La teniente de alcalde y concejala de Seguridad, Encarnación Jiménez, ha realizado balance de la Ordenanza de Convivencia. La teniente de alcalde y concejala de Seguridad, Encarnación Jiménez, ha realizado balance de la Ordenanza de Convivencia. Foto: Jesús Ropero /Ayto. Guadalajara.

Guadalajara da por finiquitados los botellones

Los grandes botellones han desaparecido prácticamente en Guadalajara desde que en 2008 entró en vigor la Ordenanza de Convivencia Ciudadana. Esta herramienta, impulsada por el gobierno de Antonio Román, fue pionera en su momento y, a raíz de sus buenos resultados, ha sido ejemplo para numerosas localidades de España.

La teniente de alcalde y concejala de Seguridad, Encarnación Jiménez, ha realizado balance la misma al cumplirse ocho años de su puesta en funcionamiento, y ha recordado que “esta ordenanza se creó para dar cobertura a algunos aspectos del día a día que no estaban regulados, por ejemplo, el vandalismo (maltrato al mobiliario urbano, grafittis, orinar o defecar y hacer fuego), la alteración del orden (peleas, efectuar ruidos en la vía, portar armas en aglomeraciones o provocar reacciones en el público) y el consumo de alcohol en la vía pública, además de la mendicidad coactiva. Esto impedía, en algunos casos, el control policial o la prohibición de determinadas actuaciones.

Encarnación Jiménez ha expuesto los datos proporcionados por la Policía Local:

Las llamadas realizadas al 092 para avisar sobre la comisión de actos vandálicos se han reducido un 35,41 entre 2009 a 2015, pasando de las 288 a las 186. Las llamadas por consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública han pasado de 259 en 2009, a 92 en 2015, lo que supone un descenso del 64,47%. Las relacionadas con la alteración del orden han disminuido un 30,66% y la asistencia de etílicos ha bajado un 51,61% pasando de 124 llamadas en 2009 a 60 en 2015.

Desde la aplicación de esta ordenanza las denuncias interpuestas por la Policía Local como consecuencia de su incumplimiento también se han reducido de manera notable. En 2009 se interpusieron 90 denuncias por vandalismo y en 2015, 43, lo que supone un 52,22% menos. Las denuncias por alteración del orden se han reducido un 19,44% y las derivadas del consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública un 52,35%, pasando de las 319 en 2009 a las 152 en 2015.

La teniente de alcalde ha valorado satisfactoriamente estos datos, que demuestran que la entrada en vigor de la Ordenanza ha supuesto la práctica desaparición de los grandes botellones en el centro histórico y lo que desde el Ayuntamiento de Guadalajara se considera que es lo más importante: la notable reducción que ha experimentado el consumo de bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes. Además, se han reducido los casos de vandalismo, los daños que se generaban en las calles y mobiliario urbano y, consecuentemente, las molestias a los vecinos.

Encarnación Jiménez ha subrayado que, “aunque cuando se implantaron estas medidas algunas formaciones políticas las rechazaron, el tiempo ha demostrado que han sido acertadas y adecuadas para la ciudad, donde la convivencia ha mejorado y los comportamientos incívicos se han reducido.

La Ordenanza de Convivencia Ciudadana fue gestada con un espíritu disuasorio, si bien su incumplimiento conlleva las correspondientes sanciones. No obstante, el Ayuntamiento de Guadalajara permite sustituir las sanciones económicas por la prestación de trabajos en beneficio de la comunidad o, en el caso de los menores de edad, por ciclos formativos donde se abordan temas relativos a la seguridad vial, medio ambiente, ocio alternativo, consumo de alcohol, drogodependencia y comportamiento juvenil.

Desde 2009 han sido 360 los jóvenes que han participado en estos cursos. A ellos se suman las personas que han realizado trabajos en beneficio de la comunidad, en tareas relacionadas con el medio ambiente, minizoo, mantenimiento de viales, colaboración con AFAUS, mantenimiento de jardines, protección civil, servicios sociales, deportes y turismo.

Otro dato destacable es el bajo nivel de reincidencia de las personas que han sido sancionadas y han realizado los cursos o los trabajos en beneficio de la comunidad, dado que no superan el 10%.

Tal y como ha recordado Jorge López, inspector de la Policía Local de Guadalajara, el practicar botellón en el casco antiguo se considera una infracción grave, que lleva aparejada una sanción de 750 euros.

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