La Esperanza y el Cristo de la Salud arropados por la multitud

La Esperanza y el Cristo de la Salud arropados por la multitud

Máxima expectación de nuevo a las puertas de la iglesia de Santiago en la noche del Miércoles Santo para ver salir los pasos de Jesús de la Salud y Esperanza Macarena, en la que sin duda es una de las procesiones más vistosas de toda la Semana Santa de Guadalajara y la que tiene mayores referencias del estilo sevillano, que cada año reúne a cientos de ciudadanos en su recorrido, pero sobre todo en la salida del templo, donde los dos pasos de grandes dimensiones tienen serias dificultados para cruzar un umbral que se les queda ajustado, tanto a lo ancho como a lo alto. 

La noche estaba despejada, con una luna casi llena, y con un aire frío, y pasados apenas unos minutos de las 21:45, hora prevista para el inicio, se abrían las puertas del templo de Santiago y se veía a los costaleros afanándose en colocar esas últimas piezas de la rampa que componen cada año con planchas de metal encajadas, para salvar el desnivel de la planta de la iglesia y las escaleras de la salida, a las que se les retira la barandilla.

El primero en asomar es el pasocristo de la Salud, que se incorporó a la cofradía en el año 2000. Es una impresionante talla, con un 1,80 metro de altura, obra del imaginero malagueño Raúl Trillo Díaz, con  el pasaje de Jesús atado a la columna a la que hace tres años se le unió la imagen del romano que lo flagela. Este año la imagen ha sido restaurada en los Talleres Arte Martínez, de Horche, pues tenía rajado la unión de las dos piezas que lo forman, justo a la altura del pecho, además de varios desperfectos en la pintura.

Inicia el cortejo la Cruz de Guía y el Libro de reglas portados por los nazarenos, con su hábito color marfil y el antifaz verde. Siguiendo las instrucciones del capataz, con precisión y tranquilidad, los costaleros colocan el pasocristo de la Salud justo bajo el dintel de la puerta y en perfecta maniobra coordinada sacan la imagen con los aplausos del público que contiene a ratos la respiración viendo como casi roza la carroza a ambos lados y la potencia del Cristo en la zona superior.

La Banda de cornetas y tambores de los cadetes de Jesús Rescatado de Villanueva de los Infantes que  este año acompañaba este paso, lanza su toque de corneta para interpretar la marcha real, mientras que el Jesús de la Salud, es mecido por los costaleros, antes de encaminar su rumbo hacia la calle Juan Catalina, esperando que la muchedumbre abriera el paso de acceso.

La Macarena en un trono portada por 30 costaleros

Con un crespón negro en uno de sus varales del palio, en memoria de las víctimas de los atentados de Bruselas, la Esperanza Macarena salía una media hora después rodeada de claveles blancos y cirios. Los costaleros del Cristo dejan la imagen apoyada y vuelven a la entrada de Santiago para ayudar también en la salida de este paso con palio que desde 1997 hace su salida a hombros de 30 costaleros.

El cortejo del palio lo inicia la Cruz parroquial, el guión de Santiago Apóstol, Bandera Corporativa, Estandarte de la Macarena. La imagen de la Esperanza Macarena fue realizada en los talleres "Imaginería Castellana" del cordobés Manuel Romero Ortega y bendecida el 31 de marzo de 1950 en la Iglesia de Santiago Apóstol, sede de la Hermandad.

Vuelven a ser momentos de tensión, pues la altura del palio obliga a los costaleros a poner cuerpo a tierra, y maniobrar de rodillas, con enorme precisión y esfuerzo, para atravesar la puerta con los mil kilos de peso de soportados por esta otra cuadrilla de costaleros, con la ayuda externa de sus compañeros del Cristo, para que el palio no se balance e impedir que roce en el umbral.

 Al golpe del llamador comienza la difícil maniobra con la orden del capataz, "los dos costeros por igual a tierra y poco a poco" y el sonido seco de las rodillas de los costaleros avanzando a golpes en el suelo. "Vamos valientes, al cielo con ella", se oye y la imagen con su enorme palio se alza, mientras comienza a sonar el himno de España, ahora con la banda “La Flor de la Mancha” de La Puebla de Almoradiel, que es la que acompaña a la Virgen y todo el público aplaude.

Lluvia de pétalos de rosas en la calle Juan Catalina y saetas populares acompañan a la Esperanza en su recorrido, donde no hubo manera de mantener encendidos los cirios del palio, que se apagaban una y otra vez con el aire.

Tras estas espectaculares salidas, el Cristo de la Salud y la Macarena, de esta cofradía que nació en el seno del colegio de agentes comerciales de Guadalajara en 1952, con el andaluz don Andrés Luna Enríquez como presidente, desfilan por las calles del centro de la ciudad durante más de cuatro horas, con cortejo más de 100 nazarenos. Avanzan por Benito Hernando, luego la cuesta de San Miguel y vuelven por la calle Mayor, realizando su estación de penitencia ante la Iglesia de san Nicolás, en la que se asoma tras la verja la imagen de Jesús Nazareno, para recibir a estos pasos. El palio de la virgen se recrea aquí al compás de la música, a modo de salutación, bien mecida de manera graciosa y acompasada.

Y en cada parada, una alzada de los pasos con su particular dedicatoria, realizada con la voz de los costaleros bajo las trabajaderas, ya sea por los hermanos fallecidos, por las madres de los costaleros, por la paz, y como no, por la Esperanza y la Salud.

Antes esta cofradía era la encargada de solicitar la gracia de un preso en la cárcel provincial y procesionaba hasta ella, aunque ahora, ya sin prisión, su recorrido se ciñe solo al centro de la ciudad, aunque el recorrido es lento y la procesión acaba a altas horas de la madrugada.


Galería gráfica Macarena y Salud Fotos: J.Fraile


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