"La sociedad se ha relajado, confundimos la igualdad del discurso con la real"

"La sociedad se ha relajado, confundimos la igualdad del discurso con la real"

Araceli Martínez es la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha desde el pasado verano. Guadalajareña de nacimiento y cifontina de corazón, ha participado en diversos movimientos sociales desde su época universitaria, especialmente aquellos ligados al feminismo y a los derechos humanos. Estudió Trabajo Social y tiene un máster en Intervención social y diversa formación en igualdad de género. Trabajó en un punto limpio, en una óptica y fue cooperante en Honduras. Dio el salto a la política en 2003, como concejala socialista en el Ayuntamiento de Guadalajara y, en 2011, volvió a repetir experiencia desde la oposición. Tiene un verbo rápido y muy fluido y se recrea en las respuestas consiguiendo mantener la atención del interlocutor, con una frescura y cercanía que acompaña de amplios gestos y sin dejar de sonreír.

 P.- En su caso, la igualdad de género ¿es vocación profesional o lucha personal?
R.- Las dos cosas, además de ser una vocación política me considero una activista del feminismo. Personalmente me comprometí hace mucho tiempo, en la Universidad, cuando descubrí que todas aquellas luchas que yo tenía en mi interior y hacia fuera, tenían un nombre que era "feminismo" y descubrí que daba nombre a todo aquello que yo sentía dentro y por lo que debíamos luchar que era que las mujeres necesitamos espacios en la sociedad, con la misma dignidad que los hombres, para desarrollar nuestro proyecto vital. Luego, en el ámbito profesional siempre he estado ligada al feminismo, a la igualdad, la violencia de género...y ahora, pues bueno, tengo el honor de poder ser la directora del Instituto de la Mujer.

P.- ¿Cómo se enfrenta una a la tarea de dirigir el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha?
R.- Es un honor cargado de responsabilidad pero que me satisface plenamente. Creo que desde la vocación política que tengo no habría podido encontrar un espacio mejor en el que volcar todos mis deseos y mis motivaciones. Es algo que me satisface pero sobretodo que me estimula. Me estimula a trabajar y poder poner en práctica todo el acervo que he ido atesorando todo este tiempo. Además, me doy cuenta que cuanto más avanzamos más consciente soy de lo que me queda por aprender.

P.- El Instituto de la Mujer con este nuevo gobierno regional tiene la peculiaridad de poder participar en el Consejo de Gobierno ¿Qué aporta esta nueva consideración del Instituto de la Mujer?
R.- La novedad de esa legislatura es que se ha elevado la categoría orgánica del Instituto y tiene un rango de viceconsejería y, si ya formando parte de la Presidencia era mucho más operativo transversalizar las políticas de igualdad, cuánto más si se está en el órgano que planifica la acción de gobierno y pudiendo dialogar al mismo nivel con el resto de consejerías. Desde luego facilita mucho el trabajo, no ya el propio del Instituto de la Mujer, sino la tarea de transversalización, de coordinación, de cooperación.

P.-¿Qué prioridades se ha marcado en materia de igualdad de género en la región?
R.- La primera es luchar por la erradicación de la violencia de género desde dos planos: por una parte garantizar una asistencia y protección a las víctimas de violencia de género y a sus hijas e hijos de una manera adecuada y suficiente y, por otra parte, insistir en la prevención y en la concienciación. La mejor política para prevenir las violencias de género son las políticas de igualdad y, dentro de ellas, la prevención de las desigualdades en todas sus formas. Hemos hecho un esfuerzo importante en los meses que llevamos de gobierno y esa prioridad se va a ver plasmada en el presupuesto. 

 P.- ¿Cuál es la situación de la mujer rural y qué acciones concretas se plantean para su empoderamiento?
R.- Muchas mujeres se enfrentan a múltiples discriminaciones pues al hecho de ser mujer, se le puede sumar el tener una discapacidad, ser víctima de violencia de género, pertenecer a una minoría étnica...y, en este caso, la ruralidad también es un factor de vulnerabilidad. De hecho, en el medio rural, la violencia está muy invisibilizada y hay que empoderar a las mujeres rurales y transmitirles la idea de que no tienen por qué normalizar esa situación. Para ello estamos aplicando medidas de acción positiva en el medio rural...  Algunas de las acciones que estamos llevando acabo están relacionadas con la alfabetización digital, que es un elemento importante para reducir la brecha digital de género. Las mujeres tienen más dificultades para acceder a las nuevas tecnologías, que no solamente te permiten acceder a los recursos sino que también pueden romper el aislamiento en el que muchas mujeres en el medio rural se ven. 

