Lo importante no es correr, sino pringarse de color

Lo importante no es correr, sino pringarse de color

Lo de menos era correr, lo de más acabar enharinado y colorido y miles de personas en Guadalajara, hasta 7.000 según la organización, se apuntaron a este juego de la carrera de colores, "Holi run", que repetía edición en Guadalajara por segundo año consecutivo, esta vez con el aliciente de parate de la diversión también nocturna y con polvos de neón.

Cerca de cinco toneladas de pintura de colores, elaborada con harina de maíz y colorantes naturales según dicen, que soltó la organización sobre los participantes, y que no solo tiñeron sus caras y camisetas, sino incluso una buena parte de las calles de Guadalajara, árboles y coches que también recibían el baño multicolor que parece ser resistente al agua y hasta al desengrasante. Mucha juventud, también muchos niños e incluso alguna mascota, en un recorrido de varios kilómetros que se hizo en por la mayor parte caminando, porque había que pararse de vez en cuando para las fotos.

Esta carrera estaba en principio planteada para hace dos semanas, pero que hubo que aplazar por la lluvia.

La fiesta acabó con música en el ferial, al ritmo del DJ oficial Ben Hassel,; además de la "holi bomba", donde el lanzamiento colectivo de polvos inunda a los participantes a cañonazos, y los polvos de neón ponen la nota más intensa al color.

Un evento que tiene sus partidarios y sus detractores, pero que en Guadalajara parece que ha vuelto a funcionar, con un buen puñado de patrocinadores y con unas cuotas de inscripción que podían llegar hasta los 20 euros, aunque había descuentos para grupos y niños.


Galería gráfica Holy Run Guadalajara 2016 FOTOS: Miguel Ranera

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