Domingo, 04 Mayo 2014 19:36

La política europea de seguridad

Escrito por María José Agudo Calvo
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María José Agudo , diputada regional del PP. María José Agudo , diputada regional del PP.
En estos tiempos que vivimos la existencia dentro del espacio económico europeo, de una política común de seguridad y defensa es importante para todos los países que conforman la Unión Europea porque contribuye a la paz y a la estabilidad dentro de este entorno y del mundo en general.


Desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, en diciembre de 2009, los dirigentes europeos han trabajado para consolidar un modelo de seguridad que conjugase la unanimidad y la solidaridad de los países miembros,  aunque se han encontrado con una dificultad sobrevenida que ha ralentizado el proceso: la crisis económica.

Ahora que la luz aparece al final del túnel y ante la aparición de nuevos retos en forma de riesgos y amenazas, Europa tiene que asumir más responsabilidades en las gestiones de las crisis en su zona de seguridad.
Ya no podemos esperar que EEUU venga en nuestro socorro, porque sus intereses geoestratégicos hacia Asia y el Pacífico, ha hecho que este país mire para otro lado y ha dejado de tutelar a Europa.

Europa, como corazón del mundo, corre el peligro de quedar relegada a un segundo plano como actor internacional y a perder el control en su espacio si no plantea y resuelve con decisión sus problemas de seguridad y defensa.

La dificultad que se encuentra  a la hora de afrontar estos temas, consiste en establecer los intereses estratégicos europeos comunes, así como los riesgos y  amenazas que le afectan, al ser una organización de 28 países que tienen visiones muy diferentes según su posición geopolítica.

En lo que sí parece existir acuerdo es, que la Estrategia Europea de Seguridad debe revisarse: la ciberseguridad, la seguridad marítima, la seguridad energética, el terrorismo, o la gestión de defensa de fronteras suponen nuevas problemáticas  en el ámbito de la seguridad  a los que hay que dar solución.

A España, le afecta especialmente este último reto: la gestión de fronteras, la migración ilegal de la mano de mafias organizadas, que juegan sin escrúpulos con las vidas y las esperanzas de miles y miles de personas provenientes del continente africano.

Todos los conflictos bélicos de África, la desestabilización que sucede a estos conflictos y  la tardanza en la pacificación, son campo abonado para estas salidas masivas de personas para las que, en muchos casos quedarse, es sinónimo de muerte.

Nuestros socios europeos del Norte, quizás porque ven el problema demasiado lejos,  no entienden que el ciudadano  que sin papeles y de forma irregular entra en España, está entrando sin papeles y de forma irregular en   Europa y no son conscientes de que más pronto que tarde las consecuencias de esa inmigración descontrolada les alcanzarán.

Las entradas masivas  de inmigrantes “sin control” a través de Ceuta y Melilla, no es únicamente un problema de España, también lo es de Europa y demanda, por tanto, una respuesta comunitaria de unanimidad, apoyo y solidaridad de todos los países miembros. Y no una respuesta de mirar para otro lado, cruzarse de brazos y menos aún una respuesta de criminalización de los instrumentos disuasorios, que es lo único que le queda a España como recurso, ante la responsabilidad de defensa de las fronteras.

La política de inmigración europea es vital porque lejos de ser un problema controlado es un problema en alza.

Las mafias no cejarán en su empeño y aprovechan  la desidia y la división de opiniones que este tema genera dentro y fuera de nuestro país, y dentro del entorno europeo.

Si queremos abandonar este laberinto, que no nos conduce a ninguna salida, y dar una solución para el futuro, es imprescindible conformar un Proyecto Integral de Inmigración, donde la unidad de las naciones de la Unión Europea y  la unidad de ideologías sean factores indispensables.

En ese Proyecto Integral, son pilares básicos, para que se invierta la tendencia del éxodo masivo, la lucha contra las mafias organizadas, que hacen su agosto de la miseria humana y una  política de cooperación y apoyo a los países africanos, de una forma controlada y prolongada en el tiempo.

El problema de las vallas de Ceuta y Melilla no termina al llegar los inmigrantes  a territorio español, porque también es territorio europeo al que han llegado, el territorio de los 28 países que conforman la Unión Europea.

Por eso es tan importante nuestro voto el día 25 de mayo. Tenemos que votar al partido que tiene el líder, el equipo y el proyecto con  ideas claras para solucionar la problemática de  la gestión de fronteras y la inmigración irregular masiva proveniente de África, que afecta especialmente a nuestra nación.

Miguel Arias Cañete es la persona que sabe y puede ser la voz firme y clara que puede hacer comprender que el problema de seguridad de un país es el problema de todos los estados miembros.

Trabajará para que  entiendan los países del  Norte que no hay distancia tan grande que les haga mirar para otro lado, en vez de posicionarse a favor de tomar medidas de cooperación, colaboración y coordinación, haciendo más Europa, para que nunca, ninguno de los 28 estados que conforman la Unión Europea, se sienta solo ante un problema, infortunio  o situación que ponga en peligro su seguridad y la del entorno europeo.

Para consolidar el futuro y dar solución a la problemática de la gestión de fronteras, necesitamos un líder y un equipo como el que presenta el Partido Popular para las próximas elecciones al Parlamento Europeo, con capacidad para liderar el cambio y defender los intereses de España en Europa. Hacer más España haciendo más Europa es el compromiso del Partido Popular.

María José Agudo Calvo
Diputada regional y viceportavoz del Grupo Popular en las Cortes de Castilla-La Mancha

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