Los locos y un cuerdo

Los locos y un cuerdo

Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abata.... Ayer la plaza de toros de Guadalajara se convirtió en un manicomio de opiniones que volaban de tendido en tendido, antes fue, que hoy no, el público respetado, y respetable llamado por quienes firmaban las primeras gacetas taurinas.  Para que un loco, se turbie de locura hace falta que el manicomio se ponga de acuerdo.

Faltó eso, el toro la seriedad, la presencia, la verdad. Dicen que solo los niños y los borrachos dicen la verdad, también los locos, y esos que todavía quedan se fueron sin su camisa de fuerza.

La anunciada corrida de Torreherberos Torrehandilla, fue remendada con dos ejemplares del legendario hierro de José Vázquez, poco queda de los Aleas, ni tan siquiera la popular frase de " A los de Aleas ni los veas".
Buena entrada, eso es  bueno y positivo, aunque una nota discordante, con el primero de Castella, de escaso juego, sin posibilidades para abrirse de capa, de sosa y cansina embestida, Sebastian lo trasteo sin sentirse, sobre el derecho, el toro se rajó y el loco miro para otro lado. Defectuosa viajó la tizona.

La segunda parte, del francés, se sostuvo con el comienzo de faena de muleta, dos espaldinas un cambio de mano y el de pecho, y sonó la música, con Nuria Matamala al frente, la Chiclanera esa mujer  Gaditana que paseaba por la playa y que Luis Vega la llevó a los toros con ese magnífico pasodoble que interpretó la banda provincial. Castella aprovechó un toro noble, que además descolgó rápido, lo paseo por los dos lados, un circular y unas manoletinas pero la espada no entró y otro Loco que miró para otro lado.

Perera, ante su primero un toro feo, de hechuras llegó a los engaños soltando la cara y andando, a mitad de faena terminó descolgando, pero se rajó. Pinchó y dejó una estocada tomando el olivo. El Loco seguía hablando solo.
El segundo de Perera un toro noble, que repitió en los engaños, cogiendolos por abajo, en una faena donde destacó sobre el pitón izquierdo,  con algún muletazo largo y templado. El toro terminó rajado.  Lo mató por arriba, y le pidieron la oreja, un cuerdo sacó tres pañuelos dos blancos y uno azul. El Loco continuaba sin entender al cuerdo pero esta vez lloró.

Fandiño, querido y respetado por el público de Guadalajara, se llevó el lote más parado, el de menos  transmisión, saludo a su primero a la verónica, con unas improvisadas gaoneras, parado en la muleta, Fandiño lo intentó a base de arrancar muletazos sueltos sin poder ligar dada la escasez y el poco fondo del toro. La espada le privó de cortar trofeo el loco se puso a cantar.

Su segundo, el sexto de la tarde,  lo dejó crudito, no tendría mucha fuerza, lo recibió en los medios con unos añejos ayudados por alto, y un pase de pecho, el toro noble, pero  desfondado, Fandiño, le marcó los tiempos sin obligarlo, no tendría toro, terminó metiéndose entre los pitones y dejando una estocada volcándose sobre el morrillo.  Cortó una oreja, que pudieron ser dos, pero esta vez el Loco lloraba desconsolado mirando al palco, mientras Fandiño a velocidad de la luz daba la vuelta al ruedo deseoso de abandonar el manicomio.

Hoy vuelve Fandiño a su Plaza, para ocupar el puesto de Paquirri. 

Miguel Redondo es director de la serie Héroes Anónimos. Movistar Plus  y colaborador de El Clarín de RNE

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