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P.- ¿Cuál es la situación actual de Castilla-La Mancha en cuanto a casos de violencia de género se refiere?
R.- En el Instituto de la Mujer, a lo largo de 2015 recibimos, a través de la línea gratuita de atención a mujeres víctimas de malos tratos, cerca de 9000 llamadas. Es verdad que no todas se habían hecho por parte de las víctimas, también se había hecho desde ayuntamientos, la policía, vecinos, familiares... solicitando información de cómo acceder a los recursos o cómo proceder a realizar una denuncia. Pero es un dato lo suficientemente elocuente para poner de manifiesto, por una parte, que la violencia de género existe en nuestra sociedad y no se puede invisibilizar, como se trata desde algunas organizaciones políticas y, por otra parte, que la concienciación de la población es cada vez mayor, que ya no miramos para otro lado y pensamos que es un problema que sucede de puertas para adentro.

P.- Ha comentado la importancia del peso de las políticas de prevención ¿Qué campañas se están llevando a cabo?
R.- En el último trimestre de 2015 establecimos una estrategia de prevención de la violencia de género porque queríamos realizar diversas acciones y pensamos que tiene más sentido hacerlas converger todas en una meta. Así comenzamos el 23 de septiembre con una campaña de prevención y sensibilización sobre la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y su relación con la prostitución que consistió, además de intervenciones en varias iniciativas, en la edición de un video para poderlo viralizar en las redes sociales.
Para el 25 de noviembre también emitimos otro video, "Las mil caras de la violencia", dirigido a la población más joven, que no solamente se difundió por redes sino que se estuvo trabajando desde los Centros de la Mujer con los institutos y otras organizaciones. También firmamos un acuerdo con diversas empresas y organismos de la región que se comprometían públicamente a luchar contra la violencia de género, bien contratando mujeres víctimas de la violencia de género para ayudarles a conseguir mayor independencia económica o bien divulgando las campañas de sensibilización que se pudiesen hacer desde el Instituto de la Mujer.
Llevamos a cabo aproximadamente cerca de 70 talleres durante el mes de diciembre en diversos institutos de la comunidad y, simultáneamente a todo esto, editamos dos millones de servilletas con mensajes contra la violencia de género que se distribuyeron gracias a la colaboración de la Federación de la Hostelería.
Por eso, aunque lo más llamativo pudiesen ser las servilletas, había otras muchas acciones que se estaban haciendo para que la "población diana" a la que nos queríamos dirigir pudiese recibir todos esos contenidos a través de distintos soportes. Fue una campaña que se desplegó de tal manera que los mensajes contra la violencia de género, si no llegaban por una canal iban a llegar por otro. Además, esa campaña la hemos seguido complementando este trimestre de 2016 con una actividad bastante intensiva de difusión del documental de nuestra paisana, Mabel Lozano, "Chicas nuevas 24 horas", sobre la trata, fundamentalmente de mujeres y niñas, que son un 90% de los seres humanos afectados por la trata con fines de explotación sexual. Lo hemos llevado por todas las provincias de Castilla-La Mancha y se ha permitido a 4.000 alumnos y alumnas poderlo visualizar, poder hablar y establecer un dialogo sobre la trata y los problemas que entraña en los prostíbulos y puticlubs de nuestra comunidad.

P.- ¿Considera que las generaciones jóvenes están más concienciadas en cuestiones de igualdad?
R.- Se habla más de la violencia de género, entre otras cosas porque ya por fin tiene nombre. En la época de mis abuelos se llamaba "crímenes pasionales", luego se le llamó "violencia doméstica" y hay quien se empeña en llamarle "violencia intrafamiliar", pero tiene un nombre reconocido por las Naciones Unidas y las Ciencias Sociales que es "violencia de género": la que se ejerce sobre las mujeres como consecuencia de las relaciones asimétricas de poder entre mujeres y hombres que existen en nuestra sociedad. Se habla más de violencia de género pero no se está más concienciado.
Desgraciadamente, algunos estudios nos muestran datos muy preocupantes de cómo ha descendido la percepción de signos de violencia entre las mujeres más jóvenes. Se confunden situaciones de auténtica violencia de género con el amor, son los mitos del amor romántico. A veces no se saben discernir muy bien los celos, el control...del amor. Es un tipo de violencia muy emocional y, esas fases previas a una violencia mucho más intensa como puede ser la física o la sexual, también son violencia de género y a las chicas jóvenes les cuesta, en ocasiones, identificarlo. 
Además, observamos cómo se están generando unos modelos de masculinidad muy preocupantes, el ejemplo más claro es el modelo de masculinidad que escuchamos a través de las canciones de reggaetón, que nos muestra un modelo de masculinidad posesivo, agresivo, dominante y que muestra muy poco respeto por las mujeres. El "machirulo", como se le llama habitualmente. De hecho, en estas canciones las mujeres se muestran como un auténtico objeto sexual. También a otros niveles en series de televisión, películas, en espacios donde se socializan los jóvenes... esto hace que proliferen los peligrosos mitos del amor romántico y también un modelo de masculinidad completamente equívoco y poco aliado para llevar políticas encaminadas a la igualdad real.

