Las Cruces, un calvario para los toreros locales

Las Cruces, un calvario para los toreros locales

Desde siempre, los festejos taurinos son bastante más que una celebración popular de una fiesta mítica con orígenes ancestrales. Son unos tiempos de encuentro anuales donde los lazos familiares, las amistades y las compañías se refuerzan para festejar y gozar de la idiosincrasia de este país.

La identificación de los lugareños con la fiesta de los toros, tiene una gran ascendencia a través de los nacidos en el lugar y que han elegido la difícil profesión de ser toreros. Y no hay mayor orgullo para estos que el poder hacer el paseíllo en su pueblo, capital o su Comunidad. Siempre fue así y se ha procurado con mayor o menor éxito su logro.

Pero Guadalajara es también muy especial para esto..; y casi todas las empresas taurinas que gestionando su plaza por aquí pasan, no consideran esa demanda de la presencia de los toreros locales en sus carteles de ferias. Siempre aducen la falsedad de su poco tirón y escasa entrada. Pero nada dicen de la paupérrima taquilla de lo que organizan, que tan solo da pérdidas. El desastre de aquello del 21 de abril pasado tuvo eco nacional...

Refiriéndome a nuestra Comunidad, afirmo que no hay feria capitalina alguna donde no se anuncien a uno, o a varios toreros locales en las mismas; e incluso en sus pueblos cuentan con ellos para su única celebración; y la TV regional se vuelca en ayudar a que esto así sea con la llamada al paisanaje de: “uno de los nuestros”, independientemente de la cotización económica y artística del actuante. Cierto, sí; menos en Guadalajara...

La actual empresa que explota el coso de Las Cruces, en su nuevo accionariado, tiene la especial particularidad de que sus dos nuevos componentes son matadores de toros de reconocida trayectoria por todos los buenos aficionados y muy en especial por los de esta capital: José Ignacio Ramos y Mariano Jiménez.

Y son reconocidos y queridos, porque sus comienzo taurinos, como tantos otros toreros, lo hicieron en gran parte por los pueblos y plazas de la geografía alcarreña que siempre les apoyó, e incluso les siguió en su carrera por otras plazas, como Las Ventas. Desde Azuqueca, hasta los pueblos del generoso Señorío de Molina, desde Brihuega hasta la sin par Sigüenza, siempre encontraron el ánimo y la ayuda desinteresada. El segundo torero señalado, en sus visitas profesionales a Checa, Orea y sus aledaños, guardará seguro su buen y grato recuerdo del apoyo y acogida en casa de los Ortega.

Ellos mejor que nadie saben de la dureza de su profesión cuando sus comienzos estaban llenos de desesperanzas, de las promesas incumplidas, de los dineros regateados cuando no fallidos, de eliminaciones de carteles confirmados..; y sobre todo de las ilusiones ciertas del verse anunciados en plazas de sus provincias o capitales natales de Burgos y Madrid. Unas más que esperadas fechas para sus deseados trampolines en sus carreras.

¿Qué es lo que pasa entonces para que en esta feria 2018 ningún torero de la tierra pise el ruedo de Las Cruces?. En un momento donde el escalafón recoge al mayor número de profesionales nacidos, vinculados por sangre o crecidos como toreros aquí, como

nunca los hubo; ¿qué pasa?. ¿Es que ni tan siquiera el Ayuntamiento, dueño y señor del destino de nuestra plaza y que financia los encierros con gran generosidad, no se hace esta pregunta, cuando ha de aceptar los carteles de su feria. ¿Qué está pasando?.

Qué está pasando para que Sánchez Vara lo anuncien en Madrid y no haya entrado en el cartel de Padilla. Qué ocurre para que un Juan Ortega con sangre paterna de Checa y gran éxito reciente en el Foro, no pueda acompañar a Cayetano. Qué impedimentos los de Ponce o Castella para que Curro de la Casa no toree con ellos después de vérselas en Tafalla con una seria corrida de Prieto de la Cal que ni siquiera ellos conocen. Qué ha pasado para que la prometida corrida de más, a las del pasado año, no pudiera recoger a un Juan de Castilla hecho aquí y triunfador de novillero en Madrid..; y sobre todo, lo más que lamentable: ¿dónde está la memoria de los que sufrieron tantas injusticias en sus inicios y ahora las aplican a los toreros de la tierra que les ayudó?. ¿Dónde está...?.

No es posible admitir semejante agravio de acartelarlos todos juntos, como en la feria de 2016, como si fueran unos desplazados; ni consolarnos con Sacedón para aplacar las conciencias. Sobre todo cuando todos sabemos que, en los festejos de ferias, los toreros locales, en carteles con los foráneos, no restan ni un euro a la taquilla. Nada de eso ocurre en cualquier feria de las capitales de la Comunidad donde estos tienen la posibilidad de torear hasta su único festejo de la temporada; ni tan siquiera en Toledo que da una corrida al año. Esto es así en nuestra Comunidad, sí..; salvo aquí.

Y mucho menos es admisible que al centenario coso de Las Cruces se le permita seguir manejado como moneda de cambio para el logro de beneficios profesionales de toreros apoderados por las empresas que lo regenten. Porque, como pasa ahora, si un buen torero como lo es Juan del Álamo, única novedad, en la temporada, necesita que sus apoderados tengan que poner aquí y en donde sea, a un torero y a una rejoneadora, para que pueda torear en el Foro..; pues mal, muy mal le valoran. Lo peor es que, con este modo de hacer, la afición concluye que tampoco ellos se consideran como empresarios.

Tampoco es admisible, por simple y duro agravio comparativo, que en esas otras plazas que regenta la empresa de nuestro coso, anuncien en los carteles de sus ferias taurinas a profesionales de la Comunidad a la que pertenecen o de su zona: en El Burgo de Osma, al rejoneador burgalés Óscar Borjas. En Colmenar Viejo, los toreros locales: Miguel de Pablo y Ángel Sánchez, los madrileños Cayetano y el novillero Francisco de Manuel; y en San Martín de Valdeiglesias, al madrileño Gómez del Pilar.

Mientras tanto, nuestros toreros de Guadalajara y también de la Comunidad, si quieren hacer el paseíllo en la plaza de Las Cruces, por su soñada feria taurina, tendrán que sufrir y pasar por el calvario que les representa el tener que hacerlo por el del tendido que elijan camino de su localidad.

¡No se hable mássss!, como me dice un buen aficionado local, con bastante retintín, cuando el tema es palmario. Así que, por todo lo escrito y para dejar constancia del trato cuasi vejatorio a nuestros paisanos profesionales y recogiendo el sentir mayoritario de los aficionados locales, les digo, a todos aquellos que quieran oírlo y tomarse nota: SEÑORES DEL CONSISTORIO: ¿POR QUÉ SEGUIR CON ESTA EMPRESA?

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