“La administración no se hubiera lanzado a construir el colegio Luz de Yebes”

María Ángeles García (Guadalajara, 1957). Consejera de Educación

Acaba de dar una rueda de prensa en la Delegación de la Junta sobre becas de investigación. A pesar de la avalancha de datos que ha ofrecido, la consejera de Educación, María Ángeles García (Guadalajara 1957), no se ha despeinado un pelo. Maestra de profesión –y de vocación–, ha ejercido su profesión durante 30 años tanto en la capital como en más de media docena de pueblos de la provincia. Con responsabilidades de Gobierno lleva poco más de 15 meses, aunque durante cinco años estuvo al frente de la Delegación de Guadalajara. Los que la conocen dicen que es una mujer que los tiene «bien puestos». Sin embargo, responde reflexivamente la entrevista y no busca el titular fácil. Eso sí, reconoce que es menos complicado lidiar con un hijo periodista que con su labor diaria.

P.- Lleva más de un año al frente de la Consejería de Educación. Durante todo este tiempo, ¿cuáles han sido los mayores logros de su gestión?
R.- El objetivo fundamental que perseguimos el equipo que estamos en Educación, incluyendo los profesores y los centros, es el éxito de todos los alumnos. Uno de los logros que hemos conseguido en este tiempo es seguir aumentando los titulados en cuarto de la ESO, que en estos momentos se sitúan por encima del 79%. Cuando cogimos las transferencias en el año 2000, esta cifra la teníamos ocho puntos por debajo. De manera sostenida se ha ido aumentando la cifra durante todos los cursos. Este último año ha sido un punto lo que ha se ha incrementado.

P.- Y esa pretensión que todavía no ha alcanzado, pero que le hubiera gustado conquistar, ¿cuál ha sido?
R.- Algo que todavía no se ha conseguido, y que es imposible alcanzarlo durante este tiempo, es reducir el abandono del sistema educativo. Y es imposible llegar hasta ello porque los niveles que tenemos de abandono son importantes. Pero también es verdad que, en este último año, ha habido una reincorporación impresionante de unos 8.000 alumnos más en relación al curso anterior, tanto en Formación Profesional como en Adultos.
Nosotros tenemos un plan con 100 medidas para evitar el abandono prematuro del sistema educativo. De ellas, algunas las hemos puesto ya en funcionamiento porque eran urgentes, y otras todavía las estamos negociando. Sabemos que ha habido decisiones que han favorecido el retorno, pero tampoco nos engañamos. Somos conscientes que parte de los datos de retorno de este curso se deben a la crisis. Pero también, estamos convencidos de que muchas de las decisiones que implementamos favorecen esta situación. Por ejemplo, durante el verano hemos puesto en marcha con los ayuntamientos un programa interesantísimo, el de extensión educativa, dirigido a chavales que iban mal en los colegios, y a los que se les proporcionaba clases durante la época estival. Los estudiantes que han asistido a esas clases, se han presentado a los exámenes de septiembre y han aprobado.

P.- En este sentido, ¿qué le parece la propuesta del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, de aumentar hasta los 18 años la edad obligatoria escolar?
R.- A mí no me parece mal. Todo lo que sea dar formación a la población es magnífico y un avance. Lo que pasa es que hay que ordenarlo bien. Lo que no podemos es tener en las clases a muchachos que no quieran estar en ellas, porque no sólo no aprenden ellos, sino que no dejan aprender a los demás. Hay muchas posibilidades. Ahí queremos compatibilizar trabajo para el que quiera y formación. No consistiría en incluir a todos en la misma clase, porque eso sería un error.

P.- Sin embargo, esta obligatoriedad, en otros países de la Unión Europea como Reino Unido (donde también se estudia hasta los 18 años), parece que no ha tenido buenos resultados en cuanto a reducción del fracaso escolar…
R.- Claro. Si se hace de acuerdo a la expresión “Café para todos” puede ser una barbaridad. Pero si se ordena bien, habría resultados diferentes. Por tanto, lo de la obligatoriedad hasta los 18 años sí, pero bien organizado.

P.- ¿Qué le parecería aumentar el número de días lectivos a lo largo del curso?
R.- No nos lo hemos planteado, porque llevaría consigo una polémica. Entendemos que con los 175 días existentes en la actualidad bien aprovechados son suficientes. De hecho, estamos en la media de los países de la OCDE en cuanto a tiempo lectivo.