Algunos estudios nos muestran datos muy preocupantes de cómo ha descendido la percepción de signos de violencia entre las mujeres más jóvenes. Se confunden situaciones de auténtica violencia de género con el amor.

 P.- ¿Cuál es, a su entender, el papel de los hombres en la lucha por la igualdad de género?
R.- El desarrollar nuevas masculinidades sin ningún complejo y tomar conciencia. Si planteásemos la pregunta "¿quiere usted que los hombres y las mujeres sean plenamente iguales en la sociedad?" seguramente cualquier persona, exceptuando alguien realmente retrogrado, diría que está de acuerdo. Pero la igualdad es un valor que se tiene que materializar, se tiene que concretar a través de medidas políticas, acciones, compromisos personales... y claro, las mujeres ya hemos hecho un papel muy importante a lo largo de los últimos siglos. Hemos abierto brecha en la esfera pública, económica, social, política, cultural, deportiva.... y con dificultades. Pero bueno, nos hemos incorporado, hemos luchado por meternos de lleno en la esfera pública. Sin embargo, no hemos abandonado la privada, ni creo que lo debamos hacer... Sucede que los hombres no han hecho el recorrido inverso y no se han incorporado a la esfera privada con la misma intensidad que nosotras a la pública, por lo tanto, sí que sería interesante que aquellos hombres que han dado un paso hacia el feminismo fuesen mucho más visibles, estuviesen más empoderados y fuesen un referente y ejemplo para otros hombres, que apelasen a que no basta con declararse creyente en la igualdad, que hay que practicarla día a día y que eso implica la renuncia a algunos privilegios.

P.- ¿Podría detallar a qué recursos y servicios del Instituto de la Mujer pueden acceder las mujeres de la provincia?
R.- En Castilla-La Mancha hay una red de recursos conformada por 84 centros de la mujer y 14 recursos de acogida. En Guadalajara hay recursos de acogida y también 9 Centros de la Mujer que son nuestras principales antenas, el principal recurso del que dispone el Instituto de la Mujer para, en colaboración con organizaciones sin ánimo de lucro y con ayuntamientos, poder llegar a nuestras ciudadanas y proporcionar una atención integral a todas las mujeres que lo puedan necesitar. En cuanto a los recursos, podemos hablar de ellos, existen en Guadalajara, pero no podemos dar el número porque los recursos de acogida han de mantenerse en el anonimato para evitar que sean localizados por agresores.

P.- Y estos servicios y recursos ¿cubren las necesidades? ¿Se van a ampliar?
R.- Ahora estamos trabajando para reforzar la coordinación y la comunicación entre los centros de la mujer, los recursos de acogida y los servicios del Instituto de la mujer. Estamos haciendo una revisión de procedimientos para actualizarlos y poder establecer un plan de formación para las trabajadoras de los centros y los recursos de acogida. Eso me parece importante ahora: consolidar lo que tenemos y, en el futuro, ya veremos si es necesario ampliar la red de recursos. Por ahora pensamos que es suficiente y que lo que hay que hacer es apuntalar lo que tenemos y trabajar para que se pueda dar el mejor servicio desde los Centros de la Mujer, que así es porque las profesionales son excelentes. En cuanto a recursos estamos bien, aunque en los últimos cuatro años no ha habido apenas reuniones entre las trabajadoras de los centros y las direcciones del Instituto, entonces... bueno, hay que esforzarse.

 P.- Utiliza usted un lenguaje inclusivo, ¿el lenguaje también es machista?
R.- La lengua no es machista, sin embargo, en más ocasiones de las deseadas sí que se utiliza un lenguaje sexista. El castellano cuenta con muchísimos recursos para evitar el masculino genérico, pero solemos caer en la trampa de pensar que el masculino genérico refleja toda la sociedad. Hay palabras neutras, metonimias, perífrasis... que nos permiten hablar de humanidad en vez de hombres, podemos hablar de la ciudadanía, del alumnado, del profesorado... Contamos con suficientes recursos lingüísticos para nombrar a toda la población sin excluir a nadie. Cuando utilizamos un lenguaje sexista, aunque pensemos que es neutro y no tiene incidencias, es el principal elemento de comunicación y está cargado de simbología. El lenguaje expresa una realidad pero también tiene capacidad de modificarla. Con un lenguaje sexista estamos ocultando a las mujeres y estamos invisibilizando sus capacidades y talentos. Hacerlas visibles es una herramienta cívica fundamental para propiciar los cambios que deseamos.

