Molinos de Viento

Molinos de Viento

De tierras de Quijotes y Sanchos, llegaron los Samueles, célebre ganadería, estos   toros,  pasearon por las principales ferias, aquellos bureles,  los mataban las figuras de finales de los 70 y principios de los 80, Ponce se convirtió en todo un especialista, de esta divisa. Hoy, el toro de Samuel no lo demanda ninguna figura del toreo, por algo será, el  nombre y el prestigio de la que fue sin duda,  una ganadería emblemática del encaste Gamero Cívico, está en el olvido, es el ganadero el que tiene que pedir favores para que sus toros, sean toreados por especialistas como el caso de  Ponce en Albacete.

Como el poeta sin rima, o el borracho sin la copa, así salieron los Samueles sin fondo, sin casta, con las manos por delante, con pezuñas de buey.  El cartel de la Alcarria consiguió que entraran unas 3.500 personas en la plaza, que no está nada mal. Pero por mucho empeño que ponga la vertical, si no hay horizontal no se da el binomio. López Bayo, ilusionado con esta tarde, que fue sin duda una apuesta, la de encerrarse con dos toros de este encaste, escasamente despuntados todo hay que decirlo. Salió airoso del trance, su primero, con la querencia marcada hacia los adentros, distraído el de María López Flores y con mucha sosería, no le permitió relajarse, pues el toro no ayudó nunca, con su segundo, se hizo presente con dos quiebros, el toro tendría otro tranco que le permitió en el último tramo realizar dos quiebros con los que contentó a sus más incondicionales.

Sánchez Vara, un torero, acostumbrado a la guerra, pudo expresarse con el capote, saludando al paisanaje con una larga cambiada, , bullidor con las avivaderas y fácil con la muleta, el toro se quedó en la reserva después de la primera serie, tras un pinchazo, recetó una buena estocada y paseó una oreja.

El quinto, de Samuel, salió con brío, Javier,  volvió a saludar de la misma guisa. Raul Ramírez, tercero de la cuadrilla, realizó con habilidad el salto de la Garrocha, para a continuación colocar los palos, el toro con motor y Sánchez Vara con facultades para  suplir alguna colada. No tardó en rajarse el de Samuel, y apenas le permitió lucimiento alguno. 

Curro de la Casa, tampoco brilló con luz propia, su primero con la cara por arriba en el toreo de capa, no le obligó a este toro, al que llevó por ambos pitones, muletazos que no llegaron arriba. La espada para septiembre. Con el sexto, otro de Samuel, sin celo, en la muleta, pasó sin descolgar, sobre el pitón derecho, breve y efectivo con el acero, pudo pasear también un trofeo.

Conclusión, esta ganadería que mantuvo un buen nivel hace años, solo le queda el recuerdo, pero no podemos vivir de recuerdos, el futuro, se construye de presentes. Los toreros locales se merecían  venir a la feria con una ganadería con otras garantías.

Miguel Redondo es director de la serie Héroes Anónimos
y colaborador de El Calrín de RNE

Visto 1005 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.