Imagen del deterioro del Poblado de Villaflores. Imagen del deterioro del Poblado de Villaflores.

Por fin está disponible el aval de 3,7 millones para rehabilitar el Poblado de Villaflores

Seis años después de que expirara el plazo dado a Reyal Urbis, para entregar al Ayuntamiento de Guadalajara rehabilitados los edificios del poblado de Villaflores que corresponden a titularidad municipal (todos salvo la Casa Grande), por fín se ha podido conseguir la ejecución del aval que de 3,1 millones de euros depositado en el Banco Santander que garantizaba esta actuación, contemplada en el convenio urbanístico de 2002 que daba vía libre a la gran ciudad del AVE. Con los intereses correspondientes de estos años el aval alcanza los 3,7 millones de euros, cantidad que ayer se incorporaba a los presupuestos municipales, con la aprobación en el Pleno municipal de una modificación de crédito y que servirá para realizar finalmente esta rehabilitación.

Aunque hubo apoyo unánime de todos los grupos para incorporar esta partida a los presupuestos, no hubo ninguna concordancia en el debate, donde desde Ahora Guadalajara, la concejala Elena Loaisa, se encargaba de recordar el pasado "de este nuestro particular pelotazo urbanístico".

"Iba a haber mogollón de cosas en la ciudad del AVE pero solo hay miles de metros recalificados y un campo de golf, si eso no es pelotazo urbanístico, dígame que es", espetaba esta concejal al vicealde Jaime Carnicero, que es ahora el responsable del Poblado de Villaflores, tras la dimisión de Ángel García.

Y en similares términos se expresaba el concejal de Ciudadanos, Alejandro Ruiz que dijo apoyar hasta las comas, de lo manifestado por Ahora Guadalajara, mientras que en el grupo municipal socialista se mantenían al margen del debate.

Fue entonces el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, quien hacia memoria de un proyecto, que dijo, vino servido en 2002 por la recalifiucación que realizó otra administración, la regional, y apoyado por el entonces presidente regional José Bono, recordando incluso que el promotor, fue padrino de la hija de Bono.

Recordaba Román que este desarrollo urbanístico fue paralelo al de Seseña y apuntó que la actuación del Ayuntamiento, "cuando vimos que el proyecto se iba a hacer sí o sí, fue precisamente exigir la rehabilitación de Villaflores".

Explicaba el alcalde que ahora por fín se podrá realizar esta rehabilitación, "de la que se excluye la Casa Grande que no es propiedad municipal" y que de manera paralela se promoverá un nuevo desarrollo con nuevo agente urbanizador. Habrá que esperar a la redacción del proyecto rehabilitardor para conocer el coste de las obras y ajustar la inversión del aval, indicaba el alcalde.

A las críticas  de la tardanza de seis años en ejecutar este aval, Román respondía que no ha sido tarea fácil por su complicación técnica y legal, al tiempo que recordaba que el Poblado de Villaflores es Bien de Interés Cultural, solo desde abril de 2015, y que era la Junta quien podía haber realizado esta protección mucho antes.

 También recordaba el alcalde que el deterioro de Villaflores no es producto de los últimos años, "sino de décadas, incluso de antes de que los edificios pasaran a titularidad municipal en 2005" y que la espadaña que se derrumbó en septiembre pasado, es parte de lo que no es titularidad municipal, sino que corresponde a la mercantil Hercesa.

Con la modificación de crédito aprobada también se atienden los 28.000 euros invertidos en septiembre pasado para esas obras de emergencia de cerrados y apuntalamiento del poblado, realizadas en verano pasado, tras la declaración de Bic y la instancia de la Junta de preservar los edificios de posibles actos vandálicos.

Hay que recordar que fue precisamente María Diega Desmaissières, cuyo centenario de su muerte celebra ahora la ciudad de Guadalajara,  quien patrocinó en 1886 la obra del poblado de Villaflores, también diseñado por Ricardo Velázquez Bosco como el Panteón, y cuya función era servir de colonia agrícola para los trabajadores de la enorme finca que la familia tenía en lo alto del Sotillo. Aparte de con los inmuebles propios de la explotación agrícola nave grande, palomar y bodega), el poblado contaba con una escuela, una capilla y ocho viviendas para los trabajadores.

 

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