Miércoles, 22 Junio 2022 12:23

Amor por la naturaleza

Escrito por Fernando Canalejas Manzano
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Caja nido con los autillos caídos y su colocación en el árbol. Caja nido con los autillos caídos y su colocación en el árbol. Foto: Xuio García Bilbao.

La temprana e intensa ola de calor primaveral vivida en estos días con temperaturas récord tras un invierno cálido y una temporada de lluvias exiguas hacen vislumbrar un periodo estival muy complicado para la naturaleza. El estrés hídrico se refleja en la vegetación, haciéndola propensa a incendios forestales. Miles de hectáreas han ardido en nuestro país durante la pasada semana, acabando con innumerables formas de vida, poniendo en peligro a las personas y su porvenir.

Todos los seres vivos se complementan entre sí, por lo que es necesario defender cada hálito de vida por pequeño que sea.

El hombre se encuentra en la cúspide de la cadena trófica; si se rompe el orden establecido, también terminará por sufrir las consecuencias.

Todos amamos la tierra que nos ha visto nacer y sentimos el dolor y la desolación ante los incendios forestales que están sucediendo.

Para distraernos un poco de estas preocupaciones, surge una buena noticia relacionada con la naturaleza en nuestra ciudad; noticia que lleva a resaltar el ejemplo e interés de unas personas por preservar con sus actos lo que es de todos.

Un vendaval inesperado hace de las suyas en los árboles de la ciudad. En el parque de la Concordia se escucha el estruendo de una acacia que choca contra el suelo, con la mala suerte que alberga en un agujero del viejo tronco la pollada de una pareja de autillo europeo (Otus scops) que soporta la sacudida.

Los pollos son descubiertos por los bomberos mientras se afanan en retirar los peligros para devolver la normalidad al parque. Entre innumerables tareas ocasionadas en la ciudad por la accidentada tarde, toman la precaución de proteger a los pollos supervivientes y de llamar a Juan José Calvo Sánchez, socio de Dalma, defensor incondicional del medio natural, quien en la actualidad ocupa parte de su tiempo en el seguimiento de la población, venida a menos, de autillos de la provincia y en especial de la ciudad, donde puede recoger más datos de las aportaciones de otros miembros de la asociación.

Juanjo comienza a mover a compañeros de DALMA, inmediatamente repasa la bibliografía que pueda orientarle en el manejo de la situación, acto seguido otro compañero proporciona la caja nido imprescindible para acoger a la familia de nocturnas, teniendo en cuenta el diámetro del agujero, la altura y orientación para la ubicación de la nueva morada.

Ahora es importante la prontitud en reubicar el nido para evitar que los pollos sean aborrecidos por sus progenitores. Afortunadamente, entre las innumerables tareas en las que se ven envueltos los bomberos en la accidentada tarde del pasado sábado, encuentran un rato para acudir a la Concordia a colgar profesionalmente el nido con los pollos, después de haberlos protegido con la suficiente delicadeza.

Juanjo se mantiene apostado al pie del nido en todo momento con el reclamo auditivo que imita la llamada de los polluelos para incentivar la entrada de los adultos a cebar.

Siente llover, los aspersores del parque le anuncian que son más allá de las tres de la madrugada y decide volver a casa. Abandona el lugar con la incertidumbre de si los padres habrán entrado a cebar a los pollos, de manera que, intranquilo, resuelve volver de madrugada. Parte desde su domicilio hasta el parque provisto de los aparatos de visión oportunos para confirmar, finalmente, que toda la operación ha merecido la pena: al menos un adulto está dentro en compañía de su prole; momento este emotivo para los miembros de la asociación que se encuentran presentes.

Testigos excepcionales en la tarde noche del sábado fueron la familia de uno de los bomberos que, junto a la compañía de otros niños y adultos, esperan a que su papá termine las tareas.

Para nuestra asociación, tal vez, sea está la mejor noticia. La semilla está en el aire: despertar las inquietudes de las generaciones nuevas puede ser la clave para la protección del medio ambiente y de otras muchas cosas. Nuestra identidad es: nuestros bosques, nuestros campos, nuestros cultivos, nuestros parques, nuestros árboles, nuestros autillos ululando en las noches del verano y, por supuesto, nuestros hijos, a los que hemos de formar fuera del alcance de las pantallas y mostrarles que hay cosas trascendentales en la vida por las que merece la pena luchar y de las que finalmente todos dependemos.

Ahí continúa Juanjo apostado al pie del árbol, supervisando las cebas, asegurando el éxito y aceptación de los autillos y, especialmente, lanzando semillas al aire para que los curiosos puedan recogerlas y con ellas aprender lo que también es esencial; aquello que un día aprendimos a valorar y que hoy me lleva a escribir estas líneas.

Muchas gracias a la inestimable y profesional labor del cuerpo de bomberos de nuestra ciudad y a todos los que han hecho posible el éxito de esta actuación.

Defender un nido de autillos, un árbol que sufre los rigores, un nido de golondrina o avión en el balcón, una serpiente que cruza la carretera, un abrevadero para los peores días del periodo estival tiene sentido. Siempre podemos hacer algo.

Lo que queremos para nuestro futuro depende de nosotros mismos y de nuestra entrega.

Reitero las gracias para todos, y las extiendo a la brigada aérea de las bases de bomberos forestales de Guadalajara, quienes esta semana han estado luchando contra las llamas en el terrible incendio de la sierra de la Culebra en la provincia de Zamora y continúan haciéndolo en otros lugares del territorio peninsular.

¡Qué importante es el saber estar a la altura de las circunstancias!

Fernando Canalejas Manzano de la asociación Dalma

Visto 966 veces Modificado por última vez en Miércoles, 13 Julio 2022 12:30