Cincuenta y tres pintores capturan la esencia de Trillo en unas horas

Venidos de toda España, han participado en la duodécima edición del Concurso de de Pintura Rápida de Trillo en un día idóneo, en el que el sol y las temperaturas dieron un respiro a los artistas, sin que el mercurio haya pasado de los treinta grados a ninguna hora del día.
Trillo. 27 de julio de 2013. Cincuenta y tres pintores venidos de toda España, entre los que según los propios concursantes estaban algunos de los mejores artistas contra el cronómetro el país, han retratado hoy los rincones del pueblo ante la mirada curiosa de los lugareños, que recorrían las calles  para descubrir como el blanco de los lienzos acababa por reflejar la esencia de Trillo, según los artistas. El día les ha acompañado hoy, puesto que el mercurio no ha pasado de los 27 grados, ni siquiera en el momento de entregar sus lienzos terminados a la organización a partir de las 17 horas de la tarde.

En la Plaza Mayor se puso a pintar María Angeles Montero, de El Casar (Guadalajara). Se enteró del concurso por internet, en las páginas habituales que consultan los pintores a contrarreloj. “Había participado en alguna ocasión anterior,  pero lo dejé. Hoy soy la hija pródiga, empeñada en terminar mi cuadro”, decía a eso de las once de la mañana. Eligió como motivo la puerta de la  casa del cura, sus magníficas dovelas de piedra y las plantas de un verde intenso que hay en el portal. María Angeles es modesta. “Conozco mis posibilidades, y no creo que vaya a ganar”, decía.

Jaime Calvo, de Guadalajara, trabajó a unos metros de ella en una panorámica de la calle Mayor con el Ayuntamiento al fondo, utilizando la técnica del collage.  “Me gusta pintar, utilizando cartones y maderas, sitios abiertos”, decía. El año pasado su cuadro ya tuvo premio, y en este,  “tengo de nuevo la ilusión de ganar”.

José Antonio Campos, de Valencia, eligió esa misma perspectiva, pero desde otro ángulo, y con otra técnica, igualmente original. “Parto de un dibujo en sepia al que aplico betún de Judea. Cuando lo tengo perfilado, añado color, para darle vida, y los puntos de luz”, explicaba. El levantino decía que apura al máximo el tiempo. Siempre estoy pintando, hasta el último minuto.  Con respecto al día, fresco y a veces gris en la mañana, él lo prefería. “No hace calor, así que mejor”, remachaba.  

La artista china Miaou Tuu  eligió, como su pareja, la vera del río para pintar, en la calle Jardines, pero por el frescor. Confeccionó su cuadro partiendo de la foto de una polaroid, actualizándolo mediante la observación. “Es la tercera vez que concurso en Trillo. Me gusta el paisaje”. La pintora, que vive en Madrid, se decidió por su motivo debido a la luz que le vio en la mañana, nada más llegar. No tenía ninguna otra pretensión que la de participar. “Solo estoy pintando un cuadro que me gusta”, decía.

Paco Segovia escuchaba a Sade Adu en su iPad mientras se afanaba en terminar su obra. También  venía de El Casar (Guadalajara). No era su primera participación. En 2013 ha elegido un tema urbano. Entre la música y el día, “ideal para mí”, había creado su ambiente perfecto.  “Pinto con acrílico, que seca muy rápido. El fresco retrasa el proceso y me deja más tiempo para pensar”, explicaba.

Al pie del río estaba José María Díaz, de Madrid. Se atrevió con el agua, un tema siempre difícil para cualquier pintor. “Siempre es un reto dibujar la corriente, pero aquí hay vegetación que te permite cortar el agua en el cuadro. Hay otros ritmos”, decía esta mañana. El capitalino tenía ilusión por ganar. “En esto hay mucho amor al arte, pero también nos hace falta hacer caja de vez en cuando”, opinaba. Mañana tiene también destino fijado en otro concurso. “Hay que, por lo menos,  amortizar los viajes”, sonreía.

Rafael  se emplazó en el entorno de La Isla de Trillo, el mismo lugar donde reses, mozos y río se funden en las Vacas por el Tajo. Venía de Las Ventas de Retamosa (Toledo). La de hoy era su primera participación en Trillo. “El pueblo tiene unas vistas increíbles, no tiene desperdicio”, afirmaba. Eligió esa, por el formato de cuadro que ha pintado, apaisado. Tampoco se veía ganador. “Me falta mucho todavía. Lo veo muy lejos”, terminaba.
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Antonio Cerrato, de Madrid, se enteró del concurso por la prensa y por amigos. La de hoy ha sido su primera participación en Trillo. “El pueblo tiene unos parajes magníficos y calles inclinadas que le dan unas perspectivas increíbles al caserío. Me gusta mucho el movimiento del agua, y espero poder lograr el cuadro que quiero. Vengo con ánimo de ganar algún premio, pero a veces los cuadros no los rematas como quieres, sino como puedes”, decía.  Cerrato se quejó de las nubes. “El calor nos ha respetado, pero el pintor también necesita el sol para buscar el contraste de luces”, terminaba.

Justin Williams pintaba una acuarela mirando al puente sobre el Tajo de Trillo, desde el mismo borde del agua. El inglés comentaba que en Inglaterra no hay esta misma tradición de concursos de pintura rápida que en España, “al menos que yo sepa”.
 
Alfonso González Araujo es un veterano de este tipo de certámenes. Ha ganado muchos de ellos. “He elegido este rincón de Trillo porque es una perspectiva muy original, en varios planos, de una mañana a contraluz. Huyo de la horizontalidad y me gustan mucho los temas urbanos”, explicaba. Para el artista la clave es “tenerlo claro desde el principio” y también “la maestría, el oficio”. Ha pintado su cuadro con acrílico, “que es lo que hago últimamente”.

Pedro de Miguel, otro veterano de los concursos, se atrevió con otro de los emblemas de Trillo, la cascada del río Cifuentes. “Es difícil, me está volviendo loco”, reconocía. El rincón elegido estaba lleno de contraluces de diferentes intensidades. “Mi pintura es más abstracta,  y los concursos buscan más lo figurativo, pero tengo ilusión por ganar”, terminaba.
 
Raúl Martín ya concursó el año pasado.  Venía desde Hontoba. Eligió el mismo motivo del río Cifuentes que en 2012, pero desde otra ubicación. A las doce de la mañana tenía todo el cuadro manchado, y seleccionadas las luces. Estaba empezando a rematar su obra. “El día nublado nos ayuda físicamente, pero es malo para los contrastes de luz”, opinaba. El chaval tenía ilusión por llevarse algún premio, “pero sé que está difícil, hay mucho nivel”.

Yolanda Valero, de Cifuentes, eligió la desembocadura en el Tajo del callejón de la Plazuela de la Vega. “Me ha gustado la carretilla de leña que había en el restaurante Casa David. Con esa leña se cocinan luego las carnes a la brasa de fama comarcal que hace Rafael Batanero. “Y tenía que pintar el río. Pintar en Trillo, ser de Cifuentes, y no reflejar el agua, me parecía un pecado”, terminaba. Yolanda vino acompañada de su hijo, que estudia Bellas Artes.

A partir de las 17:00 horas de la tarde, todos los cuadros han quedado expuestos en la Plaza Mayor de Trillo, en espera de veredicto del jurado.

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