 Cuando utilizamos un lenguaje sexista, aunque pensemos que es neutro y no tiene incidencias, está cargado de simbología. El lenguaje expresa una realidad pero también tiene capacidad de modificarla 

 P.- ¿Deben los políticos "pasar la aspiradora" a sus comentarios machistas?
R.- La política, como lenguaje, es un reflejo de donde vivimos, una sociedad donde todavía perviven muchísimas estructuras patriarcales y machistas. No me extraña que a veces se hagan comentarios desafortunados, pero sí... no estaría mal hacer un barrido mental y pensar en la incidencia que pueden tener ese tipo de comentarios o de palabras y de cómo tan solo cambiando algún vocablo estamos dando representación a las mujeres. No solamente desde la inclusividad, también desde el punto de vista del empoderamiento: cómo podemos ridiculizar a las mujeres con algunos comentarios o, todo lo contrario, cómo podemos normalizar su situación en la sociedad y conferirlas mayor poder.

P.- El año pasado se celebró en Guadalajara la primera edición regional del Día del Orgullo Gay ¿Existe colaboración entre el Instituto de la Mujer y el colectivo LGTBI de la región?
R.- Sí, ya hemos iniciado conversaciones para, a lo largo de la legislatura, poder establecer un marco de actuación para el colectivo LGTBI. Si las mujeres, el 50% de la población, nos sentimos en muchas ocasiones victimas de esas estructuras sociales machistas, también lo son las personas que pertenecen a este colectivo simplemente por no entroncar con los principios del heteropatriarcado. Entonces, entendiendo que también son personas que se pueden sentir excluidas por razón de orientación e identidad sexual, hay muchos puntos en común que nos hacen querer trabajar juntos y juntas.

P.- Cifuentes acogerá este año el acto institucional del 8 de marzo. Como cifontina que eres, ¿ha sido cuestión de orgullo autóctono o han influido otros factores?
R.- Han intervenido varios factores. Por una parte, desde el gobierno regional y el Instituto de la Mujer estamos haciendo una apuesta importante por el desarrollo rural y creo que tenía un valor simbólico excepcional el poder desarrollar el acto institucional más importante para el Instituto de la Mujer en un municipio del ámbito rural. Pero además, no lo voy a negar, me siento orgullosa de ser de la provincia de Guadalajara y de Cifuentes y, a veces lo digo en broma pero... el legado que yo puedo dejar a mi pueblo no será arreglar la carretera, porque está fuera de mis competencias, pero si puedo trabajar y legar a mi querido pueblo un día por la igualdad, que no es poco. 

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P.- Cifuentes que, además, fue el desgraciado escenario de un brutal crimen de violencia de género en 2013 ¿cómo reaccionó la población ante este suceso?
R.- Bueno, ya ha habido una sentencia judicial y creo que lo dice todo. Una situación como esta, en este caso un crimen machista, vapulea la conciencia de cualquier comunidad donde se produce y creo que, si bien los actos contra la violencia de género, como el propio 25 de noviembre, tienen un componente más luctuoso, el 8 de marzo de alguna manera puede compensar. Es un momento de reivindicación muy fuerte, pero hecha desde la satisfacción por los pasos que se han dado y en la confianza de que poco a poco... o sea, poco a poco no, que hay que acelerar el paso... pero que de manera persistente lograremos alcanzar una sociedad verdaderamente igualitaria.

P.- Se ha anunciado la creación de los premios Luisa Medrano ¿a qué responde su instauración?
R.- Pues fue de forma casual. Estaba leyendo cosas sobre mujeres vinculadas a nuestra provincia y que han tenido un compromiso muy fuerte con la igualdad de género, incluso en momentos en los que era realmente complicado, y apareció este nombre: Luisa de Medrano. Fue una mujer renacentista, culta, que creció al amparo de la corte de Isabel la Católica y bueno, era como se decía en ese momento, una doctae puellae, no pronuncio muy bien el latín... Pero bueno, era una mujer docta, una mujer sabia, hasta el punto que ejerció la primera cátedra de universidad de la historia de la humanidad, concretamente en la Universidad de Salamanca. En Salamanca goza de una plaza, hay una cátedra con su nombre, un colegio público... y esta mujer, que era de nuestra provincia, es una auténtica desconocida en nuestra comunidad autónoma. Qué mejor que un premio de referencia internacional que hemos creado y que lleva su nombre para que, aunque solamente sea con este premio, la hayamos rehabilitado para la Historia.

