Rafael Soler. Rafael Soler.

Poesía sobre amor “aunque nos abandone una noche de puntillas”

Entrevista a Rafael Soler, que presenta su nuevo poemario “Ácido Almíbar” en Guadalajara, el miércoles 22 de enero, de la mano de Fundación Siglo Futuro

Pregunta: El título de su libro, “Ácido almíbar”, un oxímoron, ¿es una declaración de intenciones?
Respuesta: Es, sí, un aviso a navegantes, en este caso lectores. La vida siempre ofrece una cosa y su contraria, y ay del que se confíe y baje la guardia. Y si vives con pasión, más. Bienvenidas sean las heridas si nos curan, las traiciones si de ellas aprendemos, el amor, aunque nos abandone una noche de puntillas dejando en tedio lo que fue temblor. Ácido almíbar, sí.

P: ¿Cuántos poemas incluye? ¿Existe una temática o son composiciones sueltas?
Respuesta: El libro está organizado en siete capítulos, con un total de sesenta y ocho poemas. Y hay una historia, que empieza el día en que sin consultarnos “nos nacen” - ¡vaya falta de respeto, que diría un castizo! – y solo concluye más allá del tanatorio, cuando ya eres ceniza solventemente envasada en la urna funeraria que te tocó en desgracia. Y en medio, cuanto nos ocupa y acompaña en nuestro despistado deambular como mortales: cercanos, pelmas, traiciones, el amor, la soledad, y títulos como “Caso cerrado” o “Galería de afines y cercanos” que permiten intuir su contenido

P: ¿Cuánto tiempo ha estado escribiendo el poemario?
R.  Cuatro años, festivos y vacaciones incluidas. Cuando la musa viene hay que atenderla como se merece, aunque a veces no te dé ni agua. La mía tiene sus rarezas, y es muy posesiva: “¡olvídate de escribir novela., o esas pamplinas de relatos cortos! ¡O mío, o de nadie!”

P: ¿Va dirigido a un público concreto o es para todos los públicos?
R. Quiero pensar que mis poemas admiten lecturas sucesivas, y en todas puedes encontrar algo nuevo. Poemas en todo caso de digestión lenta, que diría un estupendo. Me arriesgaré: poemas para todos, y que cada uno encuentre lo que no busca.

P: El mundo poético ha sufrido una importante pérdida los últimos días, Juan Gelman, ¿ha influido de alguna forma en su poesía?
R. Todo gran poeta deja siempre huella. Don Juan Gelman era grande. Teníamos algún amigo común. Dejó huella.

P: De enero a enero. Hace un año se presentaba en Guadalajara la reedición de “El corazón del lobo” y ahora, nuevo poemario. ¿Casualidad?
R. ¡No había caído en ello! Pero es un buen dato, pues la novela sigue dando mucha guerra. Esperemos que esta presentación en Guadalajara, que es como mi segunda casa, traiga también suerte

P: En esta ocasión, viene de la mano de Fundación Siglo Futuro
R. Agradezco mucho a la Fundación, en la persona de Juan Garrido y sus patronos, la oportunidad que me brinda con esta presentación de mi nuevo libro. En tiempos oscuros donde lo mediocre y banal manda, iniciativas que favorezcan la cultura tienen mucho de heroico. La Fundación Siglo Futuro continúa en el empeño, y tiene el reconocimiento de toda la gente de bien.

P: Después de un largo silencio, desde 2009, está publicando mucho, ¿mucha contención que tiene que expresar ahora?
R. No tanto, y solo poesía. El resto son traducciones a otros idiomas, la reedición de “El corazón del lobo”, y dos antologías. Pero libros nuevos tres, que responden a un único concepto, a un gran titular podríamos decir: “Vivir es un asunto personal”. Ya de muy pequeño, según me contaron luego, yo solía decir cuando alguien quería cambiarme el rumbo:”¡Cada uno con sus ganas!”. Pues eso

P: ¿Por qué no publica narrativa? ¿Necesita poesía el mundo?
R. Publicaré novela, cuando toque. De momento manda el poeta. Y claro que el mundo necesita de la poesía. ¿Sabe por qué? Porque la poesía es siempre la personal mirada que del mundo tiene el poeta, y puede ofrecernos claves que no encontraríamos de otra manera. El poeta es un superviviente asido a su madero, y está bien que así sea, siempre que nos cuente lo justo, y lo cuente bien y sea verdad.

P: ¿Cree que la poesía llega adecuadamente a los jóvenes en los colegios?
R. Poco. Nuestros jóvenes están recibiendo una formación muy “visual”,  donde priman la inmediatez y lo superficial - ¡qué inquietante la palabra “navegar”! – en detrimento de la reflexión y la re-creación. Una imagen impacta, y un verso también. Ambos pueden estar destinados a permanecer, uno en la memoria y otro en el corazón. No son antagónicos, pero ojo: la lectura es imprescindible en la educación sentimental. Si hay que elegir entre un DVD y un libro, siempre un libro. Y tengo la impresión que pocos jóvenes tomarían esa opción.  

P: ¿Sirven los festivales poéticos para la difusión?
R. Poco, pero tampoco pueden hacer mucho más: incluir a la Poesía por unos días en la agenda de lo cotidiano. Asisto a ellos con alguna frecuencia, y son puntos de encuentro muy interesantes para conocer mejor los empeños y hallazgos de colegas. Siempre vuelves mejor tras asistir a un Festival, aunque sea muy endogámico. Pero contribuyen poco a la difusión de la cultura, salvo que por tal se entienda el fugaz impacto mediático, cuando se da, que esa es otra.

P: Convénzanos: por qué debemos leer poesía.
R. Acudo a una sentencia muy contundente de mi colega, excelente poeta y amigo Javier Lostalé: “Quien lee vive más”. Le recomiendo la lectura del libro que lleva por título esa frase, y que publicó recientemente la editorial Polibea. Leer para vivir, vivir leyendo, ponga usted el orden que quiera, pero lea poesía. Un poema, solo uno, puede salvarle como a mí la vida.000
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