"En la montaña, si te equivocas, te matas"

Sebastián Álvaro, (Madrid, 1950). Director de "Al filo de lo imposible" desde 1981 hasta 2008. 

Sebastián Álvaro.Después de casi tres décadas realizando y dirigiendo el programa "Al filo de lo imposible" de TVE, Sebastián Álvaro fue víctima del ERE de la Televisión Pública en 2008, que prescindió del periodista, después de 41 años trabajando en 'la casa'. Ha realizado más de 300 documentales, que han dejado patente la ingente capacidad aventurera de este madrileño. El Club Alcarreño de Montaña le ha invitado para que inaugure la XXVIII Semana de la Montaña.

Pregunta: Ha viajado por casi todo el mundo, Guadalajara es insignificante, pero, ¿La ha incluido en sus aventuras?
Respuesta: He hecho mucho parapente en La Muela, cuando empecé a volar, y he venido con muchos amigos, conozco bastante bien la provincia. Pero los últimos años, me paso más tiempo fuera de España que en España, y eso hace que muchos años haya ido más veces al Himalaya y al Karakórum que al Pirineo. Son ese tipo de contradicciones con las que hay que vivir. De todas formas, pienso que lo que tengo más cerca, cuando tenga una vida más tranquila, lo terminaré haciendo, pero de momento no tengo una vida más tranquila.

P: ¿Es buena o mala la publicidad del montañismo en televisión a través de programas?
R: Depende. La televisión y la energía atómica son buenas o malas dependiendo de cómo se utilicen. La energía nuclear es buena si se utiliza para producir energía eléctrica o para determinados tratamientos contra el cáncer; para hacer la bomba atómica, pues es mala. Lo mismo ocurre con la publicidad y marketing en montaña. Que haya empresas que vean el montañismo como un deporte capaz de ser impulsado y publicitado, me parece estupendo. Ahora bien, el que el alpinismo se termine convirtiendo en un circo, me parece muy malo.

P: ¿Se puede evitar? ¿Cómo?
R: A los alpinistas nos compete hacer que la ética, que ha movido los valores de los montañeros desde hace 200 años, se respete, son nuestras reglas del juego. No me gustan los tramposos, ni jugando al fútbol ni haciendo montaña. Aunque, bien es cierto, que los últimos tiempos, con la historia de las expediciones comerciales al Himalaya, el hecho de que haya aparecido mucho dinero entorno a una actividad deportiva (montañismo es deporte y mucho más), ha provocado en algunas montañas (fundamentalmente, Annapurna, Everest, Cho Oyu) la aparición de efectos indeseables, como que un tipo no auxilie a un hombre que se está muriendo. Cosas que nunca habían ocurrido en el ámbito de la montaña. Es a nosotros, los montañeros, a quien compete.

P: En 2002, se celebró el Año Internacional de las Montañas. ¿Era necesario? ¿Qué nivel de protección tienen?
R: En España, tenemos una legislación que no es mala, pero que muchas veces, se incumple y hay casos muy dispares. Los Parques Nacionales tienen una legislación tan rigurosa que casi no se puede tocar nada y, por otro lado, la montaña que queda justo al margen del Parque se está arrasando para construir una estación de esquí. Creo que el grado de protección de las montañas tiene que ver con el grado de civilización de la sociedad. La cultura de las montañas nace en la Europa ilustrada, de la Ilustración y la Ciencia, que no fue buena época para España, puesto que el Imperio estaba en decadencia y, en buena medida, esa cultura no la hemos adquirido suficientemente. Hay un apartado, que nos aleja mucho de los países europeos, que tiene que ver con nuestro carácter civilizado. Somos un pueblo, aún, bastante bárbaro; bastante incivilizado en muchos aspectos y tenemos que ir ganado esa cultura poco a poco.

P: ¿Incivilizados? ¿Por ejemplo?
R: Por ejemplo, no porque seamos capaces de meter un bulldozer y arrasar una montaña y dejarla plana, eso nos hace más fuertes, sino más pobres, porque estamos perdiendo un patrimonio paisajístico considerable. En buena medida, hemos urbanizado casi toda la costa y, ahora, de repente se ha descubierto el valor paisajístico de las montañas y se les ha convertido en objetos comerciales. Las montañas además de lo que son, nos sirven como espíritu, son alimento para el espíritu. Las necesitamos. Necesitamos lugares que estén a salvo de la depredación, de la contaminación, de la urbanización humana, necesitamos poder pasear con tranquilidad por un sendero y necesitamos ver el río limpio y necesitamos respirar aire no contaminado y necesitamos el silencio de las montañas para demostrarnos a nosotros mismos lo que somos y que podemos ser mejores.

