Torija Arroyo, limpiezas y arbitrajes

Torija Arroyo, limpiezas y arbitrajes

PAISANAJE DE GUADALAJARA

El almuerzo de media mañana es un placer cuando ya llevas unas horas dando vueltas a la ciudad. Viene bien por el alimento pero también porque siempre aparece alguno que te saca de las tareas con una conversación corta e interesante, de las que gustan. Eso si no es periodista el que te encuentras y te saluda con un “¡Hombre, Jesús!, ¿qué tal la vida de limpiador de cristales?”...  Y es que Jesús Torija Arroyo hace tiempo que pone claridad en los establecimientos públicos limpiando sus cristales con su pequeña empresa. Pero también era juez... de futbolistas; el árbitro Torija Arroyo sigue siendo el árbitro que más alto ha llegado, pitando regularmente en 2º división de fútbol.

Es hombre que no para; no termina una cosa cuando ya da indicaciones a sus operarios para la siguiente. “Esta economía te obliga a hacer mucho para cobrar menos, porque si no no se llega”. A Jesús no le sobra el tiempo... yo creo que si pudiese admitiría donaciones de tiempo libre, pero saca un ratito para el café.

“Ha habido crisis, pero como ésta... La cosa se paró mucho con la construcción en retirada y eso ha llegado casi hasta ahora mismo. Y claro sin obras no hay limpiezas, ni casas, ni cristales para limpiar”

 Jesús está hecho a conversar y también a los micrófonos porque fue árbitro hasta que se lo permitió la edad.  Es inevitable mirar atrás y recordarle pito en boca. “Pues claro, hombre. Fueron muchos años y ya en primera y segunda división todo tiene más eco. Regularmente mi categoría era 2ª División, aunque como juez de línea o cuarto árbitro participen en encuentros de 1ª. Así llegué a pitar algún partido por lesión del principal.”

Pero es que además de limpiador profesional y árbitro es el chico de La Pilar, la de la tienda de frutos secos del paseo de San Roque, ¡La responsablesde las caries – ella no, las golosinas- de media Guadalajara!... “Si, pero ya el edificio es otro y los críos hace tiempo que terminamos el colegio. Fue famosa la tienda de mi madre, si”.  Y además daba igual que fueran con su hijo a clase, al pupitre de al lado, que le costaban lo mismo. “Si, si me querían que no fuese por sus chucherías”.

El desayuno se acaba y con él la conversación pero aún hay tiempo de revisar el presente de esta Guadalajara de 2016, el año de los dos veranos, el de siempre y lo de ahora. “Pues hombre, aún te puedo contar de memoria las grúas que están operando hoy en día y también que cierran todavía muchos pero se está abriendo más negocio. Lo veo lento, pero hay algo de mejora”. Si, pero en fútbol seguís equivocándoos en lo mismo... “es que eso no cambia, el ser humano se equivoca más que acierta y los árbitros son humanos. Yo fui futbolista en el Depor y a los 15 años cambié porque arbitré en una pachanga y me gustó; pensé que también es bonito impartir justicia deportiva, aunque seamos humanos”

Pues sí, sois humanos y vuestros parientes muy queridos por como los recuerdan habitualmente en los campos, Jesús. ¿Camarera, me cobra por favor?.  ”Déjalo que ya he pagado yo. Y por cierto, ahora es mi hija la que está en lo más alto de por aquí. Juega en 1ª División con el Rayo Vallecano, es un hacha". Eso no se duda, siendo Torija...

No sabemos cuando ha pagado, pero lo ha hecho y sale despidiéndose sin tiempo que perder. Hay que dejar todo reluciente. “Ya hablaremos de la chica”, dice mientras sube al vehículo. 

Ya hablaremos Jesús, ya hablaremos un poco más de lo que cabe en un telegrama. Tal vez un fin de semana ya que ahora no arbitras...

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