P.- En cambio, hay muchos padres que se quejan de las pocas jornadas de clases de sus hijos. A esos progenitores ¿qué les diría?
R.- No tengo noticia de esa queja. Sin embargo, ahora mismo, existe un tiempo lectivo matutino. Y luego, se ofrecen actividades extracurriculares, programas de acompañamiento para los estudiantes que van mal, deporte escolar… Hay muchas iniciativas. No tiene que ser la totalidad horario lectivo, ya que, el conjunto de asignaturas y las propuestas extraescolares forman un compendio que es el tiempo de permanencia. Por ello, yo creo que no son necesarios más días de clases.

Nosotros tenemos un plan con 100 medidas para evitar el abandono prematuro del sistema educativo. De ellas, algunas las hemos puesto ya en funcionamiento porque eran urgentes, y otras todavía las estamos negociando

P.- Uno de los aspectos más polémicos de los últimos tiempos es Educación para la Ciudadanía. ¿Qué opina sobre esta materia?
R.- Me parece una asignatura imprescindible. Y no es algo que diga yo, sino que lo afirman todos los países de la Unión Europea. De hecho, en 2002,  todos los estados de la UE firmaron un acuerdo para que los sistemas formativos diesen prioridad a la educación como ciudadanos. Porque se vio en ese momento que, en Europa, estaban comenzando a darse muchos brotes de nacionalismo extremo, xenofobia, racismo… Aquí, la forma de implementar la decisión, fue Educación para la Ciudadanía, cuyo contenido está de acuerdo con la Declaración de los Derechos Humanos y la Constitución.

P.- ¿La religión debería estar fuera de las escuelas?
R.- Hay unos acuerdos con la Santa Sede y con otras religiones, para que en la escuela se pueda impartir cualquier enseñanza religiosa.

P.- Con el resto de creencias, además de la católica, ¿se ha programado algo?
R.- Con otras religiones, de momento, no estamos haciendo nada. Sólo se imparte religión católica.

P.- Cambiando de tema, ¿qué buscan con la Ley de Educación de Castilla La Mancha que están redactando?
R.- Mi prioridad es que la norma sea de consenso. Y, por ello, estoy dispuesta a ceder en cosas. Además, todos los logros que había conseguido el sistema educativo en estos años de transferencias se han plasmado en esta ley para que se mantengan.

P.- ¿Qué propuestas han aceptado del PP para esta norma?
R.- Al PP y al PSOE (las dos formaciones con representación en el Parlamento regional) les entregamos el borrador en junio, y de momento no nos han hecho ningún tipo de propuesta. Este retraso creo que no se debe a nada. Es que ellos (ambos partidos) tienen su foro en las Cortes. Nosotros les dimos el texto en junio, cuando se lo hicimos llegar al Consejo Escolar autonómico, con el fin de que tuvieran tiempo de estudiarla.

P.- Hace unas semanas, el sindicato STE realizaba su congreso regional en Guadalajara, y una de sus propuestas era incrementar la inversión en educación hasta un 7% del PIB. ¿Qué le parece esta reclamación?
R.- Que se puede proponer subir al 7% ó al 8%. El 6% (dato en el que se encuentra Castilla La Mancha) todos los profesionales del sector lo hemos considerado una cifra mítica y suficiente. En educación, el éxito no sólo depende de la inversión, que es necesaria. Cuando se llega a unos niveles, hay que centrarse en otros asuntos, como, por ejemplo, la participación de las familias en el proceso de aprendizaje.

R.- Sin embargo, cuando hay elecciones a consejos escolares, la participación de los padres se encuentra en unos porcentajes mínimos. ¿Por qué?
R.-
Quizá los progenitores no vean la utilidad de la participación. En este país, llevamos relativamente poco tiempo de democracia, y no está instaurada la cultura de la participación en ningún colectivo. Además, los padres no deben saber que los consejos escolares se constituyen como un órgano de Gobierno colegiado de los centros.

Educación para la Ciudadanía es una asignatura imprescindible, cuyo contenido está de acuerdo con la Declaración de los Derechos Humanos y la Constitución.

