Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara. Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara.

"El papa Francisco lo está haciendo de maravilla"

ATILANO RODRÍGUEZ (San Julián de Arbás, Asturias, 25 de octubre de 1946), obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara 

Es un prelado que siempre tiene la sonrisa en la cara. Atilano Rodríguez tenía la difícil tarea de suceder en el cargo a José Sánchez, que no sólo fue durante más de dos décadas el obispo diocesano, sino que además, lo hizo bien. Sin embargo, ha tomado las riendas sin muchas alharacas, en una línea que ha continuado lo que funcionaba bien y que, desde que llegó, ha sido la voz en Guadalajara de lo que decía primero el papa Benedicto XVI y, ahora, Francisco, de quien opina que "lo está haciendo de maravilla". Su objetivo es la nueva evangelización en sus tres vertientes: dar a conocer el Evangelio, celebrarlo en la Eucaristía y ayudando a los más necesitados con caridad.

Pregunta: Lleva más de dos años al frente de esta diócesis, ¿tiempo suficiente para conocer cada rincón?
Respuesta: Hay 466 parroquias y son muchas. En estos momentos, diría que conozco la geografía de la diócesis bien y, sobre todo, lo que más me importa en este momento es que conozco a muchas personas de pueblos y de los principales pueblos y villas de la Diócesis.

P: Ha hecho muchos cambios, no sé si es fruto de su modo de actuar en otras diócesis al hacerse cargo del obispado o porque aquí se necesitaba.
R: Bueno, hemos hecho cambios. Nombramientos, porque cumple el tiempo del nombramiento o porque los sacerdotes lo piden. Este año, se cumplía el tiempo para el que fueron nombrados los arcipreste y he tenido que hacer nuevos nombramientos. Los cambios los marca el día a día y la relación diaria y cercana con los sacerdotes.

P: La nueva pastoral, también es un cambio.
R. La actividad pastoral y evangelizadora exige, por una parte, un trabajo mucho más conjuntado de los sacerdotes, con proyectos pastorales nuevos, con orientaciones nuevas, lo que el papa Francisco y los anteriores nos han recordado, que es necesaria una evangelización nueva, con un nuevo ardor y nueva vivencia de la espiritualidad y la búsqueda de nuevos métodos y formas que respondan a la nueva realidad social, cultural y religiosa que encontramos en este momento.

Esto lleva consigo dos cosas, el trabajo más conjuntado por parte de los sacerdotes y una incorporación más consciente y responsable de los cristianos laicos a la misión evangelizadora de la iglesia.

P: ¿La solución a las pocas vocaciones en Europa es que cambie la evangelización y no traer sacerdotes o religiosos de otros continentes, como África o América?
R: Sin duda. Siempre son bien recibidos los sacerdotes que llegan desde África, América o Asia, porque es una riqueza para la Iglesia la relación con otras culturas, otra experiencia religiosa y otra forma de vivir la fe. Pero creo que la Iglesia española, europea, tiene que tomar conciencia de que todos los bautizados tenemos que ser evangelizadores.

Debido, quizá, al alto número de sacerdotes en otros momentos, no se ha profundizado o ha pensado en esto. Pero ya el Concilio Vaticano II recuerda que la Iglesia somos todos, laicos, sacerdotes, religiosos, religiosas y todos tenemos el encargo del Señor de ser testigos suyos en medio del mundo. Por tanto, hemos de impulsar por todos los medios las distintas vocaciones que el Señor suscita: vocación sacerdotal, vocación religiosa o vocación de los laicos.

Antes, al haber muchos sacerdotes no se pensó en que todos los miembros de la Iglesia debían evangelizar, pero ya lo decía el Concilio Vaticano II: todos somos testigos del Señor



P: ¿Qué es lo que más le ha sorprendido encontrar en Guadalajara?

R: Hay dos aspectos que me han sorprendido positivamente, por una parte, la buena organización de la actividad pastoral y evangelizadora y la buena organización de la labor caritativa. Estaba muy bien y hay que felicitarlos porque lo vivido todos estos años permanece, ahora, hay que darle un buen impulso.