En la medida de que no protejamos suficientemente, no sólo las montañas, sino el resto de paisaje que aún queda en España y que es magnífico, nos faltará mucha cultura y mucho grado de civilización.

Junto a los organizadores de la Semana de la Montaña.P: Este año, ha habido más muertes de montañeros, ¿Se ha perdido el respeto a la montaña?
R:
No. Ha nevado más. Ha nevado como hacía años que no ha nevado y este año vamos a tener casi tantos accidentes mortales como Suiza en un año. Eso quiere decir que ha sido un año, meteorológicamente, complicado. Por otro lado, va más gente a la montaña. Y, por último, en efecto, falta seguramente determinada experiencia montañera para saber que, un día, a pesar de ser domingo que es el día que tienes libre, hay riesgo de aludes, no hay que ir a la montaña, sino quedarse en casa. Pero eso forma parte de una cultura montañera de la que nos hemos sentido muy alejados y que, sólo en los últimos 30 años, hemos recuperado. En ese sentido, creo que "Al filo de lo imposible" ha sido vital en el aspecto de recuperar la cultura montañera y el ambiente de protección de la naturaleza y las montañas y cuidado del medio ambiente. Eso es algo que se tarda en aprender. Quizá en dos generaciones, cuando digan en televisión que va a nevar y que hay riesgo cuatro de aludes, es probable que la gente se lo piense antes de ir a la montaña.

P: Ven "Al filo de lo imposible" y creen que pueden hacerlo...
R:
No, en el programa, se ve que, si llegamos a una montaña y hay nevadas, siempre se cuenta que hemos esperado varios días hasta que la nieve se asiente y se transforme. Esto sucede bien por el sol, que la derrite y se convierte en hielo, o por la propia presión del manto de nieve que ha caído, se va transformando. La parte de nieve que no se transforma, se cae, la montaña la suelta, en forma de aludes, avalanchas, etc. De siempre, después de una gran nevada, hay que esperar dos o tres días. No puedes. Al mismo tiempo que está nevando, no puedes subir, porque se te cae el monte encima y eso vale para el Himalaya y para el Ocejón. Es ley física, lo que pesa más y no está bien adherido al suelo, termina cayendo y lo sensato es no estar debajo cuando caiga.

P: ¿Le falta algún imposible que intentar hacer posible?
R:
(Con mucha guasa) Llamé el otro día a Claudia Schiffer y no se puso, pero no pierdo la esperanza (ríe). Me quedan muchos proyectos por hacer que espero que, mientras tenga salud y algo de suerte, pueda seguir haciendo. Este año, tengo tres expediciones muy duras al Himalaya. Una con el Equipo Femenino Alpinista Español, a una torre de roca del Karakórum, una expedición completamente femenina.
Luego, vamos a tratar de batir el récord de paramotor, con el campeón del mundo, que es un granadino de la mejor gente que hay ahora en parapente y paramotor. Trataremos de llegar a los 8.000 metros, sobrevolar una montaña de 8.000 metros con un trocito de plástico que no está mal.
Y, post-monzón, es decir, en septiembre-octubre, vamos a hacer una expedición con dos alpinistas, de los mejores que tenemos en España, Jordi Corominas y Jordi Tosas, que estuvieron conmigo el año pasado intentado el rescate fallido de Óscar Pérez. Trataremos hacer la cara sur del Lhotse, que está considerada una de las escaladas más difíciles y peligrosas de la Tierra.

Tengo retos imposibles todavía y lo que espero es seguir teniendo capacidades y posibilidades de poder hacerlos, con prudencia y sensatez, sin prisa, con cabeza, porque la cabeza es fundamental en este negociado. Cuando acometes otro tipo de retos, sean empresariales o deportivos, lo que diferencia la montaña de esos otros retos o de otros deportes, es que la montaña, si pierdes, no puedes volver a intentarlo, si te equivocas lo más probable es que o pierdas a un compañero o te matas. Hay que ser muy prudente.
Se pueden acometer retos, que la mayoría de la gente puede considerar imposibles, si los acometes con prudencia, con sensatez, rigor y método es probable que termines saliendo.

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