“Para acabar con el problema de la violencia intrafamiliar, hay que atacar las causas, la ley sola no sirve”

Mina de Archila, profesora de la Universidad del Itsmo de Guatemala
Esta afirmación la pronunciaba la profesora Mina Archila, una de las expertas que han acudido al congreso nacional “Discriminación por razón de edad y sexo” que se ha celebrado durante tres días en el Conservatorio de Música de Guadalajara y en el que han participado más de 50 estudiantes de la Universidad de Alcalá de Henares.

Mina de Archila, profesora de la Universidad del Itsmo de Guatemala ha participado esta semana en el Congreso nacional “Discriminación por razón de edad y de sexo: retos pendientes del estado social”, en el que han colaborado IDADFE, la Universidad de Alcalá y el Imserso a través del Proyecto I+D+I 15/2008.

Es una mujer tranquila, dialogante y con una sonrisa casi permanente en el rostro. Además, habla con mucho conocimiento de causa del tema mujer, familia y violencia intrafamiliar, puesto que está muy formada en el tema.

Ha sido profesora del área de humanidades durante 10 años, es licenciada en Educación, tiene un máster en Asesoramiento Académico Personal por la Universidad del Itsmo, una maestría en Matrimonio y Familia de la Universidad de Navarra (España), es orientadora y terapeuta familiar. Hace orientación a matrimonios, algo relevante en el tema que se trataba: violencia intrafamiliar.

Por otra parte, realiza asesoramiento académico personal, lo que le ha permitido conocer los ámbitos de vida de los estudiantes de la Universidad que, en su mayoría, son mujeres. Así, ha podido ir viendo cómo son las situaciones familiares en Guatemala y cómo se desenvuelven las situaciones entre padres e hijos, entre los propios cónyuges para mantener el equilibrio y la estabilidad en los hijos.

Hablamos con ella para ver si es posible realizar un dibujo de la sociedad de su país. La profesora Archila aporta los datos que han obtenido de un estudio realizado por la doctora Mª Sofía Aguirre, contratada por una ONG llamada Familia, Desarrollo y Población (www.fadep.org). Querían estudiar la situación de las familias de Guatemala, sobre todo, en el aspecto económico.

El estudio permitió comprobar la estructura familiar. “Contrario a lo que se pensaba, la mayoría de la gente en Guatemala es casada y mantiene unas uniones de hecho estables, no son matrimonios formales. Esto se debe a que la mayoría de la población es indígena. Esta unión de hecho es equivalente a un matrimonio natural, con el ánimo de perdurabilidad, criar y educar a los hijos” explica la profesora.

Este tipo de matrimonios son consecuencia de varios problemas: que no hay infraestructura para registrar a los habitantes del país, los 33 años de conflicto armado que destruyeron la infraestructura y que la Iglesia Católica no llega a todas partes. Pero a pesar de todo, siguen manteniendo sus uniones de hecho muy perdurables, la mayoría durante toda la vida.

Archila compara el ámbito europeo con el guatemalteco, porque en nuestro continente los países más desarrollados económicamente registran modelos familiares más inestables. “Me alegro de encontrarme en este auditorio con gente tan joven, que está comenzado su vida, para trasmitirles que se planteen una cuestión: qué clase de vida quieren ahora para ver qué tipo de futuro tendrán” comentaba la profesora.

Violencia intrafamiliar

Dado el tema que se trataba, igualdad, y el asunto sobre el que venía a hablar, violencia. Le preguntamos si hay mucha violencia intrafamiliar en Guatemala. Proporcionó varios estudios cuyos indicadores prueban que hay un alto grado de violencia intrafamiliar y, sobre todo, contra la mujer. Aunque, hizo hincapié en la necesidad de fijarse en las causas que originan esta violencia.

Argumentaba que costumbres como el consumo de alcohol genera mucha violencia intrafamiliar. “El consumo de alcohol es un hábito muy extendido, se consume mucho en Guatemala” decía y expuso un ejemplo singular.