P ¿Qué peculiaridades tiene esta provincia ante las otras diócesis que dirigió?
R: Al ser diócesis predominantemente rurales, las otras diócesis en las que he estado, como ésta, hay un problema general que es similar en unas y otras: la despoblación grande de las zonas rurales y la población concentrada en ciudades y pueblos que han crecido en las últimas décadas. Esto genera un problema a la hora de evangelizar. Y es que durante el verano, la gente acude a los pueblos para descansar y recuperar las raíces, y en esos momentos, se multiplica la actividad pastoral, pero en invierno, hay un descenso importante, por falta de personas con las que celebrar la eucaristía. Esto coincide en todas las diócesis en las que hasta ahora he intentado servir.

P: Esto es negativo, pero permite que algo más de 200 sacerdotes se dé servicio a todos.
R: Sí, porque los sacerdotes jubilados están aún en parroquias, tenemos sacerdotes en parroquias con 80 años y más, como el de Atienza, Don Agustín. Gracias a esta permanencia de los sacerdotes mayores en la pastoral es posible dar servicio. Pero estamos pendientes de que haya más sacerdotes, de ahí, el esfuerzo del impulso a las vocaciones de la vida religiosa o sacerdotal.

Los laicos también han asumido un protagonismo importante en la catequesis, la liturgia, la actividad caritativa y social y en la presencia, que es fundamental en la evangelización.

P: ¿Cuántos seminaristas hay?
R: Hay tres, dos en el Seminario Mayor y uno en el Menor.

P: Es un número corto.
R: Claro, además, los seminaristas que están en el Mayor requieren de un tiempo de formación y mientras dura, no podemos contar con ellos para actividades pastorales. Hemos de buscar nuevas formas para poder evangelizar, teniendo en cuenta la realidad social y cultural y los medios con los que contamos, sobre todo, los personales, para afrontar esta realidad.

La despoblación de las zonas rurales es un problema que comparten varias diócesis españolas, como la de Sigüenza-Guadalajara

P: ¿Han hecho los sacerdotes como los funcionarios: han donado su paga extra para obras de caridad?
R: Tengo conocimiento de que ha habido sacerdotes que han donado su paga extra a Cáritas Diocesana, hay otros que están donando la paga extra a las Cáritas Parroquiales y otros que están colaborando con una cantidad fija mensual o trimestral para la ayuda a los más necesitados, fundamentalmente, a través de Cáritas Diocesana.

P: Ahora, ¿se necesita mucho?
R: Se necesitan muchos recursos para atender las grandes necesidades en las que viven las personas que viven situaciones difíciles consecuencia de la crisis económica. Pero creo que si damos información de lo que estamos haciendo con los necesitados, no sólo vamos a tener recursos para poder ayudarles, sino que la generosidad de la gente nos permite tener esperanza de poder continuar ayudando en el futuro. Quiero agradecer el desprendimiento y la generosidad de tantas personas que confían en la Iglesia, en Cáritas y que están colaborando con gran generosidad.

P: ¿Dónde va ese dinero?
R: La actividad caritativa hemos de verla en todas las diócesis desde una doble perspectiva. Por una parte, están las Cáritas parroquiales, constituidas por gente voluntaria que colabora en atención a los necesitados. Allí, se dan alimentos y ropa, que no están cuantificados económicamente. También, hay ayudas puntuales para luz y alquiler que una familia no pueda. pagar

Después, está la labor de Cáritas Diocesana, que no sólo coordina las parroquiales, sino que cada día ofrece 350 comidas a personas que no tienen dónde sustentarse. Más otras 100 personas que reciben la comida en sus propios domicilios, como mayores que no pueden acudir.

Además de todo esto, es impagable, y no está evaluada, la atención a enfermos, inmigrantes, a gente que vive sola… que son expresiones del amor de Dios y la caridad que tiene que vivir la empresa. Así, no podemos reducir la actividad caritativa la entrega de bienes materiales, sino también, el tiempo de escucha, acompañamiento a necesitados y personas que viven solas, están enfermas y no tienen a nadie que les ayude.

