Cada vez más peñas en el Ferial

Cada vez más peñas en el Ferial

En el Ferial hay una buena parte de los “campamentos” peñistas; visto de lejos parece uno  militar de alta montaña – las casetas son blancas- con regimientos de soldados coloridos que van de un lado a otro sin parar de bromear abrazarse y bailar. Su armamento es un vaso portátil que venden los chinos a y que permite transportar los brebajes sin mucho peligro.

Las peñas son fundamentales para Guadalajara; no se entiende que existan fiestas sin peñistas, que este año andan por la cifra de los cinco mil, siendo viente las peñas que han firmado convenio con el Ayuntamiento y de ellas trece instaladas ya en el Ferial, dos más que el año pasado.

Los cambios al recinto ferial y la ausencia de alicientes había perjudicado a las peñas trasladadas aquí; que se quejaban y con razón.  Recibieron la promesa de mejoras por parte del concejal de festejos, que se han transformado en el nuevo escenario y actividades diarias que antes no existían y eso parece que a algunos les ha convencido para la mudanza.

Y aquí esta Agapito´s, que  es peña vieja; pionera en la nueva etapa en este Ferial. Ya pasa de los cuarenta y tantos y de siempre ha sido una de las más numerosas. Visten de blanco total y su sello es el Agapito, un personaje que recuerda a la vez a Rompetechos sin gafas  y a Charlot.

También la  Carioquita  con sus peñistas de sudadera roja y pantalón blanco y BO2 una peña con muchos jóvenes, donde dicen que “se va viendo más color en el Ferial”.

Con su caseta al Ferial también se subió hace años La Amistad, reina del Alamín durante lustros tras el viejo bar del Chato. Es una peña de barrio y amigos para siempre.

Y los veteranos Choítos con su indumentaria azul, que presumen de ser una peña tranquila sin muchos componentes que vive a su ritmo, siempre festivo, claro. Otra de las peñas veteranas ubicadas en el Ferial es El Pellejo que antaño se ubicaba en la Plaza del Concejo, junto al Bar Club.

Hablar de los Búfalos es hablar de la historia porque junto a Agapito's es de las más antiguas, pero es que además es en parte la refundación de otra más antigua, los Búffalo Bill casi cuando las peñas estaban prohibidas.
Más allá hay un grupo de peñas nuevas, o recientes para ser más exactos parecen la cantera.

Escopito, peña de nuevo cuño que desborda ilusión y ganas de hacer cosas en los jóvenes peñistas. Al lado esta la Peñagüeba, que no sabemos si conociéndolo o no recuperan el nombre de otra ya extinta hace muchos años.

No nos dejamos a La Otra, que con su traje a lunares como las Amanitas Muskaria tiñen a lo “faralaes” los desfiles.  Ya pasan los veinte años de vida y su origen viene de la escisión de la peña Carioquita; cosas de la vida peñista que han sucedido más veces.

Y es que las peñas son reflejo de la sociedad; por una parte son tradiciones que se quieren mantener y por otra son algo vivo que cambia constantemente, que tiene convulsiones y a veces rupturas, incluso llegan a desaparecer.  “Somos nosotros mismos con el  traje de beber, o la licencia para ser durante unos días un ente festivo capaz de divertirse y divertir, cada uno en su medida”, comenta un peñista.

Las peñas del Ferial, aunque ya no van estando tan solas, siguen teniendo en la lista de pendientes varias cosas que no les tiene contentos, como el hecho de que se hayan achicado algunas casetas, que a otras las tengan valladas o que tengan que hacerse cargo de la seguridad.

Eso y que insisten en lo de siempre, que Guadalajara no debería tener dos ambientes peñistas diferentes.

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