Basf invertirá 10 millones en modernizar sus instalaciones en Guadalajara

Basf invertirá 10 millones en modernizar sus instalaciones en Guadalajara

El grupo alemán Basf invertirá este año hasta 10 millones de euros en su planta de Marchamalo (Guadalajara) para modernizar las instalaciones y mejorar su seguridad, lo que contribuirá a consolidar el liderazgo de la empresa en el sector de las pinturas para automóvil en España durante los próximos años.

La planta de Guadalajara, que es de las tres más importantes de Europa en su segmento, tiene una superficie de 310.000 metros cuadrados y unos 600 empleados, 450 de los cuales trabajan en la operativa de las cuatro líneas de producción del centro: dos dedicadas a las pinturas, una a las resinas intermedias y otra que pertenece al negocio de la construcción.

"Cuando se acabe con estas mejoras, la planta estará preparada para funcionar durante los próximos 15 o 20 años", ha subrayado el director general de Basf España, Carles Navarro, en un encuentro con prensa en Barcelona, donde la compañía tiene su sede.

La directora de los centros de producción españoles de Basf, Anne Berg, ha detallado que la inversión en Guadalajara supondrá una cuarta parte de los 40 millones que la compañía destinará a sus nueve centros de producción en España, y el de Tarragona será de nuevo el que se lleve el mayor pellizco, concretamente 20 millones.

En el centro catalán, el más importante de Basf en España, con más de 700 trabajadores, no habrá este año grandes novedades, sino que la inversión se destinará a mejoras de mantenimiento y al impulso de Chemetal, especializada en tratamiento de superficies.

Basf compró esta fábrica, ubicada en Canovelles (Barcelona), el pasado mes de diciembre de 2016, y gracias a ella ha podido ampliar su cartera de productos relacionados con los revestimientos de protección para automóviles, segmento que lidera, precisamente, la planta de Guadalajara.

Estas inversiones tienen que permitir a la compañía seguir con el buen ritmo con el que ha arrancado en 2017, y así Navarro ha señalado que ha cerrado un primer trimestre a dos dígitos, aunque sin alcanzar los incrementos del 19 % en ventas y el 23 % en beneficio registrados por el grupo a nivel global.

Navarro ha atribuido este crecimiento por debajo de la media de Basf al hecho de que en España no hay negocio de petróleo/gas, y por lo tanto no se pueden beneficiar de la mejora global en este ámbito.

De cumplirse el pronóstico, se seguiría la línea positiva iniciada en 2016, cuando el grupo alcanzó unas ventas de 1.164 millones en España, lo que supone un incremento del 1 % respecto a 2015.

Este porcentaje sube al 3 % si se tiene en cuenta solo la salida de productos químicos, lo que le sitúa por encima del 0,7 % de crecimiento medio del sector.

La mitad de esta cifra de ventas proviene de los centros españoles, que exportan dos terceras partes de su producción, que se sitúa en torno a los 1.600 millones, si se tiene en cuenta lo que se vende en territorio nacional y también en el extranjero.

Navarro ha precisado que la evolución de las exportaciones desde las plantas españolas no es un indicativo fiable del éxito del grupo a nivel internacional, ya que dependen de una estrategia de grupo.

Tanto él como Berg han sostenido que las plantas españolas son competitivas en la producción de alto valor añadido, pero han lamentado que el alto coste de la energía y la ausencia del corredor mediterráneo, en el caso de la planta tarraconense, impide que se puedan disputar grandes inversiones en productos de complejidad intermedia.

España ocupa el undécimo puesto en el ránking de países por importancia del grupo Basf, que emplea a 114.000 personas en todo el mundo y cerró el 2016 con unas ventas de alrededor de 58.000 millones.

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