Fandiño con el mejor lote, por decir algo, se quedó en intentos con el capote y los repitió con la franela. Fandiño con el mejor lote, por decir algo, se quedó en intentos con el capote y los repitió con la franela. FOTO: Plaza de Toros de las Ventas / las-ventas.info

TOROS LAS VENTAS: DOMINGO DE RAMOS.., Y POCO MÁS

Hace dos años y unos días, en igual festividad como la de ayer, un hombre nacido en Orduña, hecho torero en La Alcarria y esperanza de la afición del foro, logró el máximo hito de La Tauromaquia en Madrid; tanto en la historia de su plaza de La Fuente del Berro, como en la de Las Ventas.

Logró cerrar las taquillas y hacer funcionar la reventa, en la apertura de esa temporada taurina de la capital, ante la llamada de su encerrona con reses de diferentes encastes y la ayuda de una sobria campaña de publicidad configurado en un solitario mensaje, (sobre la carrocería de un autobús), y que durante unos días estuvo dando vueltas por Madrid..; todo eso lo logró, además, sin apoyo institucional.

Era el 29/03/2015 y ya habían transcurrido 141 temporadas taurinas sin semejante hazaña. Al César lo que es.., suyo. Ayer, en Madrid, pese a la campaña publicitaria sin referente para promocionar el festejo anunciado y al rebufo de dos eventos anteriores con excelentes entradas, no se pudieron ir las taquilleras antes a su casa...

Esta circunstancia merece un momento de reflexión sobre la influencia de la publicidad empresarial, a toda máquina, para llevar al personal a los tendidos de Las Ventas; la única y casi última plaza de temporada.

El gran reclamo, en esta ocasión, fueron los victorinos, (¡¡Queremos Victorinos!!), el ganadero que junto a Iván Fandiño aportaba un solo toro, (que fue devuelto), al cartel anteriormente aludido y, en el de esta vez, su corrida completa acompañados de Alberto Aguilar y el confirmante Gómez del Pilar.

A la conclusión que nos lleva el asunto que se trata, es que a los toros en Madrid, fuera de temporada, solo se va con ganas por la proclamación en los carteles de reses de lidia en plenitud y con interesantes profesionales llenos de ilusión, ansias de fama y dinero. Teniendo la publicidad su importancia, pero no toda...

Estas ambiciones se daban en la totalidad de los integrantes del festejo de ayer, por varias y lógicas razones: la recuperación y afianzamiento de la ganadería en su plaza de toda la vida; la necesidad de triunfar de nuevo intentando borrar crasos errores; ratificar las esperanzas; y crear ilusión y posibilidades ante el nuevo escalafón. Todo ello sea dicho por el ganadero y los diferentes toreros, en ese orden de prioridades.

Sin embargo el aforo cubrió los 3/4 de los tendidos, cuando lo que se esperaba era repetir el “No hay Billetes”. Aunque el resultado es bueno, llama y mucho la atención la comparativa con el festejo comentado del 2014.

Las corrida de Victorino Martín, de justa presentación en tres de ellos, mostró un desfile de toros a los que se les adivinaban sementales diferentes y esa es la preocupación..; porque casi todos tuvieron, en menor o mayor medida, el denominador común de la
falta de casta. Resultado preocupante y más si nos atenemos a lo que nos anunciaba el ganadero sobre sus esperanzas en la corrida.

Malo, muy malo, cuando una ganadería que se anunciaba sola en los carteles por su historia, trayectoria, casta, sentido, poder, nobleza, fiereza.., y todos los atributos del toro de lidia en plenitud, necesita ahora de una campaña publicitaria para llamar la atención, llevar a la gente a la plaza y luego resulta lo que vimos ayer.

Por supuesto que semejante desilusión que resultó el juego de las reses lidiadas en el festejo, contagió a los de luces que aunque pusieron voluntad, tampoco lograron estar a la altura de la pocas virtudes que aquellas tuvieron.

Fandiño con el mejor lote, por decir algo, se quedó en intentos con el capote y los repitió con la franela, tomando el público partido por sus enemigos que no era sino la clara muestra de su frustración por el devenir de la tarde. El de Orduña debió vender algo mejor lo poco que pudo hacer. Su peón Jarocho, así lo llevó a cabo en el brillante tercio de banderillas al cuarto.

Otro tanto decir de Alberto Aguilar, siempre bullidor e intentando lo imposible hasta que se cansaba sin mayores aspiraciones. En el sustituto de San Martín, suavón y sin mayores virtudes, estuvo largo tiempo justificándose, a veces con éxito, pero se alargó en el intento y le avisaron dos veces.

El confirmante Gómez del Pilar, simplemente se estrelló con el ganado y, además, desde el principio de su actuación, con un desairado lance de porta gayola que en Tauromaquia, todavía no sé para qué sirve..; le veremos de nuevo en San Isidro con la corrida de Dolores Aguirre. Un detalle de la empresa, para que vaya tomando confianza en el escalafón. Señor, Señor...

Domingo de Ramos este, por tanto, que taurinamente no escenificó una entrada triunfal en el templo de Las Ventas, del cartel que con tanta fanfarria se organizó. Ya veremos si lo hay de Resurrección el próximo día 16...


Ficha del festejo: Plaza de Las Ventas, dos tercios de entrada.
5 toros de Victorino Martín de justo trapío en tres de ellos y sin virtudes para la lidia. 1 toro de San Martín por devolución del 5º anunciado, sin complicaciones y noble.
Fandiño: Silencio y algunos pitos.
Alberto Aguilar: Silencio y dos avisos con algunas palmas. Gómez del Pilar, que confirmaba alternativa: Silencio y silencio.

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