Guadalajara va a perder unos 60.000 euros al año de las certificaciones de origen que pagan los empresarios de esta provincia para hacer posible las exportaciones de sus productos a distintos puntos del mundo. Son ingresos que se canalizan a través de la Cámara de Comercio, y que ahora, con la liquidación de la entidad cameral guadalajareña, irán directamente a Toledo, al Consejo Superior de Cámaras de Comercio.

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