Carlos Buero, hijo de Antonio Buero Vallejo, ha sido este año el pregonero de las Ferias y Fiestas de Guadalajara. Carlos Buero, hijo de Antonio Buero Vallejo, ha sido este año el pregonero de las Ferias y Fiestas de Guadalajara. Foto: J.Fraile.

Carlos Buero nos invita a ser menos personajes y más personas en la Fiesta

Arrancan con fuerza las Ferias y Fiestas de la ciudad y ya se huele en el ambiente cómo la ciudad se prepara para estallar en color, música, ruido y celebrar frenéticamente la semana grande del año. Pero antes del chupinazo y el clásico pregón de peñas, viene el pregón oficial, ése que es un poco más serio, más cultural y que se realiza en el Auditorio Buero Vallejo lejos de la música de charangas y de peñistas embriagados de fiesta y más cosas.

Este año el lugar del acto y el pregonero compartían apellido, ya que Carlos Buero Rodríguez, hijo del gran dramaturgo Antonio Buero Vallejo, ha sido el encargado de dar el pregón oficial de estas Ferias y Fiestas, a tan solo unas semanas de que se cumpla oficialmente el centenario del nacimiento de su padre, que vino a nacer en nuestra ciudad el 29 de septiembre de 1916.

Qué mejor lugar que el Auditorio Buero Vallejo para homenajear a quién tan acertadamente le da nombre, quién mejor para prologar estos meses en los que su ciudad natal recordará al ilustre escritor que su propio hijo, y qué mejor ocasión para ello que el pregón oficial de las Ferias y Fiestas de una Guadalajara que quiere recordar con afecto, orgullo y admiración al “gran dramaturgo español del siglo XX y casi también podríamos decir que del s.XXI”, tal y como se ha encargado de recordar Mercenes Castellano, quien ha presentado el evento de forma cercana e impecable.

La misma Mercedes Castellano ha asegurado a la expectante platea que, si bien nuestro pregonero de honor proviene de la vecina Madrid, conoce bien Guadalajara, pues la ha recorrido muchas veces, especialmente en excursiones infantiles en las que, antes de marchar, era obligatoria una parada de rigor en la pastelería Hernando, lugar idóneo para aprovisionarse de esos dulces tan alcarreños que son los bizcochos borrachos. Probablemente su padre apreciase esos dulces como recuerdo de infancia y es que, aunque tan solo vivió en nuestra ciudad hasta la adolescencia, Buero creció como alcarreño y, tal y como señalaba en su intervención Antonio Román, parafraseando al propio Buero: “En la infancia esta todo o casi todo”.

Lejos de embarcarse en un discurso emocional acerca de los vínculos que ligan al pregonero con su padre y a ambos con nuestra tierra, Carlos Buero ha querido hablarnos de la Fiesta, esa que había venido a pregonar. Y lo ha hecho, eso sí, desde el teatro, el género literario que su padre escogió y es que, ha dicho, “el teatro nace en la fiesta”, concretamente en la antigua Grecia en los cultos rituales en torno a la figura de Dionisos o Baco, el dios de la fiesta y el vino.

Carlos Buero hablaba sin embargo de cómo la vida se convierte en escenario y cada uno de nosotros interpreta su papel en el reparto: “todos, en cuanto personas, somos personajes en el gran teatro del mundo. Nuestro papel nos viene dado de fuera pero nos lo creemos con tanta devoción que acabamos identificándonos con el personaje y olvidando que llevamos una máscara”. En esta ceguera de identidad olvidamos nuestra esencia auténtica, olvidamos quiénes somos y, por ello, el pregonero, echaba mano de aquélla obra insigne de su padre, El Tragaluz, para lanzarnos esa pregunta clave y rescatarnos de entre las sombras: “¿quién es ése? ¿y ése?” que, en definitiva, dice: ¿quién soy yo?”.

El pregonero nos animaba entonces a aprovechar la Fiesta, con mayúsculas, para “quitarnos el corsé de nuestro personaje” y permitirnos ser un poco más libres, más auténticos, menos personajes y más personas. Y es que, la fiesta “es ruptura de lo cotidiano, elimina la separación entre individuos y hace que nos sumerjamos en la comunidad, es el momento en que se permite lo que estaba censurado, en el que podemos disfrutar sin limitaciones de tiempo y espacio”… La ocasión perfecta para liberar nuestras energías más primordiales, así que, como los antiguos griegos, quizás debamos aprovechar el ritual lúdico que nos ofrece esta próxima semana y descubrirnos más nosotros: “la fiesta es sagrada”.

Tras el discurso del pregonero el alcalde ha querido reconocer su colaboración en estas Ferias y Fiestas con un cuadro conmemorativo con el escudo de la ciudad en plata y ha agradecido la presencia tanto suya como de su madre, la actriz Victoria Rodríguez, por “representar la memoria de Antonio Buero Vallejo” en estas fechas tan señaladas. El alcalde ha agradecido también la presencia de los presidentes de la Junta, la Diputación, los concejales de la corporación municipal y de al menos siete anteriores pregoneros de la ciudad que figuraban entre el público. También ha tenido unas palabras para los vecinos de Guadalajara que han asistido como público a los que ha asegurado que nueve años después de su primer pregón sigue viviéndolos con emoción y animando a los alcarreños a disfrutar pues “ya hoy es fiesta”.

Tras el pregón, la velada ha continuado con una actuación a cargo de Gonzalo Alcaín y Yoio Cuesta, dos jóvenes voces que, espectacularmente acompañados por el grupo The Silvers, han transprtado al público a los años ’40 y ’50 con un repertorio muy interesante de swim y jazz.

Puedes leer el pregón integro en el PDF adjunto al pie de la noticia

 


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