Águedas junto a la hoguera en Espinosa de Henares

La Fiesta de Santa Águeda de Espinosa de Henares, declarada de Interés Turístico Regional el 31 de agosto de 1998, se desarrolla en torno a una hoguera, que es el centro de la reunión. Alrededor de ella se baila, corretea, bromea y se quema un pelele, que simboliza el género masculino. Es el día en el que mandan las mujeres y en él, más que en cualquier otro del año, se manifiesta con mayor claridad la rivalidad existente entre los sexos.


Los festejos de la celebración de Santa Águeda están organizados por la Hermandad de Santa Águeda, compuesta únicamente por mujeres casadas.Este año la alcaldesa de honor es la delegada de Trabajo y Empleo, Elena de la Cruz. La invitada estará acompañada por la alcaldesa de las mujeres, Domi Sepúlveda, y las concejalas, Conchi Sanz y Alicia Cardeñosa.

 

La fiesta comienza con los actos religiosos, entre los que no falta la Santa Misa seguida de la procesión y la ofrenda de flores, frutos y dulces a la Santa. A continuación se dirigen a la Plaza donde se enciende una gran hoguera, hecha con leña recogida por los solteros, en torno a la cual se establece una lucha entre mujeres y hombres: ellos tratan de apagarla y ellas la defienden a golpes. Finalmente, hacen las paces y todos juntos bailan alrededor de la hoguera.

Para mostrar su mando, las mujeres obligan a los hombres a realizar una serie de pruebas: si algún hombre se niega a dar algo de dinero cuando ellas se lo piden, le acorralan entre todas y le quitan los pantalones. Lo mismo ocurre por la tarde si alguno de ellos se niega a bailar cuando alguna mujer lo solicita, o si intentan romper la rueda que forman las mujeres en el “Baile de la Rueda”, baile exclusivamente femenino. Otra prueba que deben sufrir los hombres este día es la de cotizar una cantidad de dinero si desean entrar al baile organizado por el sexo femenino, y una vez dentro deben aguardar pacientemente a que alguna dama los saque a bailar.

Una costumbre, hoy perdida, era que las mujeres obligaban a sus maridos a permanecer en la puerta de la casa con un delantal y una escoba en actitud de barrer, costumbre que hoy se ha perdido. A pesar de ello, ese día procuran esconderse para no ser perseguidos por las mujeres.

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