P: ¿Disponen también de albergues para transeúntes y gente sin hogar, verdad?
R: El albergue de Cáritas Diocesana, Betania. En el mismo, hay colaboración de las Administraciones, como el Ayuntamiento y la Junta, que ofrecen ayuda para poder prestar atención a estas personas. En Sigüenza y Molina de Aragón, hay espacios para atender a los transeúntes que no tienen dónde dormir o necesitan alimento.

No podemos reducir la actividad caritativa la entrega de bienes materiales, sino también, el tiempo de escucha, acompañamiento

P: Esta es una de las áreas en las que la Iglesia invierte mucho, pero también en el mantenimiento del patrimonio, ¿hasta qué punto puede?
R: Bueno, tenemos un doble problema. Por un lado, dos iglesias nuevas: Valdeluz y El Salvador en Guadalajara, ésta última, ya puede prestar un servicio, pero falta por terminar una parte, que es una inversión importante. La de Valdeluz la tenemos más atrasada, tenemos un local que sirve de capilla y otra que sirve para catequesis. Al ser una comunidad cristiana pequeña, es suficiente.

Por otro lado, un enorme problema: cómo mantener el enorme patrimonio. En muchos pueblos, queda muy poca gente y cuando se trata de buscar ayuda para arreglar una iglesia, aunque la aportación de los fieles es generosa, como no son muchos, es insuficiente. Hay que agradecer su esfuerzo. Pero se complementa con un monto por parte del Obispado que reserva una parte del presupuesto cada año. También, hay que agradecer la ayuda del Ayuntamiento y la Diputación provincial, que ha disminuido con la crisis, pero sigue.

Sumando todo, cada año, conseguimos arreglar 10-12 parroquias, las demás a la espera, sabemos las que están peor y cuando tenemos posibilidades, se va priorizando y se va arreglando poco a poco.

P: ¿Cree que afectó positivamente la celebración de la JMJ en Guadalajara? ¿En qué se demuestra?
R: La Jornada Mundial de la Juventud, JMJ, ha sido un don de Dios para la Iglesia y un revulsivo no sólo para los jóvenes, sino para muchos alejados de la Iglesia y para muchos cristianos de fe consciente y madura. Es muy difícil evaluar el bien espiritual que esta JMJ haya podido producir en cada persona, porque eso solo lo sabe cada uno y Dios.

En Guadalajara, hay un grupo de jóvenes que se originó con motivo de la JMJ, que se mantiene y que está haciendo una labor evangelizadora importante. Así que, el saldo es muy positivo.

P: Decía antes que la labor de los laicos es importante. ¿Qué tal es en la provincia? ¿Es fuerte? ¿Qué trabajo realiza? ¿En qué modo ayuda a los sacerdotes?
R: Normalmente, los movimientos apostólicos tienen sus reuniones y ritmo de formación, espiritualidad, pero los movimientos apostólicos están integrados en las parroquias a la hora de llevar a cabo su actividad pastoral. Las actividades concretas de estos movimientos son: la catequesis (los catequistas son todos laicos), los grupos que hay en cada parroquia atendiendo a las personas necesitadas (en Cáritas parroquial), los grupos de liturgia (mantienen y limpian la iglesia y preparan la Eucaristía) y otros laicos asumen responsabilidades económicas en las parroquias.

Es decir, el Código de Derecho Canónico invita a que el sacerdote tenga a un grupo de laicos que se ocupen, no sólo de la contabilidad, sino que imaginen actividades para poder conseguir el dinero que mantenga la parroquia (luz, calefacción, etc).

Por otra parte, la actividad del laico se hace real en la presencia diaria en su trabajo, su familia, actividades sociales, donde tiene que vivir conscientemente su fe y ser testigo de Jesucristo. Hay una doble actividad pastoral: por una parte la parroquia (que es el centro de formación, de celebración de la fe, actividad caritativa) y por otro, como dice el papa Francisco hay que salir a la calle a evangelizar y ser testigo de Jesucristo en el lugar en que vive y realiza su trabajo diario.

