¡Viva la Virgen de la Antigua! Foto: J.Fraile.

Toda Guadalajara se echó a la calle para festejar a la patrona y el recorrido de la procesión de la Virgen de la Antigua aparecía ayyer abarrotado de público en todos sus tramos, con auténtica muchedumbre incluso mayor qu elos últimos años entorno al santuario, donde tras dos horas de procesión, se realizó la ofrenda y la quema de la hoguera.

Vestida con marfil y oro la imagen de la Virgen avanzó en su carroza llena de flores acompañada por las Dulzainas y la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo del Amor y la Paz, así como los cánticos de los feligreses, presidiendo la procesión el obispo de Sigüenza Guadalajara, Atilano Rodríguez y los hermanos de la cofradía de la Antigua, que es patrona de Guadalajara desde 1883.

También participaban en la procesión numerosas autoridades, entre ellas el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Julín Gregorio, la consejera de Fomento, Elena de la Cruz, así como diputados nacionales y provinciales, alcaldes de localidades vecinas como Marchamalo y la corporación municipal de Guadalajara casi al pleno, pues faltaban los concejales de Ahora Guadalajara.

Cientos de feligreses vestidos de alcarreños de todas las y mieleros desfilaban delante de la Virgen con las ofrendas de diferentes pueblos, como Escamilla, Gárgoles de Abajo, Galápagos, Aranzueque, Villanueva de Alcorón, Molina de Aragón, Brihuega, Pastrana, Sigüenza. También de los barrios pedáneos de Guadalajara, Iriépal, Taracena, Usanos y Valdenoches y de Asociaciones de la ciudad.

Durante la procesión, se ha rezado el rosario, cantado canciones a la Virgen y se alternaba cada misterio con una interpretación de la Banda. En determinadas paradas se gritaba el  ¡Viva la Virgen de la Antigua! y ¡Viva nuestra patrona! con aplausos del público. Cuando la imagen de la Antigua llegaba a su Santuario, las campanas comenzaron a repicar, se escuchaban vivas y aplausos.

A continuación, tenían lugar las ofrendas acompañadas de breves poemas dedicados a cada uno de los oferentes y a la Virgen. Un gran aplauso ponía el fin a la ofrenda. El obispo de la diócesis de Sigüenza Guadalajara, Atilano Rodríguez, tomaba la palabra y deseaba que la Virgen proteja a todos los guadalajareños e invitaba a todos los presentes a seguir ese peregrinaje que simboliza la procesión, en la que no estamos solos, y donde tenemos que buscar lo mejor para los demás.

Con el canto de la Salve mientras se quemaba la hoguera  y unos pequeños fuegos artificiales terminaba el acto, antes de que la imagen entrase en su templo. La letanía se rezaba ya con la imagen dentro del Santuario.

 


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