La Plaza de Bejanque ya tiene nueva olma

La Plaza de Bejanque ya tiene nueva olma

El alcalde de Guadalajara, Antonio Román, y varios miembros de la corporación municipal, han asistido esta mañana a la plantación de un nuevo olmo en la Plaza de Bejanque, concretamente, junto al arco. Con esta plantación se ha culminado una jornada organizada en colaboración con la asociación FAGUS, el Ministerio de Agricultura y la Universidad Politécnica de Madrid, que ha consistido en la realización de interesantes ponencias sobre los olmos y su conservación. Tras la plantación se ha procedido a descubrir una placa conmemorativa. 

Antonio Román ha lamentado que hace unos años la grafiosis acabara con diversos olmos de Guadalajara, incluida la olma de Bejanque, y ha agradecido el gesto del Ministerio, la Universidad Politécnica y FAGUS de regalar a la ciudad un ejemplar libre de esta enfermedad. 

“Espero que dentro de muchos años, este olmo llegue a tener el mismo porte que nuestra olma y que pueda ser disfrutado por generaciones venideras”, ha señalado. 

Antonio Román ha reafirmado el compromiso municipal de hacer de Guadalajara una ciudad más sostenible y en esa línea ha subrayado que “desde que soy alcalde, por cada árbol que tenemos que talar, plantamos al menos otros dos. Es una línea de acción de este equipo de Gobierno, que en los últimos años ha creado más de 55.000 m2 más de zonas verdes en la ciudad”. 

Uno de los frutos del Programa Español de Conservación y Mejora de los Olmos Ibéricos, realizado en conjunto por la Escuela de Montes de la UPM y la Dirección General de Política Forestal del MAGRAMA, ha sido la obtención de 7 clones resistentes a la grafiosis. Estos 7 clones autóctonos se incluyeron en el Registro Nacional de Materiales de Base para después propagarlos y reintroducirlos en las olmedas y plazas de los pueblos de España, y de aquí procede el ejemplar de Guadalajara.

Previamente a la plantación, en el Centro Joven de Guadalajara se presentaba el proyecto "Un Olmo, Una Historia", reflexionando como el olmo ha estado ligado al hombre desde tiempos remotos siendo actor principal de muchas historias.

Las provincias de Guadalajara y Cuenca, por sus características geomorfológicas, climáticas y antrópicas, son regiones en las que el olmo común (Ulmus minor)(abril 2015 de la sección naturaleza mes a mes) ha tenido siempre una gran presencia. No solo era común encontrarlo en las riberas de sus ríos o arroyos formando extensas olmedas, sino que también era un elemento importante de la ornamentación urbana, así como de caminos y lindes entre tierras de labor o huertos.

También era muy utilizado como vigas de la construcción, tablas para tejados o para carros, mangos para herramientas, alimento y cama para el ganado, tutores para las vides, leña para calentar o cocinar, y un largo etcétera de utilidades para el hombre. Actualmente, la presencia del olmo se ha reducido debido al ataque del hongo causante de la grafiosis. La grafiosis es una enfermedad que ataca a los olmos de todo el mundo, siendo mortal en cualquier región con excepción de Asia, de donde es originaria.

En Asia, el hongo y los olmos han evolucionado juntos durante toda su existencia, por lo que el patógeno juega un papel importante como controlador de ejemplares débiles o enfermos, sin apenas causar mortalidad entre los ejemplares sanos. Pero en el resto el mundo, la especie se ha ido expandiendo durante el pasado siglo acabando con la casi totalidad de los ejemplares adultos. Solo sobreviven los ejemplares jóvenes, a los cuales la enfermedad apenas les afecta.

olma2

En recuerdo de la olma de Guadalajara

Guadalajara contaba hasta hace pocos años con un espectacular ejemplar de olmo en la plaza de Bejanque hasta que en el año 2008, tras ser infectado por la grafiosis, el árbol entró en una gran decadencia que le llevaba a pasos agigantados a la muerte. En un intento por sanear la copa infectada, se le aplicó una fuerte poda en la que se eliminaron todas las ramas de árbol. Esta poda no tuvo el efecto esperado debido al gran avance de la enfermedad sobre el árbol y al debilitamiento del ejemplar por culpa de la drasticidad de la operación de poda.

Aún así, el árbol estuvo vivo durante un tiempo más. Incluso, en esas condiciones de infección avanzada y de ausencia de la copa, produjo algún rebrote en el tronco y en el suelo que generó esperanza entre las personas que estaban siguiendo de cerca el avance de la enfermedad. Pero aquellos rebrotes no fueron suficientes para hacerle resurgir. Eran rebrotes que anunciaban que el olmo estaba perdiendo la batalla contra la enfermedad. Rebrotes que solo quedaron en eso, rebrotes...

Tras esto, el árbol fue perdiendo su corteza poco a poco, desnudando así su majestuoso tronco, el cual, había tardado la olma varias decenas en construirlo. Finalmente el olmo murió, acabando su historia como ser vivo el día de su muerte. Pero no así su historia como símbolo y escultura de la ciudad. La historia de este olmo es la historia de esa plaza en Guadalajara, por ello ahora sigue teniendo un hueco en el mismo sitio pese a no volver a verdear cada primavera.

Gracias a la labor de la ETSI de Montes y a la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal, un olmo vivo y resistente a la enfermedad vuelve a presidir la plaza junto al majestuoso tronco de la antigua olma. 

olma3


Galería gráfica Nueva olma de Bejanque




Visto 3293 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.