P: Al escuchar esto, me pregunto: ¿Cuál es la prioridad de la Iglesia: asistencial o evangelizadora?
R: Lo que define a la Iglesia, teniendo en cuenta el mandato del Señor, es la evangelización: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándoles y enseñándoles a valorar lo que he enseñado”. Pero la evangelización ha de realizarse desde una triple perspectiva: desde el anuncio del evangelio, desde la celebración de la fe en la liturgia y desde la actividad caritativa. Estos tres aspectos deben estar íntimamente unidos y los tres nacen de la misión evangelizadora que recibió de Jesucristo. Evangelizo cuando anuncio el evangelio, cuando vivo mi fe y cuando ejerzo la caridad.

P: La Iglesia está los últimos meses en el punto de mira por diversos motivos, algunos no muy positivos, ¿cómo debería actuar en los casos más graves?
R: En los casos en los que se detecten actitudes, comportamientos o formas de vida no consecuentes con la misión de sacerdotes, laicos o religiosos, se tiene que actuar conforme marca el Código de Derecho Canónico que ofrece las respuestas de actuación en cada hecho. Por otra parte, mirando a Jesucristo, la Iglesia debe condenar los actos y comportamientos que no manifiestan una verdadera identidad cristiana, con misericordia y compasión. Hay que condenar el pecado, pero ofreciendo la misericordia de Dios y salvar a la persona.

La evangelización ha de realizarse desde una triple perspectiva: desde el anuncio del evangelio, desde la celebración de la fe en la liturgia y desde la actividad caritativa

P: ¿Qué tal está marchando el Año de la Fe: hay más catequistas y catecúmenos?
R:
Para mí, desde la perspectiva pastoral, ha sido un año de gracia. En todas las parroquias se han realizado actos, celebración, formación, ayudando a los creyentes a revisar su fe, profundizar en la misma y diciendo que la fe hay que vivirla con gozo y alegría, escuchando lo que el papa Benedicto XVI en la carta “Porta Fidei” mediante la que hizo la convocatoria del Año de la Fe. La Fe es alegría y cuando la vivimos así, somos más felices.

Desde el punto de vista diocesano, se puso en marcha la lectura orante en grupos. Hay unas 1.700 personas en la diócesis, en distintos grupos de toda la provincia, que escuchan, meditan, reflexionan y oran a partir de la palabra de Dios y respondiendo a ese Dios que les habla y eso ayuda a crecer y desarrollar la fe. Creo que ha sido un año con el que el Señor no ha bendecido y los frutos son palpables.

P: Las cuentas de la Diócesis se han presentado hace poco y arrojan un resultado positivo. Pero, ¿hay que aplicar austeridad, como dice el Papa?
R:
La Iglesia tiene que vivir con austeridad cada día. Cada día hay que ser austeros, pensando en los demás, en los más necesitados, si decimos que somos sus hermanos, tenemos que colaborar con ellos, desde el acompañamiento humano y la ayuda material. En segundo lugar, puede haber momentos como el momento presente, con lo que ha ocurrido en Filipinas, es una tragedia que ha provocado cientos de muertes y personas se han quedado sin hogar y se ha hecho una colecta específica para ayudarles.

En tercer lugar, en la diócesis lo que tratamos de hacer es presupuestos de acuerdo con los gastos que vamos a tener. Es decir, no hacemos presupuestos más allá de las necesidades que tengamos, porque nos engañaríamos a nosotros mismos. Si tenemos muchas necesidades y hacemos un presupuesto tratando de cubrirlas todas, lo más probable es que no tengamos suficiente para llegar a todo. En este momento, el Obispado no debe dinero a nadie y cumplimos el presupuesto hecho.