P.- ¿Qué le parece la medida planteada por la Comunidad de Madrid para dar el rango de Autoridad Pública a los profesores? ¿Es efectiva de cara a unos alumnos conflictivos?
R.- Se trata un anteproyecto del Gobierno de Madrid del que todavía no conocemos el texto. Es una extralimitación de la comunidad madrileña. Esa legislación no la podemos hacer las Comunidades Autónomas. Es una normativa que se tiene que realizar a nivel estatal. Además, esta medida no le confiere autoridad al profesor. Lo que hace es aumentar las penas al que comete una agresión a un docente.
En 2008, hubo una orden de la Fiscalía General del Estado a todas las fiscalías de España diciéndoles que, dependiendo de la agresión, considerasen al profesor como autoridad pública. Eso es lo que hemos incorporado a la Ley que estamos elaborando en la región. Siempre que haya algún tipo de agresión, daremos cuenta a la Fiscalía. Ahí, no estamos vulnerando nada ni legislando en un asunto que no nos compete.
En este mismo sentido, nosotros tenemos un decreto de convivencia que puede conferir mucho respeto al docente si se implementa bien. La posibilidad de que existan alumnos y profesores mediadores, la realización de la carta de convivencia, la formación en convivencia…es lo que da autoridad moral al docente.
En cualquier caso, habrá  que preguntar a los profesores si quieren poseer dicho rango legal, por que esta declaración lleva unas ventajas y unos inconvenientes.

P.- ¿Cuáles serían los inconvenientes?
R.- Que si se comete algún delito, la pena sería mucho mayor.

P.- Centrándonos en un ámbito más local, ¿qué opina sobre la actuación del Ayuntamiento de Guadalajara a la hora de combatir la plaga de pulgas aparecida hace unos días en el colegio de Las Lomas?
R.- No me ha parecido bien la forma en que ha actuado el Ayuntamiento. Si han fumigado varias veces y han visto que no ha sido la solución, lo que tienen que hacer es quitar el circuito canino de las cercanías del centro escolar. Porque, de lo contrario, el problema se va a seguir reproduciendo.

P.- Otro de los asuntos que ha estado en el candelero ha sido el del colegio Luz de Yebes. ¿Cómo está la situación en la actualidad?
R.- Hemos firmado un convenio. Los alumnos que viven en Yebes tienen su plaza gratis en la localidad, y los chavales que llegan desde Alovera, Cabanillas o Guadalajara cuentan con su plaza gratis en sus respectivos municipios. No íbamos a convenir alumnos que no eran de Yebes. Entonces, a la solución que hemos llegado ha sido firmar un convenio, y subvencionar a los estudiantes residentes en Yebes con la misma cantidad con la que subvencionamos a otros conciertos. Eso no va a hacer viable el centro, porque es enorme y con muchísimo alumnado. Otra vía que estamos explorando es poder hacer un convenio para financiar la enseñanza a alumnos de entre cero y tres años. Tengo que decir que somos la única administración que ha hecho un esfuerzo por ayudar a los gestores del centro.

P.- Quizá, a la hora de construir el colegio, ¿sus promotores tendrían que haber comenzado con la mitad de instalaciones?
R.- Por supuesto. La administración pública no se lanzó a hacer eso porque era un riesgo. Es verdad que la provincia parecía que no iba a dejar de crecer nunca. Pero todo el mundo debería haber pensado que eso tenía que acabar y que era un riesgo meterse en este tipo de inversiones. Lo que sí quiero dejar claro es que lo que hemos hecho con el colegio Luz de Yebes es convenir y no concertar.

P.- ¿Qué distinción hay entre estos dos conceptos?
R.- La diferencia es que un concierto se encuentra incluido dentro de la orden que regula este tipo de acuerdos y duran un tiempo determinado. Hacer un convenio es totalmente distinto. No da la seguridad que ofrece un concierto, porque sigue siendo un centro privado que cuenta con una serie de plazas con financiación.

P- ¿Cómo está el campus de Guadalajara?
R.- Tenemos el proyecto de urbanización interna, que creo que lo vamos a poder sacar a licitación antes de que termine el año.

P.- En estos días ha comentado que existían problemas con la urbanización externa ¿Qué ha pasado?
R.- Parece que lleva cierto retraso la urbanizadora, que es la que ejecuta los trabajos. Pero el Ayuntamiento está pendiente de este tema porque a todos nos interesa. En este sentido, siempre ha habido una lealtad institucional que yo no quiero romper.

P.- ¿No hubiera quedado mejor la universidad en el centro de la ciudad?
R.- ¿Dónde? Un campus y un parque científico y tecnológico con el contenido y la capacidad que va a tener el de Guadalajara es imposible. No hay otro sitio. Por eso, nos hemos tenido que plegar a los inconvenientes de ese lugar.

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