P.- ¿Cuál es el perfil de las galardonadas esta primera edición?
R.- El premio es solo uno, aunque luego hay distinciones. El primer premio Luisa de Medrano se le ha otorgado a Soledad Cazorla que fue la primera fiscal de la sala contra la violencia de género, una luchadora por los derechos de las mujeres y las niñas. Reconocida tanto en España como fuera y, además, una propulsora y defensora de la Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004. Falleció repentinamente el año pasado y yo creo que ha sido una maestra un modelo a seguir para todas las mujeres feministas, incluso las que no se definen como tal. Creo que este primer premio era merecidísimo para ella, es una manera de rendirle un homenaje, desgraciadamente póstumo, pero me parece un modo de poner nombres, aun recientes, encima de la mesa y saber que la igualdad no se consigue de manera espontánea sino que requiere del esfuerzo de muchas mujeres como ella.

P.- ¿Y la distinción a la provincia de Guadalajara?
R.- En el caso de Guadalajara, la mujer reconocida va a ser Pilar de Andrés Aparicio, que ha estado siempre muy vinculada desde el ámbito de la Administración a la lucha por la igualdad, trabajando desde el Instituto de la Mujer cuando se creó y, anteriormente, desde la Dirección General, además fue una de las primeras mujeres diputadas que hubo en las Cortes regionales y tiene una trayectoria dilatada e importante y de referencia para las mujeres de nuestra provincia como para ser merecedora del premio.

P.- ¿Cómo valora el tratamiento de la información que hacen los medios en casos de violencia de género?
R.- Creo que para avanzar en igualdad y poder eliminar la violencia de género es importante que todos y todas trabajemos en la misma línea y el papel de los medios es fundamental. No es lo mismo hacer un tratamiento de la noticia enfocada hacia el morbo de un asesinato o de un intento de suicidio por acoso sexual, por ejemplo, que hacerlo desde el problema que ha originado toda esa situación: el machismo, las motivaciones del agresor, la indefensión de la víctima... Varía. Y estamos trasmitiendo una idea que genera opinión, por eso es importante: podemos estar construyendo igualdad o todo lo contrario, podemos estar consolidando los estereotipos machistas que persisten.

P.- ¿Se identifica con la consigna feminista "patriarcado y capital alianza criminal"?
R.- Bueno, es una consigna de una de las formas de feminismo. Los feminismos son diversos y tienen enfoques ideológicos diferenciados, pero todas confluimos en un mismo objetivo que es la disolución de las estructuras patriarcales para conseguir una sociedad realmente igualitaria. Imagino que este lema está relacionado con feminismos de carácter libertario y abiertamente anticapitalistas, hay otros más liberales, otros vinculados a la ecología, al ciber-feminismo... Creo que todas nos podemos identificar ideológicamente con el que sintamos más próximo sin olvidar que todos convergen en la superación del patriarcado para la consecución de una sociedad igualitaria, que es una sociedad más libre.

P.- ¿Podría destacar alguna otra mujer a la que admire por su labor por la igualdad de derechos de las mujeres?
R.- Pfffff... es que hay tantas... Si tuviera que elegir una mujer a bote pronto a la que admiro muchísimo y de la que aprendo día a día es Amelia Valcárcel. Y me encanta especialmente una de sus obras, que fue su tesis, que se llama "El derecho al mal".

 P.- ¿Qué perspectivas de futuro tiene la lucha por la igualdad de género?
R.- La lucha feminista no puede parar. Estamos en un punto importante porque, si bien es cierto que cogimos carrerilla durante los '90 y a principios de este siglo experimentó un espaldarazo importante a través de las políticas públicas y las leyes que propició el presidente Zapatero, creo que ahora estamos en un momento de cierta involución. La sociedad se ha relajado, confundimos la igualdad del discurso con la real, hay una confusión entre la igualdad formal y la efectiva. Por eso, en estos momentos en los que avanza ese posmachismo sutil, pero tan peligroso como el machismo tradicional y más explícito, es importante que nos reafirmemos todas las mujeres y todos los hombres feministas para poder vencer los nuevos obstáculos que se plantean.
Si las Naciones Unidas nos dicen que tendrían que transcurrir 500 años para alcanzar la igualdad real, trabajando todas y todos por el cambio creo que eso se podría acelerar. 

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