Normalmente, en el plano económico, siempre digo que la Iglesia vive de las limosnas, donativos y ayudas de los fieles. Lo más importante es que los fieles sepan lo que se hace con ese dinero, porque tienen derecho para algo lo dan. Si somos claros a la hora de dar nuestras cuentas a la sociedad, estoy seguro de que no dejará la gente sola a la Iglesia y que no pueda llevar a cabo su ayuda asistencial a los más pobres.

P: Siguiendo con el tema económico, siempre está en el punto de mira el que la Iglesia debe pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles.
R:
Primero, habría que cambiar la Ley de Mecenazgo, que exime del pago del IBI a los edificios de la Iglesia, de sindicatos, de partidos políticos, asociaciones deportivas, es decir, que habría que cambiar la Ley si se quiere que la Iglesia pague el IBI. Pero pido que no se margine a la Iglesia y que si ésta tiene que pagar, que paguen todas las instituciones que están exentas de pagarlo.

En cualquier caso, con el IBI de los edificios de la Iglesia no se va a resolver la economía española, porque es muy poco. Ojalá lo solucionara.

La Iglesia tiene que vivir con austeridad cada día. Cada día hay que ser austeros, pensando en los demás, en los más necesitados

P: ¿Se han dado casos de inmatriculaciones de patrimonio en Guadalajara?
R: Cuando llegué, me di cuenta de que prácticamente todos los bienes de la Iglesia en Guadalajara, ya estaban registrados en el Registro Civil, por lo tanto, si se ha hecho alguna compra-venta o permita se ha registrado de manera normal, desde que yo estoy aquí. No ha habido necesidad de hacer ningún tipo de inmatriculación.

P ¿Hay algún proyecto para el seminario de Sigüenza?
R: Seguimos esperando. Tenemos la (piensa mucho) no sé si puede decirse posibilidad (piensa). Existe el proyecto… realizable, si es que llega a realizarse, de alumnos que vengan a estudiar español aquí. Si esto se realiza, tiene lugar en Sigüenza y necesitan habitaciones para poder dormir, pues podríamos ofrecerlo. Pero en este momento, no hay ningún proyecto concreto, pero creo que es fruto de la crisis, porque la gente no se atreve a hacer inversiones, pero esperemos el tiempo, a ver si alguien se anima a invertir.

El Papa, creo que el papa Francisco lo está haciéndolo de maravilla, es un testigo de Jesucristo en lo que dice y lo que hace



P: ¿Cree que el papa Francisco significará un revulsivo para la Iglesia?
R: Junto el magisterio y la forma de hacer de Juan Pablo II, Benedicto XVI y el papa Francisco está resaltando aspectos de la acción evangelizadora de la Iglesia. Es decir, el Papa está evangelizando con sus homilías, discursos, intervenciones públicas, cartas y también con su testimonio de vida. La experiencia, según dicen los medios de comunicación, está significando una llamada fuerte a la conciencia, comportamientos y forma de actuar de católicos y también de personas alejadas de la Iglesia.

Lo importante es que hagamos caso a lo que dice el Papa, creo que el papa Francisco lo está haciéndolo de maravilla, es un testigo de Jesucristo en lo que dice y lo que hace. Pero lo importante es que no nos quedemos en el Papa, sino que cada uno descubra cuál tiene que ser su misión en la Iglesia, qué comportamientos y actitudes tiene que tener en la vida pública.

Este aspecto para mí es muy importante, porque el peligro, tanto dentro como fuera de la Iglesia, es pensar que una institución, un organismo o una organización humana puede funcionar bien, porque una persona lo hace bien. Pero una organización humana, en este caso la Iglesia, fundamentalmente tiene que apoyarse en Dios y lo importante es que cada uno asumamos nuestro compromiso.

El papa Francisco nos  recuerda aspectos del Evangelio que teníamos olvidados, a lo mejor, y nos los dice de una forma nueva y nos está tocando por dentro, a mucha gente. A partir de ahora, tiene que surgir la compresión de cada uno y el compromiso de cada uno en la vida familiar, social y pública que manifieste lo que significa ser creyente, ser cristiano hoy.

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