergio Alberuche, justificando a su protagonista y su huída.

Y como cinéfilo, Alberto Sanz, ligaba su experiencia lectora en esta novela al cine y comenzaba leyendo un pequeño párrafo de  Nick Hornby, en “Alta Fidelidad”, “…las personas más desgraciadas que yo he conocido, románticamente hablando, son las que tienen desarrollado el gusto por la música pop”.

“Es un libro muy sincero y escrito desde las tripas, muy sincero, en el que en cada párrafo Sergio se ha dejado la piel”, apuntaba Sanz, que hacía su defensa personal de Jairo, “no creo que sea así, a mí me cae bien”.

Fantaseando en cómo llevar “Una canción” al cine, la charla desembocó en tono de humor -también hay humor en la novela, además de melancolía, aseguró Alberruche-, repasando otras referencias musicales y cinematográficas que aparecen en en el libro. Risas compartidas con brindis virtual, por la cultura, que dieron paso a esos ejemplares firmados y a un pequeño concierto de los Klandestinos, poniendo “Una canción” en la despedida, como no podía ser de otra manera.

{module Robapaginas Google}


Medios

Visto 1115 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.