Sábado, 30 Agosto 2014 13:14

El problema del lobo

Escrito por Antonio de Miguel Antón
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Cuando veo ciertas cosas en el asunto del conflicto del lobo, pienso que nada tiene solución en el mundo de la conveniencia y que defender al lobo no significa protegerlo. Tras pensar lo vivido en relación a la conservación y protección del lobo me limito a sentir cuanta mentira hay en torno a las propuestas de acciones concretas para poner fin al conflicto entre, los que quieren hacer primar por encima de todo la protección de esta especie y quienes, con justicia, piden una reclamación y reparación patrimonial de daños ocasionados por los ataques del lobo a su cabaña ganadera.


 
Con la  presencia de lobo en Guadalajara,  no solo ha llegado esta pugna entre los conservacionistas y ganaderos, que estaba ya ahí desde el mismo momento en que el lobo y el hombre establecieron sus relaciones intraespecíficas. Ahora surge un nuevo problema en la provincia que llega de la mano de todos estos “mesías” salvadores del lobo, mediadores del conflicto, cambiadores del modelo conservacionista. Este conflicto es una mentira que, ellos mismos, llevan alimentando mucho tiempo; y lo hacen porque es su forma de vida, por conveniencias personales, negocios y mercadeo. Viven de este conflicto y tratan de demonizar todo lo que hay en torno a este animal para sacar tajada mediática y económica del asunto.

El proyecto de estos falsos buscadores del consenso entre las partes afectadas, en el asunto del lobo, consiste en plantear una alternativa ecoturista y comercial alrededor de este singular animal. Hablan de poner en valor al lobo y de elaborar planes de gestión y conservación del lobo como motor económico y no como lastre. Prometen ser solucionadores del conflicto y dicen traer un cambio de modelo y de mentalidad, para que entendamos que el lobo conseguirá traer muchos visitantes y que será beneficioso para todos.

Ponen de ejemplo -de este falso paradigma- a la Sierra de la Culebra zamorana y prometen poner un rumbo común de convivencia entre ganaderos, lobos y conservacionistas. ¿No será de conveniencia?
 
Presumen de tener sus manos limpias y ser muy competentes y profesionales en este asunto, pero la realidad es que tras estos “vende-ungüentos”, se esconden muchos intereses muy alejados de las verdaderas raíces del conservacionismo, prostituyéndose por un puñado de dinero, y  sin intenciones de mediar de una forma ecuánime en la verdadera resolución del problema.

Me temo que tras ese turismo lobero y todas esas pócimas mágicas, como la del sello de calidad en los productos elaborados, que certifican que se ha preservado de forma directa la especie Cannis lupus signatus, hay trampa y serán un problema añadido mas a este conflicto del lobo  y poco o bien poco ayudará a la verdadera protección y conservación del lobo en Guadalajara y a conseguir esos supuestos beneficios económicos sociales y medioambientales que prometen vendrán a la comarca de la Sierra Norte alcarreña. Huele a podrido este asunto, ya se darán cuenta de los métodos poco éticos que utilizan para sus avistamientos, con cebaderos que causan terribles daños a la especie, generando problemas de vulnerabilidad por furtivismo y grandes problemas conductuales en el lobo y en las relaciones ganadero-conservacionista-empresario hostelero etc. Así no modernizarán la economía rural de esta sierra. Así no pondrán fin al eterno conflicto.
 
En España hay un doble estatus jurídico para la gestión y protección del lobo; se ha establecido dos líneas: al norte del Duero es especie cinegética y al sur que es “especie prioritaria”, lo que supone que está considerada especie en peligro y necesitada de conservación. La presencia del lobo en Guadalajara debería ser un orgullo, es una joya de nuestro país, pero choca con los intereses legítimos de esos custodios del territorio que son los ganaderos. Por ello y para solucionar el conflicto “conservacionista- ganadero”,  serían necesarios, por un lado un legislación tajante en su aplicación para todo el territorio nacional por igual, que preserve y proteja realmente a esta reliquia de nuestra fauna y que permita compatibilizarla con el pastoreo; ambos se necesitan. Y por otro lado un buen plan de gestión del lobo que establezca y aplique medidas para que permita una eficaz conservación del lobo dentro de un marco de coexistencia con el mundo rural.

Antonio de Miguel Antón

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