La cabalgata de Guadalajara repleta de ilusión y de espectáculo

La cabalgata de Guadalajara repleta de ilusión y de espectáculo

Toda la chiquillería de Guadalajara se echó ala calle para recibir anoche a sus majestades los Reyes Magos, que este año llegaban a Guadalajara a lomos de un camello, un dromedario y un elefante, acompañados por un espectacular desfile con carrozas y comparsas de fantasía.

El desfile comenzaba puntualmente a las seis de la tarde, con todos los tramos de la calle Madrid completamente abarrotados de público desde dos horas antes, y con cientos de chavales impacientes e ilusionados esperando a melchor, Gaspar y Baltasar. Abría el desfile la comparsa de Correos, cargando todas las mismas escritas por los más pequeños con sus grandes deseos y repartiendo caramelos.

Tras ellos unicornios hinchables con luces de neón, estrellas y hadas zancudas que repartían polvo de estrellas y que realizaban mágnificas coreografías de ballet. Carrozas de duendes, de juguetes y de un circo ambulante iban sorprendiendo a todos con un buen espectáculo de luz y color que discurría de manera ágil, donde casi todos los personajes interactuaban con el público, y donde no faltaron los carboneros, repartiendo carbón dulce, entre los más pequeños.

Una bandada de ruidosas ocas, que desfilaban tanto hacía delante, como hacía atrás, daba entrada a la parte final de la cabalgata con las tres carrozas de los reyes magos, tiradas por bueyes y acompañadas por pajes, que llegaban cargadas de regalos. Melchor en camello, Gaspar en dromedario y Baltasar en elefante, fueron saludando a los niños, siendo el más aclamado Baltasar, sobre un elefante con unos imponentes colmillos, que se comportó en todo momento demandar tranquila, y aunque si había quien criticaba su presencia con gesto de pena, la mayoría lo aplaudía, con cierto recelo.

Tras los Reyes Magos cerraba la cabalgata el camión de los Bomberos de Guadalajara, repartiendo cientos de cascos de bomberos entre los más pequeños.

Y en apenas una hora, se había completado el desfile en cada tramo, aunque en su recorrido total fueron más de dos horas y media, avanzando desde la Calle Madrid, por la calle Mayor hasta Santo Domingo.

Tras la gran Cabalgata, Melchor, Gaspar y Baltasar tomaron un poco de roscón con chocolate "para coger energía y fuerza" y a partir de las once de la noche recorrieron todos los barrios de la ciudad, donde los niños pudieron verlos a través de las ventanas y balcones, repartiendo regalos hasta las cuatro de la madrugada.

 

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