Un grupo de mujeres en el norte de la República decidieron prohibir en el ámbito de su municipio el consumo de alcohol. “Hicieron guerra contra bares y cantinas, cuando veían a un borracho, lo detenían. Entonces, se comprobó que las mujeres organizadas tienen el control de la población y la violencia intrafamiliar se vino hasta abajo. Es decir, que en su sano juicio, no hay golpes, no hay violencia. No se puede generalizar la violencia, hay que ver las causas. Normalmente, se ataca el agente, pero no el problema” argüía.

Para esta humanista, las leyes son importantes, porque son el ordenamiento que permite un desenvolvimiento social, pero cuando uno trata de resolver problemas sociales, la ley no es la que da la solución. “Estas mujeres han querido generalizar su propuesta y ha tenido una respuesta positiva. Creo que si se consigue trasladar a otros ámbitos, dará como resultado una baja de violencia doméstica e intrafamiliar considerable” afirmaba Archila.

Asesinatos de mujeres

Cuando la violencia se exacerba, se convierte en asesinato. En Guatemala, hay una ley que regula los asesinatos de mujeres. Sin embargo, Archila quiso hacer una diferencia entre los asesinatos. Explicaba que, hace años, hicieron un estudio sobre niños que viven en la calle. Descubrieron que la mayoría son hijos de mujeres con múltiples parejas.

“Los niños terminan en la mara y las niñas, se prostituyen o acaban en maras también” explica y añade que hay otras causas que pueden influir en que las mujeres terminen muertas como el tráfico de drogas. Archila también indicó como problema que se están popularizando “religiones” no cristianas, como vudú y rituales satánicos, que están provocando muchos asesinatos.

“La corrupción, el tráfico de drogas, los rituales satánicos, las maras, la prostitución… Eso no nos permite saber por qué mueren las mujeres y sería interesante saberlo para poder atajarlo” decía Archila y matizaba un aspecto interesante: “También, mueren muchos hombres y habría que ver porqué mueren”.

“Hay que ver las cosas con objetividad, no hay que sesgar los números, sino ver las causas y saber si la mujer ha muerto a manos de su conviviente o de una mara o de qué” aseveraba la profesora.

Hacía una reflexión curiosa: “Creo que la política de género tampoco es la solución en Guatemala, porque nuestros problemas son de otra índole, como que no hay acceso a la educación, hay mucho analfabetismo, hay problemas en el sistema de salud” enumeraba.

Y lanzaba una pregunta : “¿Cómo puedes enseñar a una mujer a que se defienda si no tiene herramientas como saber leer y escribir?” Que después respondió: “Hay que empezar por el principio. Favorecer que tengan acceso a la educación y una educación de calidad. La mujer que lee y escribe tiene acceso a muchas fuentes de información. Y más de formación”.

Añadía que en Guatemala, hay otro problema y es que, como más del 60% de la población es indígena hay muchas lenguas. Ahora, han aprobado una ley que obliga a impartir los primeros años de escuela en la lengua propia de cada localidad. Después, ya pasan a la castellanización.

“Por otra parte, cuando la mujer lee y escribe, la salud familiar mejora, porque le das una hojita donde explique cómo consumir el agua y otros hábitos sanos que evitan que la familia enferme y ella lo sigue. Si no tienen salud, es otra forma de violencia. Hay muchos tipos de violencia” manifestaba Archila.

“Una mujer educada educa a sus hijos a que respeten a las mujeres y así, se evitará la violencia” aseguraba.

España-Guatemala, ¿parecido o distinto?

Por último, le preguntamos sobre el comportamiento de los guatemaltecos emigrados. Exponía Archila que hay personas que al emigrar se adaptan perfectamente a las costumbres del país que acoge y otras que conservan sus costumbres, independientemente del país que procedan.

En el caso de los habitantes de Guatemala, sin datos, sino con la percepción de personas que ella conoce, Archila manifestaba que los guatemaltecos “solemos integrarnos bien. Sobre todo, se emigra a EEUU. Es verdad que los valores familiares y religiosos suelen conservarse, pero el consumo de alcohol en EEUU se reduce enormemente porque si no, no se conserva el trabajo” expresaba.

Y concluía sonriendo: “La gente quiere integrarse y, por eso, cambia sus hábitos cuando llega a otra sociedad. No he tenido noticia sobre guatemaltecos violentos, violadores de la ley… Solemos ser gente tranquila”.

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